Verano

VERANO


33- FUERZAS-VERANO

Haz que tus emociones triunfen

ENERGÍA

Yang

 

COMBINACIÓN

Hombre, Padre, Sur, Amarillo, Serpiente, Montaña, Energía Volteadora, Fortuna

 

SIGNIFICADO

Al igual que el sur y el sol, la energía del verano es energía yang, masculina, que da fuerza, que libera calor y luz.

La carta dominante del Feng Shui del verano hace que abandonemos los miedos del invierno, volviendo a encontrar el entusiasmo de nuestras emociones. Por ello, recuperamos la capacidad de dejarnos llevar, de abandonarnos a las sensaciones del mundo, a la relación de empatía y de meditación con la inmensidad de la realidad, con la inmensidad de la vida. Sumerjámonos en el calor del verano, vivamos al aire libre. Busquemos un lugar tranquilo entre los árboles, en un bosque o en la orilla de un río o de un arroyo; si no lo podemos hacer, porque vivimos en una gran ciudad las zonas verdes son cada día más escasas, busquemos el parque más cercano y más rico de naturaleza. Busquemos el árbol más majestuoso, con el tronco muy ancho pero rodeado de un lio espacio de cielo y tierra. Sentémonos y apoyemos la espalda en el tronco, con el rostro vuelto hacia la luz y el calor del sol.

Intentemos sentir la receptividad de nuestros sentidos y la potencia de la energía espiritual de naturaleza, concentrándonos durante algunos minutos en cada uno de nuestros sentidos sin pensar en nada; transcurridos algunos minutos, los pensamientos desaparecerán de manera espontánea y dejarán la mente vacía y libre para recibir la energía de la naturaleza.

Miremos la luz del sol entre las hojas de los árboles, de qué manera ilumina y vivifica el verde la superficie y el marrón de las ramas, con estrías de mil tonos y matices diversos. Dejémonos los ojos por los colores de los árboles, de flores, de los arbustos.

Ahora, escuchemos los sonidos de la naturaleza. El susurrar del viento entre las hojas, la melodía de los pájaros, el zumbido de los insectos, los ladridos lejanos de los perros. Aislemos cada uno los sonidos, intentemos penetrar en ellos escuchándolos atentamente.

Luego, toquemos la belleza de la naturaleza. Sintamos el peso de nuestro cuerpo sobre la tierra el tibio (o caliente, o frío) manto de hierba, grietas y la dureza de la corteza del árbol en la da, el soplo del viento sobre las mejillas.

Después, olamos la naturaleza. Respiremos a pleno pulmón el perfume de la hierba, de las flores el que de la madera y el conjunto de esencias les que se mezclan y se van renovando.

 

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