VALLE INFERIOR DE AWASH

VALLE INFERIOR DE AWASH

Año de inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad: 1980.

Situación: Región de Wollo, en la parte oriental del país.

Accesos: Por carretera desde Addis Abeba, que cuenta con aeropuerto internacional.

 

Un valle de paso para los primeros emigrantes

Según muchos indicios, entre los numerosos primates que evolucionaron a lo largo de millones de años y que dieron las distintas formas de homínidos que hoy conocemos, la línea más directa con nuestra especie se originó por África oriental. Uno de los principales factores que avala esta posibilidad es que el entorno físico en que vivían esos homínidos parece que era el más favorable para que se iniciara esa evolución esencial que dio paso al ser humano.

Una sabana rica en productos vegetales y, por tanto, también en animales brinda la posibilidad de que un primate poblador de los bosques adquiera la postura erguida. De hecho, los chimpancés que viven habitualmente entre la espesura del bosque, adoptan una postura más erguida cuando han de bajar de las ramas de los árboles y se adentran por los terrenos llanos. Cuando estos chimpancés recogen frutos del suelo, los llevan sujetos con sus manos, que no pueden utilizar para apoyarse en el suelo, con lo cual caminan sobre sus piernas. Además, el caminar erguidos tiene una ventaja adicional, la de ampliar el campo de visión y poder detectar así a tiempo la presencia de un enemigo.

35-Hueso del género Homo de los yacimientos de Axash. África

Los arqueólogos y paleontólogos han encontrado innumerables yacimientos en la parte inferior del valle de Awash, que son una fuente importantísima sobre los orígenes de nuestra especie. Se cree que el género Horno surgió en esta parte de África.

En la región de Wollo, que desciende lentamente hasta la llanura de Danakil, reinan hoy unas condiciones más áridas que en el pasado, pero podemos encontrar áreas de la sabana que se desarrolló hace varios millones de años. Los ríos descienden desde las cumbres del macizo Etíope en dirección al mar Rojo, pero encuentran en su camino unas depresiones lacustres en las que vierten sus aguas. Así lo hace el río Awash, que desemboca en el lago Gamari.

El valle gozó hace millones de años de unas condiciones envidiables para que rinocerontes, elefantes, cebras, antílopes, hipopótamos y distintos primates encontraran en ese lugar el alimento suficiente para vivir. Los paleontólogos han hallado en todos los yacimientos estudiados a lo largo de este valle numerosos huesos de todos estos animales. Pero también han resultado ser yacimientos de una gran importancia para el conocimiento de nuestra especie, pues han aparecido restos de diversos homínidos e incluso de algunos representantes del género Homo, el mismo al que nosotros pertenecemos.

En la parte inferior de este valle, diversas expediciones científicas han realizado excavaciones para sacar a la luz testimonios del pasado, y los restos de nuestros antepasados confirman la importancia de este lugar del continente africano en la aparición del hombre. Entre los huesos encontrados están los de un homínido casi completo y en perfecto estado de conservación, que ocuparía una posición intermedia entre el Australopithecus africanus y el género Homo. Podría tratarse de uno de los muchos grupos surgidos no muy lejos de aquí, algo más hacia el suroeste, y que a lo largo de las llanuras que bordean la costa oriental africana emigraron hacia el norte para evolucionar y dar paso a nuevas formas.

36-Restos parciales de homínidos

Los restos parciales omínidos que se conservan sirven fijar la posición del ser humano dentro de la amplia serie de especies animales que los precedieron.

El homínido, cuyo esqueleto se ha conservado gracias a la sequedad del ambiente y las capas de tierra que pronto lo cubrieron y aceleraron el proceso de mineralización, se desplazaba en posición erguida y utilizaba sus manos para transportar frutos, presas y diferentes objetos. La acción coordinada de la posición erguida y de unas manos con el pulgar oponible, que le confieren una gran movilidad, fue un factor decisivo para el desarrollo de la capacidad cerebral y del intelecto, que transformaron a esos homínidos. El cambio de postura, además, libera masa muscular del cráneo, permitiéndole aumentar de tamaño. Estos cambios paulatinos constituyen lo que se denomina hominización, un proceso que se repitió en multitud de lugares con desiguales resultados, pero que parece que aquí, en África oriental, dio el salto decisivo hacia una nueva especie, la humana.

Los restos de este homínido, y los de otros del mismo grupo, pero de los que sólo se conservan algunos huesos, tienen una antigüedad de unos 4 millones de años. Con ello van acotando la fecha en la que debió de aparecer la especie humana. El género Horno fue un avance posterior, que probablemente también tuvo lugar en estos parajes de la sabana africana y de él surgieron especies antecesoras de la nuestra, pero que ya poseían las características suficientes como para considerarlas plenamente humanas.

 

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