SU NOMBRE Y SU FAMILIA.

7-Jesús y los niños

Llamarse Jesús era algo muy habitual en Palestina durante la época en que nació el más famoso portador de este nombre. Un ejemplo contemporáneo es el de Jesús de Fiabi, tercero de los sumos sacerdotes del Templo de Jerusalén nombrados por Herodes el Grande.

Aún más llamativo resulta el caso de otro Jesús que era profeta, una coincidencia sorprendente. El historiador Flavio Josefo lo cita como “un rudo campesino llamado Jesús, hijo de Ananías”. Este profeta singular se dio a conocer en el templo pronunciando indescifrables pronósticos como este: “¡Una voz del este, una voz del oeste, una voz de los cuatro vientos, una voz contra Jerusalén y el santuario, una voz contra novios y novias, una voz contra todo el pueblo!”.

En la Historia judía anterior, el más importante personaje con el nombre de Jesús había sido el sucesor de Moisés, aunque nosotros lo conocemos como Josué. Esto es porque el nombre en hebreo es el mismo, Yehoixua, pero se diferenció con la traslación al griego y al latín. En el dialecto galileo, el nombre pasó a ser Yeixu, y de esta raíz irían saliendo la versión griega Iesous y la posterior latina de Jesús.

Pero cuando se habla del hijo de María y José, solemos encontrarnos con una forma más larga de su nombre, que no es otra que la de Jesucristo. Pues bien, la segunda mitad era inicialmente un sobrenombre. Porque Cristo significa en griego “ungido” o “mesías” (ambas, expresiones equivalentes). De hecho, en muchas ocasiones se lo llama simplemente Cristo.

¿Por qué este nombre? Todo indica que por su condición de salvador, ya que el sustantivo “salvación” provenía de la palabra hebrea y aramea “yeixua”.

Una de las mayores conmociones en torno al nacimiento de Jesús es que cuando su madre, María, quedó embarazada de él no había iniciado aún la convivencia con su esposo, José. Esto queda explicado con mucha claridad al principio del Evangelio de San Mateo: “María estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo”.

 

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