SINTOÍSMO – Tolerancia japonesa.

Santuario sintoísta en Hokkaido.

Vida religiosa en Japón

En Japón, la religión recibe un trato distinto al de los países occidentales cristianos. En el país del sol naciente, la religión impregna la vida cotidiana de un modo menos dogmático y llamativo. Para la mayoría de los japoneses es algo natural seguir costumbres religiosas e incluso observar preceptos religiosos detallados sin ser religiosos en sentido estricto.

Muchos se definen incluso corno no creyentes, pese a que practican diariamente ritos religiosos. Además, quien hoy acude a un templo sintoísta mañana puede orar en uno budista, o viceversa. Un comportamiento religioso no es necesariamente expresión de convicción religiosa, sino que sencillamente constituye parte de la rutina diaria y de la identidad de muchos japoneses.

 Una conducta de tales características sólo es posible cuando los requerimientos religiosos para con el individuo no son muy exigentes y se traduce en unas prácticas sencillas.

Rituales y ejemplos

Por otro lacto, en Japón existe un nivel elevado de seriedad religiosa. Ésta se manifiesta en el hecho de que los actos religiosos y rituales, fieles a un modelo concreto, se lleven a cabo con un gran respeto y atención. La sinceridad interior mostrada en la ejecución de rituales que siguen una rígida pauta tradicional es aquí lo más importante.

 La fe religiosa es en Japón una virtud esencial; al mismo tiempo, ésta no va más allá de las prácticas establecidas (sin embargo sí se da la práctica religiosa sin fe). Pues quien se desvía de las pautas tradicionales tiende a ser visto enseguida como un egoísta, algo que en Japón se considera reprochable.

Paralelismos con Occidente

A pesar de todo, la situación de la religión en Japón presenta paralelismos con respecto a la de las sociedades industriales occidentales. Sobre todo en las ciudades está descendiendo de forma generalizada el compromiso con las instituciones religiosas. De modo similar a lo que ocurre en Estados Unidos, en las grandes urbes japonesas han aparecido innumerables sectas religiosas, mientras que en las zonas rurales las religiones tradicionales están bien arraigadas.

 Como en Occidente, en el Japón moderno está consolidada constitucionalmente la separación de Estado y religión; más incluso: en las escuelas oficiales no se imparte ningún tipo de enseñanza religiosa y cualquier tipo de patrocinio a las comunidades religiosas por parte del Estado está vedado por principio.

Amuletos de la buena suerte

En Japón no existen los impuestos para las Iglesias ni apoyo estatal a las comunidades de creyentes. Las instituciones religiosas dependen de los donativos directos y voluntarios, que generalmente llegan por dos vías: las ceremonias con ocasión de importantes acontecimientos en la vida de una persona (el matrimonio, la fundación de un negocio, la construcción de una casa o un entierro), y la venta de símbolos religiosos y talismanes.

Amuletos japoneses.

 Amuletos de toda laya atraviesan la mejor de las coyunturas; éstos se consideran una ayuda espiritual con un efecto favorable en el acontecer cotidiano. Y lo que a los europeos les puede parecer curioso (pese a que en la tradición cristiana también es frecuente la compra de imágenes religiosas y similares), para los japoneses es una práctica muy seria.

Además, las tradiciones locales y las leyendas tienen un papel importante para la credibilidad de los efectos propiciadores de la suerte, aunque constantemente van surgiendo nuevas tradiciones y leyendas. Para los japoneses, los amuletos forman parte de la práctica cotidiana de la religión.

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