Ritual de la ceniza de rosa para recuperar un amor o arreglar los problemas de pareja

El fuego es un símbolo clásico de la regeneración y la pasión. En este rito empleamos su poder curativo para recuperar un amor perdido o para arreglar una relación.

OBJETOS NECESARIOS

  • Una rosa seca
  • Dos velas blancas
  • Incienso de rosa
  • Una vela roja
  • Un cuenco blanco o de barro sin pintar
  • Un espejo de mano

Se dan cita aquí tres caminos diferentes de la Magia Blanca: la magia de velas, el elemento fuego y el elemento tierra. Combinando estas tres vías con sabiduría podremos arreglar los malentendidos que nos han llevado a acabar o a deteriorar una relación.

PREPARACIÓN DE LA MESA PARA EL RITUAL

• Colocar las velas blancas en las esquinas más alejadas al invocador u oficiante.

• Poner el incienso entre las velas, centrado.

• Situar el espejo en el centro de la mesa, tumbado boca arriba.

• En el borde de la mesa más cercano al invocador, centrado, colocar el cuenco.

• Dejar la rosa seca a la izquierda del cuenco.

• Dejar la vela roja a la derecha del cuenco.

RITUAL

• Encender las velas blancas y el incienso.

• Dividir la rosa Seca en siete partes, siendo una de ellas la flor misma

• Dejar los fragmentos de la rosa dentro del cuenco.

• Encender la vela roja.

• Quemar la rosa seca con la llama de la vela roja diciendo la primera oración en voz alta y pensando en la persona amada, haciendo caer las cenizas en el cuenco.

• Volver a dejar la vela roja en su lugar.

• Utilizando las cenizas, escribir el nombre de la persona amada en el espejo.

• Dejar caer la cera de la vela roja sobre las cenizas, de forma que éstas queden fijas sobre la superficie del espejo.

• Dejar que la vela roja se dejando caer toda la cera sobre el espejo.

• Apagar las velas blancas y el incienso de rosa.

• Dejar el espejo debajo de la cama, a la altura de la almohada.

• Cada noche, antes de dormir, coger el espejo y, mirándose fijamente en el mismo, pronunciar la segunda oración pensando en el amado.

Este es un ritual de gran complejidad que requiere mucho esfuerzo y atención por parte del invocador. La rosa seca representa el amor perdido, la relación deteriorada o terminada. Hay que quemar lo antiguo para que todo resurja con fuerza. La imagen es la del fénix, que, una vez muerto, resurge de sus cenizas con más vigor que nunca. Las velas blancas y el incienso son los requisitos primeros para cualquier ritual de magia de velas, es el agradecimiento a la Luna por permitirnos entrar en su dominio. Es imprescindible practicar el ritual por la noche. La vela roja es, en este caso, símbolo de la pasión que resurgirá. Su ubicación a la derecha de la mesa la coloca en el lado del futuro, mientras que la rosa seca, a la izquierda, está representando el pasado.

Este rito puede Ser practicado en la noche de un lunes, un viernes o un domingo, días regidos por la Luna, Venus y el Sol, que favorecerán el funcionamiento del ritual y lo impregnarán de su energía positiva.

ORACIONES

Al quemar la rosa seca se pronuncia una oración. En ella se pide que el pasado quede olvidado, que los malentendidos queden arreglados:

Por la noche que me arrulla

Y por el fuego que me duerme,

Por la tierra que me nutre

Y por lo que siento,

Pido que todo lo que ha secado esta flor

Arda como arde mi corazón

Y que del mal pasado sólo queden

Las cenizas más puras de su pasión.

Más tarde, al mirar al espejo cada noche, habrá que pronunciar la siguiente plegaria con objeto de atraer la buena fortuna y recuperar la relación:

El pasado ya ha ardido

Y aunque tiñe lo que veo

Una nueva fuerza debe surgir.

Como el Ave Fénix,

Nuestra relación es ahora cenizas

Y renacerá con más vida que nunca.

DURACIÓN DEL RITUAL

Una vez reestablecida la relación, el ritual debe ser interrumpido. Se limpiará el espejo y se deberá practicar un ritual con el fin de purificar la energía aplicada sobre el mismo.

Ritual para limpiar el espejo

Una vez limpio el espejo habrá de ser sumergido boca abajo durante tres días y tres noches en un balde lleno de agua salada. La energía del mar disolverá la del fuego y el espejo estará libre del ritual. De no hacerlo, los efectos del ritual anterior quedarían contaminados y no se podría utilizar éste para ningún otro ceremonial.