PINTURA PALEOCRISTIANA

12-Orante.metirta.online

La espiritualidad cristiana encontró en la pintura romana, y especialmente en la técnica compendiadora que disolvía la sólida estructura de las formas en aproximaciones coloristas de mucha audacia, su lenguaje o expresión más adecuado, por lo que no se advierte una clara ruptura entre esta expresión artística y la anterior, sino, al .contrario, una continuidad formal.

La renovación que se estaba verificando por obra del Cristianismo se manifestó en la pintura, especialmente en el tenaz intento de transformar en símbolos toda representación y simplificar la composición. Este intento lo realizó el artista cristiano sirviéndose precisamente del impresionismo romano, con colores vivos y fuertes contornos, reduciendo los motivos del fondo y haciendo resaltar la figura. Las pinturas de las catacumbas florecieron hacia el siglo ir y hasta el IV.

Adoptó aún motivos helenísticos y del impresionismo romano, y una tendencia a la síntesis oriental en un conjunto orgánico. Sobre los fondos claros de las largas galerías sobresalen los motivos paganos adaptados a los símbolos cristianos, o escenas bíblicas. En éstas es visible el estilo compendiador de que ya hemos hablado.

Eros y Psique, del cementerio de Domitila, en Roma, y el bello y delicado Amorcillo, del mismo cementerio, dan fe de ello. En las pinturas sucesivas se empieza a entrever un proceso de fijación formal que es el primer paso hacia la abstracción. Aparece ya cristalizada la figura del Orante, en el cementerio de Calixto, y la Virgen con el Niño, del cementerio Ostriano, tiene ya un carácter hierático.

13-ábside de Santa Pudenciana.metirta.online

Con el siglo IV y el triunfo del Cristianismo, las basílicas y demás edificios religiosos ofrecieron a la pintura campos más amplios que los de las épocas anteriores. Las inmensas paredes de las basílicas, las conchas de los ábsides, los arcos de triunfo, todo debía ser necesariamente recubierto por una decoración pictórica que los artistas cristianos prefirieron de mosaico. Es efectivamente mérito del Cristianismo haber elevado el mosaico clásico, usado casi siempre como simple decoración de pavimentos, a las más altas expresiones espirituales de la pintura. Y se comprende la razón, pues por una parte la sorprendente posibilidad de color del mosaico permitía al alma cristiana, que identifica la Divinidad con la luz y el color, realizar este símbolo, y por otra la composición en teselas de pastas vítreas o de materiales preciosos abolía los valores plásticos, desmenuzando la realidad. El primer mosaico cristiano es el de la cúpula circular del Mausoleo de Santa Constanza, que continúa la técnica compendiadora y revela, en su decoración de racimos de uva, el gusto egipcio. Estos motivos naturalistas aparecieron en cambio ya estilizados en las decoraciones del Baptisterio Lateranense, en el que están presentes los símbolos.

12-Rito dionisíaco.metirta.online

Otra obra musiva de gran valor es el mosaico del ábside de Santa Pudenciana, en el que la clara tendencia mística de la escena, especialmente en la presencia de los símbolos de los Evangelistas en el cielo azul, y en la representación de carácter romano del Redentor, visto como un emperador triunfante, se advierte la fusión obtenida por el Cristianismo de las tendencias más diversas en su vivificante espiritualidad. Un ejemplo de la cada vez más viva inclinación a los valores cromáticos nos es proporcionado por el conjunto de los mosaicos de Santa María Maggiore, que, en la nave central, nos trasladan de nuevo al idílico mundo helenístico, mientras los del arco de triunfo, con sus formas achatadas, endurecidas y frontales, tienden a efectos de abstracción cromática, más evidente que en Santa Pudenciana. También se encuentran mosaicos paleocristianos en otros centros fuera de Roma, especialmente en Milán y Nápoles.

 

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