PINTURA GRIEGA

8-Vaso del Dipylón.metirta.online

Pintura cretense

En la isla de Creta la pintura floreció espléndidamente con obras de gran valor artístico, semejantes en esto a la expresión arquitectónica y plástica, y correspondiéndose con el elevado grado de civilización de aquellas poblaciones. Se trata sobre todo de pintura al fresco o sobre estuco coloreado, que cubrió las vastas paredes de los palacios con vivas representaciones de flores y animales, escenas de caza y de la vida cotidiana, llevadas a cabo con el realismo que impregna todas las expresiones artísticas de este pueblo. La pintura al fresco se efectuaba sobre una capa de estuco blanco, con los colores fundamentales usados por la pintura egipcia, que serán luego empleados por las cultura griega y etrusca, es decir, el blanco, el negro, el rojo, el amarillo ocre y el azul turquí. Casi imperceptible era la búsqueda del claroscuro. En cambio, la línea sinuosa era refinadísima, ágil e incisiva, cuando dibujaba los contornos, y muy vivo el juego cromático. Las figuras están presentadas siempre de perfil, con el ojo dibujado de frente, pero había una gran desenvoltura en el conjunto de las líneas: un famoso ejemplo es la figura llamada Parisiense, un fresco de Cnosos que representa a una muchacha de perfil caprichoso bajo la masa de rizos que le caen sobre la frente. Junto a estas figurilla femeninas diseñadas con brío y elegancia, hallamos también representaciones de «coperos», de tamaño natural, que adornaban un pasillo del palacio de Cnosos.

Pero la obra maestra de esta pintura es el llamado Príncipe de los Lirios, un relieve de estuco coloreado, también de Cnosos, fascinadora representación de juventud feliz en un ambiente primaveral, plasmada con gran elegancia.

Había alcanzado también un gran florecimiento la pintura vascular, de la que poseemos una riquísima documentación en el museo de Heraklión. De los vasos de Kamarés, acaso los más antiguos, que sobre fondo oscuro presentan motivos lineales o vegetales, pero siempre en espiral o serpentina, se pasa a los vasos de estilo naturalista, cuya decoración está inspirada en la flora y la fauna marina. El más famoso es el Vaso del Pulpo, descubierto en Gurnia, y los de «estilo palaciego», cuyas formas se simplifican, manteniendo, no obstante, su fuerza decorativa.

 

Pintura micénica

La estilización que se advierte en el último período de la pintura vascular se acentúa en la pintura micénica en general. Continúa usándose el fresco con los acostumbrados colores de los egipcios y las acostumbradas escenas de caza, pero las líneas adquieren un cierto carácter caligráfico y las formas vegetales y animales se estilizan alejándose de la vivaz representación naturalista cretense. Y el mismo proceso se advierte en la pintura vascular, dando lugar al «estilo esquematizado», basado en una decoración geometrizante de escrupulosa armonía.

No obstante ese proceso, la decoración pictórica micénica conserva caracteres muy semejantes a la cretense.

9-Muchacha.metirta.online

Pintura arcaica

La única expresión pictórica griega que ha subsistido es la vascular. En la edad arcaica los vasos más antiguos presentan una decoración geométrica que se relaciona con las ya examinadas. Luego las escuelas de Corinto y Rodas abandonan la geometrización por motivos naturalísimos y fantásticos fusionados con gran viveza. Por último, en el siglo vi, las formas vegetales y de animales son sustituidas por figuras humanas en representaciones de mitos. En este período se afirma la escuela antigua, superior a todas por su belleza y variedad de formas y su armonía de composición. Desarrolla la técnica de las figuras negras. Es decir, sobre el fon-do claro de la arcilla dispone las fi-guras enteramente en negro y brillan-te, con algún toque de blanco y de rojo violeta. Las líneas eran grabadas con un buril metálico. Se conocen también nombres de decoradores que ejecutaron obras de gran valor orna-mental, como Exequias, Amasis, Clitias, que junto con Ergotimos crearon el vaso conocido como Vaso Francois. Sucesivamente, siempre en Atenas, se pasa de la técnica de figura negra a la de figura roja. Ésta consiste en cubrir de negro el fondo del va-so, dejando las figuras del color de la arcilla por el procedimiento inverso. Luego las figuras eran completadas con trazos de grafito. La nueva técnica pasó de un primitivo «estilo severo», en el que las imágenes están dispuestas sobre un solo plano, como en la Crátera de Eufronio, o en la Copa de Durida, a un segundo «estilo noble», en el que es visible la influencia de un gran maestro, Polignoto, con quien se produce el paso del arcaísmo al clasicismo. Sus creaciones se han perdido, pero nos quedan las descripciones de Pausanias subrayando el inmenso valor psicológico y espacial de sus interpretaciones. Desarrollando el escorzo (es decir la representación de la profundidad por medio de la línea), que fue la gloria de Cimón, y la perspectiva, usada no obstante de diverso modo que en el Renacimiento, porque consistía sólo en colocar las figuras sobre planos diversos, las figuraciones se liberaban de los esquemas arcaicos para reflejar ese ethos que Polignoto tenía de común con la poesía de Esquilo. El ejemplo más famoso del estilo noble es la Crátera de Orvieto.

 

Pintura clásica y helenística

En este período hubo grandes pinto-res a quienes conocemos solamente a través de las fuentes literarias. La cerámica abandona las formas del estilo noble por las del estilo florido, y surge un gran artista ático, Midas, autor de una espléndida hidra. Alcanzaron un gran desarrollo los vasos con fondo blanco, los lekythoi, de uso funerario. Sobre un fondo lechoso se trazaban, con contornos delicados y ligeros, figuras relacionadas con el culto de los muertos, también animadas con leves colores. Entre los mejores ejemplos recordamos los lekythoi del llamado Maestro de los Rosales.

En el siglo IV, además de Atenas, tuvieron importancia en pintura los centros de Tebas y Sición. La es-cuela ática está representada por Eufranor y Nicias, que explotó hasta el máximo el claroscuro para obtener el relieve de la figura; la escuela tebana de Aristeídes, que busca una expresión patética influida probablemente por Scopas ; la escuela de Sición de Pausias, excepcional por su habilidad técnica. Pero los dos mayores pintores del siglo pertenecen a la escuela jónica, y son Apeles y Protógenes. El primero heredó todas las conquistas anteriores, que llevó a la perfección, en una continua búsqueda de exquisita gracia; Protógenes fue más reflexivo y escrupuloso y gustaba del desnudo masculino y del retrato.

La cerámica ática degeneró en una producción industrial, y mantuvo un carácter artístico interesante en dos nuevas escuelas griegas fundadas en Italia, la Apula y la Tarantina, en las que se continuaron las corrientes precedentes.

El naturalismo y la atenta búsqueda de la expresión, el gusto por los sentimientos de violencia y las escenas de la vida cotidiana ampliaron notablemente el campo de la pintura, y el mismo amor al pictoricismo, que se advierte en otras expresiones artísticas, favoreció el desarrollo de la pintura y su perfección técnica. Se afirma también una técnica oriental, el mosaico, que fue muy usado en Pérgamo y Alejandría. La pintura helenística puede conocerse a través de las decoraciones de las casas romanas de Pompeya y Herculano, puesto que fue absorbida enteramente por el arte romano.

 

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