PARQUE NACIONAL DE SIMEN

PARQUE NACIONAL DE SIMEN

Año de inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad: 1978.

Situación: Noroeste del país, en la parte occidental de la cadena montañosa de Simen, en la provincia de Begemder.

Accesos: El aeropuerto más cercano se encuentra en Gondar, desde donde se toma una carretera en dirección noreste que llega a la población de Debark; aquí parte una carretera secundaria en dirección este que en 20 km llega hasta la frontera occidental del parque.

 

Un laberinto entre montañas

En el extremo septentrional de la gran Meseta Etiópica de Amhara se alza el macizo montañoso de Simen. Parece ser que el origen de esta meseta, que se remonta a hace unos 25 millones de años, es volcánico. Presenta una orografía suave y ondulante, muy distinta a la del macizo, cuyo perfil es extremadamente abrupto como resultado de los miles de años en que ha actuado la erosión, que lo ha moldeado y transformado en un paisaje muy dentado, convirtiéndose de este modo en uno de los parajes más inusuales y espectaculares del mundo. La cordillera de Simen está formada principalmente por rocas ígneas basálticas, con profundos valles y cañones culminados por altos y afilados picos y en algunos lugares altísimos precipicios que pueden llegar a medir hasta 1.500 m de altura. Esta cordillera es de tal belleza que muchos no han dudado en compararla con el Gran Cañón del Colorado.

La Meseta Etiópica está rodeada por el sur y por el noreste por los famosos valles del río Tekeze y de sus afluentes. Otro curso fluvial importante es el Mayshasha, que atraviesa la meseta de norte a sur.

A pesar de no ser el punto más alto del continente, se denomina a este lugar «Techo de África». Es probable que la razón radique en que sí que se encuentra aquí la cota más elevada de Etiopía (justo fuera de los límites del parque, muy cerca de los lindes occidentales del mismo), el pico Ras Dashan Terara, de 4.620 m sobre el nivel del mar. En el interior del Parque Nacional de Simen la cota más baja se sitúa a unos 1.900 m de altitud, mientras que la superior es de 4.430m.

El área protegida, que se halla situada justo en el centro de la meseta, ocupa una superficie de unas 22.000 ha, en las que se incluye una vasta zona de planicie ondulante y una parte del área montañosa del macizo de Simen, en concreto la parte septentrional del mismo, donde se encuentra el más largo de los desfiladeros, con una longitud total de 35 km.

El clima es templado, oscilando las temperaturas entre —2,5 °C y 18 °C, situándose las más bajas en los puntos más elevados del macizo de Simen. Existen dos épocas de lluvias, la primera tiene lugar en los meses de febrero-marzo y la segunda entre julio y septiembre. La precipitación media es del orden de 1.550 mm anuales, que en ocasiones caen en forma de nieve en las cumbres más altas. Durante las horas diurnas es bastante frecuente que soplen vientos secos, mientras que la humedad aumenta por la noche, cuando las temperaturas bajan; son asimismo bastante frecuentes las escarchas y heladas.

 

La vegetación de la alta montaña africana

Las especies que forman parte de la naturaleza de Simen son especialmente raras, hecho que les confiere un valor muy especial. Existe un elevado número de endemismos.

La parte del parque situada sobre las planicies de la meseta está recubierta de praderas, mientras que en el macizo Etiópico se desarrollan bosques de montaña. Algunas de las especies más comunes o más destacadas son el brezo (Erica arborea), la lobelia gigante (Lobelia rhynchopetalum), prímulas (Primula verticillata), rosales (Rosa abyssinica), ortigas (Urtica sp.), tomillos (Thymus sp) y otras muchas de este mismo tipo.

En las cotas superiores aparecen praderas alpinas, donde los protagonistas son los tréboles (Trifolium sp.), tomillos (Thymus sp.), clemátides (Clematis simensis), acetosas (Rumex nervosus), galios (Galium spurium) y geranios (Geranium arabicum).

En algunas zonas situadas entre los 3.000 y los 3.800 m de altitud crecen bosquetes de hipéricos (Hypericum sp.), de gran porte, aunque eran mucho más abundantes en la antigüedad.

La presencia de musgos y hepáticas es también importante, sobre todo en las áreas de mayor altitud. También es destacada la flora de líquenes, entre los cuales destaca Usnea sp., que crece sobre los árboles de los bosques alpinos.

 

Una fauna única

En el parque han sido citadas 21 especies de mamíferos, algunas de ellas únicas, como el zorro de Simen (Canis simensis), que es endémico de Etiopía. Su situación actual es muy precaria en el interior del área protegida, principalmente debido a la destrucción de su hábitat por parte del hombre al haberlo convertido en campos de cultivo. Se calcula que en la actualidad apenas sobreviven unos 20 ejemplares de esta especie.

El íbice de Walia (Capra walie) es endémico del monte Simen, encontrándose la mayoría de la población, estimada en tan sólo unos 300 individuos, en el interior de los límites del parque nacional, principalmente en la zona septentrional del mismo donde está el mayor de los cañones. Sin embargo, son cada vez más los ejemplares que tienden a salir del área protegida, debido a la presión humana y al aumento de zonas de cultivo en su interior.

Una especie de gran interés para los zoólogos es también el babuino de Gelada o gelada (Theropithecus gelada). Otros primates presentes en la zona son el hamadrías (Papio hamadryas), reconocible por el color rosado de la cara y las callosidades isquiáticas, el gran hocico y la coloración grisácea del pelaje, y el colobo (Colobus sp.).

Viven aquí igualmente otros grandes mamíferos característicos de la zona, pero cuyas poblaciones han disminuido considerablemente, hasta el punto de convertirlas en especies raras, como el antílope enjaezado (Tragelaphus scriptus). Otro herbívoro de gran tamaño presente en el área protegida es Sylvicapra grimmia.

31-Parque asentado sobre terrenos volcánicos

El parque se asienta sobre terrenos volcánicos, donde el agua y el viento han ido erosionando la piedra hasta formar un complejo sistema de cañones y acantilados, creando multitud de ecosistemas ricos y variados.

En el capítulo de los depredadores pueden mencionarse el chacal dorado (Canis aureus), la hiena manchada (Crocuta crocuta), el lince caracal (Felis caracal), el gato montés (Felis silvestris), el serval (Felis serval) y el leopardo (Panthera pardus).

En cuanto a la avifauna, se caracteriza por una notable diversidad, habiéndose contabilizado hasta el momento más de 400 especies, aunque las que son residentes permanentes de esta área sólo ascienden a unas 60, de las cuales 7 son endémicas. Entre ellas se encuentra el buitre de Kilpspringer (Oreotragus oreotragus), el águila de Verreaux (Aguda verreauxii), el cernícalo vulgar o real (Falto tinnunculus), el halcón borní o lanario (F. biarmicus), el quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) y el ratonero de los augures (Buteo rufofuscus).

 

Historia y datos de utilidad

La creación del Parque Nacional de Simen, en 1969, se debió fundamentalmente al afán de proteger al raro y amenazado íbice de Walia. Fue uno de los primeros sitios inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad, en el año 1978. Sin embargo, figura también inscrito en la lista de Patrimonio Mundial en Peligro, con fecha de 1996, debido a la drástica disminución de la población del íbice de Walia, a la pérdida de diversidad, al impacto de la construcción de carreteras y al aumento de tierras de cultivo en el interior del área protegida.

La región del macizo de Simen ha sido cultivada desde hace unos 2.000 años. Al principio, los primeros agricultores utilizaron sólo las zonas de pendiente suave; sin embargo, con el tiempo, ante la necesidad de nuevas tierras, fueron ocupando las áreas de más difícil acceso. Los principales asentamientos humanos de la antigüedad que se encuentran en los alrededores son los de Gonder, Aksum y Lalibela. Se sabe también que la región sirvió de paso a una de las rutas de comercio, principalmente durante los siglos XVIII y XIX.

Hace años, el parque contaba con una población aproximada de unos 2.500 habitantes, que en su mayoría fueron trasladados a las afueras del área protegida. En la actualidad, el principal problema de Simen es el gran aumento de población humana que se ha producido en la zona de los alrededores. Esto ha dado lugar a una mayor ocupación del terreno con fines de edificación, un aumento de la agricultura, invadiendo terrenos anteriormente salvajes, y un notable incremento en el número de carreteras y vías asfaltadas. Las tierras altas etiópicas son de las más pobladas del continente africano, lo que ocasiona una presión excesiva sobre los ecosistemas y se teme que en pocos años varias especies, sobre todo de depredadores, desaparezcan debido a esta presión humana.

Durante varios años, en la década de los ochenta y principios de los noventa, la zona ha permanecido cerrada a los extranjeros debido al conflicto bélico que ha sufrido el país. Antiguamente era un lugar poco visitado y los escasos viajeros que se acercaban hasta estas montañas apenas encontraban algunos alojamientos hoteleros, por lo que se instalaban en campamentos o en la población de Gondar, situada a unos 20 km al oeste del área protegida. Otros pueblos cercanos son Adi Ark’ay, al norte, y Deresge, al sureste.

 

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