PARA QUÉ SIRVE EL ÁNGEL DE LA GUARDA

PARA QUÉ SIRVE EL ÁNGEL DE LA GUARDA

 

Lo que nos da

  • Albedrío, es decir, libertad de acción, creencia y pensamiento.
  • Aspiración sin ponemos ningún tipo de leyes ni barreras.
  • Inspiración en todos los procesos creativos e inventivos, desde los artísticos hasta los científicos.
  • Animo e impulso en nuestros planes y proyectos.
  • Mente abierta para aprender y conocer todo lo que nos rodea y todo lo que está más allá de lo aparente y lo convencional.
  • Respeto a nuestras decisiones aunque nos equivoquemos.
  • Amor, compañía, protección, amistad, guía y consejo sin cortapisas ni condiciones.

 

¿Qué nos pide a cambio?

Nada, absolutamente nada, sólo intenta mantener nuestra línea de destino, es decir, que vivamos nuestra vida desde el principio al final sin desviamos del verdadero objetivo: crecer y evolucionar a través de las experiencias de la vida, sin que interrumpamos bruscamente nuestro ciclo ni el de los demás.

 

¿Qué podemos pedirle?

Por supuesto, le podemos pedir ayuda y consejo, protección y proyección, pero no le podemos pedir que solvente nuestros problemas ni que haga milagros. Nos puede señalar un camino cierto para que consigamos un triunfo o un premio, pero ese triunfo o ese premio tiene que estar en nuestro camino. Puede hablarnos directamente al oído y decirnos si es el momento adecuado para realizar tal o cual proyecto, y hasta para jugar 18a tal o cual número, siempre y cuando esos hechos se encuentren en la línea de nuestro destino. Pero si esos hechos no están en nuestro camino, no podrá hacer nada por ayudamos. Eso sí, puede adelantar o retrasar el tiempo de ciertos sucesos, porque el tiempo no es importante, lo importante es que se cumplan; lo que no puede hacer es evitarlos si nos pertenecen, ni variarlos en su esencia. El resto depende de nosotros y podemos recurrir a otras figuras mágicas o religiosas para conseguir milagros, prebendas, dispensas o lo que sea, o para lograr cosas y triunfos que no estaban marcados en nuestro libro. Nuestro Ángel de la Guarda nos ayuda a superar obstáculos y a sacar algo positivo de todo lo negativo que Pueda pasamos en esta vida, pero no puede variar el rumbo de las cosas y los hechos a los que hemos de enfrentamos. Puede preparamos para que los enfrentemos mejor y para que salgamos airosos del lance, pero no puede evitar el lance en sí mismo. Y es que nuestro Ángel de la Guarda no es una muleta, sino un compañero, un amigo y un guía que nos ayuda a preparamos para una existencia más elevada, tanto en este mundo como en el otro, dándonos a menudo con su sola presencia, el hálito divino que nos lleva a evolucionar como seres humanos completos. Para eso sirve realmente nuestro Ángel de la Guarda: para que nos veamos en el espejo de su luz y nos inflamemos con ella, porque de la misma manera que él nos protege y guía ahora, nosotros tendremos que proteger a otros seres en evolución el día de mañana. De hecho ya lo hacemos o deberíamos estarlo haciendo con nuestras propias mascotas, que aprenden de nosotros vicios y virtudes aunque no puedan comprendemos. Algún día la raza humana dejará este mundo, de la misma manera que lo han dejado otras especies, para dejar paso a los seres que vienen detrás de nosotros y que heredarán la Tierra. Los elfos y las hadas tuvieron que irse de este mundo cuando los dioses les comunicaron que el planeta pasaría a nuestras manos, y lo mismo sucederá con nosotros el día de mañana. Los elfos y las hadas han pasado a otra dimensión, y posiblemente nosotros hagamos lo mismo, y, desde ella, puede tocamos, lo mismo que a nuestros ángeles de la guarda les ha tocado con nosotros, la salvaguardia de su evolución y desarrollo.

20

Por tanto, no podemos quedarnos con los brazos cruzados a la espera de que nuestro Ángel de la Guarda lo haga todo por nosotros, que ya bastante hace cuidándonos todos y cada uno de los días de nuestra vida, porque quizá nosotros mismos seamos los ángeles de la guarda del mañana. Quizá sería más fácil decir que un Ángel de la Guarda sirve para curar males de cabeza o de garganta dependiendo del signo astrológico de la persona en cuestión (Aries o Tauro), pero no es cierto. Hablar de ellos en términos mágicos o religiosos sería mentir, y a los ángeles de la guarda no les gusta la mentira. Intentar mirarlos bajo el prisma de la racionalidad y la madurez, comprimiendo la inteligencia en la prensa de lo tangible, también sería un error, porque son inteligentes y hasta sabios, pero no precisamente racionales dentro de nuestros esquemas de racionalidad. Con la madurez y la razón a menudo nos arrogamos el derecho de juzgar, de fallar y de engañar, porque creemos erróneamente que esa madurez nos da un lugar privilegiado o más elevado ante los demás. Lo mismo nos pasa con el dinero y con el poder, o con cualquier cosa que nos haga perder el suelo de vista: nos creemos superiores y en base a eso pretendemos tener el derecho de hacer daño o engañar a los demás en nuestro beneficio. Nuestro Ángel de la Guarda, ante los defectos que tenemos la gran mayoría de los seres humanos, nos ofrecen la oportunidad de recuperar la inocencia, y con ella la bondad y el camino de nuestro verdadero destino, un camino que parecemos haber olvidado más como grupo que de forma individual. Pero no debemos engañarnos con la salvación individual, porque todos estamos unidos en una misma alma planetaria y atados a un mismo barco. Tenemos que seguir trabajando individualmente para mejorar nuestro ser interno, pero la salvación, si es que existe, será grupal y de la mano de nuestros ángeles de la guarda. Estas son las teorías, pero sólo de nosotros, de usted y de mí, dependen las experiencias personales e intransferibles, y, de ellas, los hechos. Para llegar a ver a nuestro personal Ángel de la Guarda, por tanto, hay que dar un paso hacia adelante liberándonos de las vendas materiales que nos tapan los ojos del alma.

 

Las Cuatro Vías Superiores

No podíamos dar por terminado este capítulo sin apuntar las vías espirituales clásicas para entrar en contacto con la divinidad.

Vía de Pasión (Fuego) Para llegar hasta nuestro Ángel de la Guarda o cualquier otro ser divino, se puede seguir la Vía de la Pasión, o Vía del Fuego, que consiste en la entrega total a lo espiritual, de una forma decidida y directa, soportando todo tipo de esfuerzos personales y sacrificios. Para muchos esta Vía incluye el sufrimiento físico, arguyendo que el dolor corporal nos ayuda a superamos a nosotros mismos al tiempo que nos abre las puertas de la percepción.

21

Los holocaustos de fuego o las ofrendas y hasta las teas y las velas están vinculadas a esta Vía para lograr el éxtasis espiritual, de la misma manera que lo están la entrega de la cabeza, el corazón y el espíritu. Para recorrer esta Vía hace falta no temer a la iluminación rápida y directa, aspirar con fuerza a ser por lo menos la mitad de Dios y mantenerse dentro de una estructura grupal o religiosa. El fin de esta Vía es arder en el fuego divino para convertirnos (aunque sea por un instante), como los ángeles, incluido del de la guarda, en seres de luz, dejando atrás todo lo que tenga que ver con la memoria, el ser y el ego.

Vía de la Ascensión (Tierra) La Vía de la Ascensión no desprecia materia alguna, ni siquiera la más densa ni la más grosera, porque es una Vía del elemento Tierra. Se le llama de la ascensión porque hay que subir y escalar nuestras propias montañas, bardas, piedras y cualquier otra cosa material o física que nos ate a este planeta. Esta es una Vía de paciencia, de ir sembrando con tenacidad para recoger la cosecha. Para ello hace falta dominar nuestra sensualidad y ambiciones, despertar nuestra visión interna y adquirir la disciplina y fuerza de voluntad que nos permita ser frugales y ascéticos. En esta Vía cuenta mucho las acciones diarias, sobre todo las que hacemos para favorecer al mundo, los animales, los humanos y hasta las piedras que pisamos. En ella hay que desarrollar la vocación de servicio, el silencio, mantenerse en segundo plano y trabajar mucho más para el resto que para nosotros mismos, y sin esperar recompensa alguna a cambio. En esta Vía hay caídas y tentaciones que deben superarse como cualquier otro obstáculo que salga a nuestro paso, porque lo importante es mantener un objetivo bien definido y concreto que se debe defender hasta el último momento. Por esta Vía se descubre la luz divina de la misma Tierra, la luz virginal de nuestro ser interno, para abrir finalmente la puerta que está más allá de la vida y la muerte, ascendiendo poco a poco y paso a paso hasta entrar en contacto con la divinidad y, por supuesto, con nuestro Ángel de la Guarda.

Vía del Conocimiento (Aire) En esta Vía se debe poner a trabajar algo tan intangible como el pensamiento, pero no el pensamiento que medita, sino el que investiga y descubre, el que lucha y mejora, el que se abstrae y discierne. Esta es una Vía inquieta y activa, movible y hasta acomodaticia, que busca en muchos frentes para llegar finalmente a un punto concreto, ya sea porque conforma el más lejano pasado, o porque nos lanza al más lejano futuro. El pensamiento ha de mantenerse activo y creativo, cuidando más el fiel de la balanza que lo que hay en los platillos, para poder alcanzar finalmente el estado de Verdadero Ser Humano. Por esta Vía el cielo se gana con la lucha, la revolución y la espada, y no con lo que se ofrenda, se construye o se sacrifica. La guerra espiritual ha de ser constante, y al mismo tiempo debe mantenerse en perfecta armonía, templada y firme. Esta es la Vía propia de los ángeles, por la que ellos mismos han subido hasta los cielos, y es en la que más fácilmente podemos encontrar a nuestro Ángel de la Guarda, porque él mismo la está recorriendo constantemente. Por esta Vía se alcanza el conocimiento, la comprensión y la sabiduría, que nos abren las puertas del mundo espiritual, de una manera más individual que grupal, y más independiente que sometida a dogmas, leyes, juicios o jerarquías, y aunque parezca una de las más sencillas, no hay olvidar que es fría como el acero, solitaria y poco o nada cargada con emociones o sentimientos; es decir, que puede apartamos de la comprensión del resto de los seres humanos aunque trabajemos día a día para ellos.

Vía de la Devoción (Agua) Esta es la Vía más seguida en los últimos dos mil años, porque es la vía de la intuición, la emoción, los sentimientos, la dependencia, el amor, el sufrimiento interno, la fidelidad, la creencia, el dogma y la fe. Por esta Vía la propia persona y sus sensaciones no cuentan para nada, ya que debe vaciarse como una copa para dejar que las sensaciones espirituales la colmen. El ego queda reducido a ser sólo una gota más en el océano de la humanidad, con lo que el éxtasis devocional y religioso es más accesible y más constante. En esta Vía el hombre no es nada ni nadie, sólo una parte más del Plan Divino, por lo que debe dejarse guiar por lo que le dicta su interior, su guía, su maestro o su Ángel de la Guarda sin oponer ninguna resistencia. Por esta Vía sí debe practicarse la meditación, la concentración del pensamiento y hasta los dones y sentidos ocultos, para derramarlos en la masa que nos rodea y hacernos uno con ella. En esta Vía el alma debe fundirse con los demás, morir, renacer, despertar y moverse desde el fondo hacia afuera, para poder abrir las puertas del más allá, de las dimensiones o de otras realidades, que es donde encontraremos las respuestas a nuestras ansiedades y los contactos celestiales, incluido el de nuestro Ángel de la Guarda, que actuarán sobre nosotros como un bálsamo que cura todas las penas. Durante muchos años se dijo que recorrer esta Vía de amor y devoción, era como recorrer un largo valle de lágrimas, porque es la única Vía donde el ser interior se reconoce pecador, indigno y carente de todo tipo de cualidades para ser aceptado por las divinidades. Para unos es el camino más duro, pero para la mayoría es la Vía más fácil, porque en ella no hay que pensar, luchar o trabajar: con creer y ser fiel a lo que se siente en el alma, es más que suficiente, trasladando la responsabilidad final a los seres celestiales, que se hacen cargo de nosotros por las alianzas entre Dios y los profetas, y estas alianzas incluyen, por supuesto, a nuestro Ángel de la Guarda.

Cada quien, dependiendo de su personalidad, sensibilidad y carácter, puede escoger una u otra Vía espiritual para conocer y ver a su Ángel de la Guarda. Todas y cada una de ellas son válidas, porque simple y llanamente todas llegan exactamente al mismo lugar: el mundo espiritual donde se haya presente y a nuestro lado, observándonos, cuidándonos y guiándonos, nuestro personal y particular Ángel de la Guarda.

 

Las protecciones angelicales

Cuenta la leyenda que los ángeles en su conjunto se dedican a proteger, cuidar y cultivar las obras de Dios en el universo. Nuestro Ángel de la Guarda se dedica, por tanto, a protegernos, cuidarnos y cultivarnos personalmente como criaturas de Dios que somos. Las huestes angelicales vigilan al mundo desde fuera y desde dentro, impidiendo que 22fuerzas extrañas extraterrestres o intraterrestres nos ataquen, se apoderen de nuestro mundo, de nuestras almas o de nuestras mentes. Si nos quisiera atacar un ejército de seres desconocidos, de la misma manera que los hombres atacan en las guerras a los hombres, los ángeles intervendrían de inmediato para evitar la contienda. Los ángeles pueden intervenir si la Tierra y sus criaturas se ven amenazadas por fuerzas externas, pero nada pueden hacer para que los hombres respeten a los hombres. Los diablos y los demonios se pueden colar subrepticia e individualmente en nuestro mundo y en nuestras vidas, pero nunca como un ejército que lo arrase todo. Esa es la razón por la que los seres humanos se mantienen a salvo y seguros dentro de los lindes de este planeta y hasta de este sistema planetario solar, porque los mismos planetas estás dominados y vigilados por inteligencias celestiales que responden a los designios de Dios. De hecho cada planeta responde a una inteligencia celestial, y desde los tiempos más antiguos los astros errantes y el sol y la luna han representado a los dioses de los seres humanos, en una jerarquía perfectamente establecida.

 

Los planetas y las huestes angelicales

  • En el Sol se encuentra el reflejo de Dios que concebimos espiritualmente los hombres, así como los Elohim, o creadores de la vida en la Tierra.
  • En Júpiter se encuentran los ángeles protectores y el reflejo de Dios que concebimos los hombres mentalmente.
  • En Saturno se encuentran las huestes de retención y vigilancia externa y el reflejo de Dios que concebimos los hombres materialmente.
  • En Marte se encuentran las huestes angelicales que luchan contra los enemigos que intentan acercarse a la Tierra.
  • En Venus se encuentran las huestes angelicales que vigilan los asuntos humanos.
  • En Mercurio se encuentran las huestes angelicales que llevan y traen mensajes de la divinidad a los hombres y de los hombres a la divinidad. Son los ángeles que más cerca tenemos y que más conocemos.
  • En la Luna se encuentran las huestes angelicales que se encargan de nuestra sensibilidad, nuestra educación, nuestra evolución y nuestro crecimiento.
  • Y en la Tierra se hallan las huestes angelicales que nos protegen de las fuerzas inferiores e internas, o intraterrestres, lo mismo que nuestros ángeles de la guarda.

23

Los 4 Arcángeles

Entre las huestes angelicales que vigilan la obra de Dios en la Tierra hay cuatro arcángeles que se encargan de cuidar y potenciar aspectos de la vida humana que nos interesan particularmente.

24

 

Gabriel Arcángel

Señor del fuego y de la luz, inspirador de todas las obras y todos los actos positivos; manipulador de la ciencia y la materia; otorgador del don divino; sembrador de la simiente de Dios y del Espíritu Santo. Está presente en todas las grandes creaciones y en los grandes cambios de la humanidad. Abre y cierra las épocas; expande el espíritu; eleva las aspiraciones humanas; da fuerza, regencia y jerarquía. Protege con su espada de fuego los Cielos y la Tierra, y tiene la llave del Paraíso Terrenal.

Protege en primer lugar a los seres humanos nacidos bajo la influencia astral de Aries, Leo y Sagitario. Y en segundo lugar a los seres humanos nacidos bajo la influencia de la Cruz Cardinal: Aries, Cáncer, Libra y Capricornio.

25

 

Miguel Arcángel

Señor del campo, de la tierra, de los bosques, de la naturaleza y hasta de las piedras, y es el que inspira las obras de arte, las construcciones, las sociedades, las civilizaciones, la diplomacia, el amor y el entendimiento entre los seres humanos. Intercede por los hombres ante Dios, y eleva los corazones, las almas y los espíritus para que se acerquen a la Gloria Divina. Es el arcángel de la unión y de las alianzas; de la curación espiritual; del equilibrio y la armonía; del pensamiento y la meditación; de la sensualidad y del placer de vivir. Protege al planeta y a la humanidad de los ataques mentales externos y hasta de la propia autodestrucción, entre otras cosas, porque es el arcángel que limpia todos los pecados. En primer lugar favorece a los seres humanos que hayan nacido bajo la influencia estelar de Tauro, Virgo y Capricornio. Y en segundo lugar a los seres humanos que pertenecen a la Cruz Fija, o Cruz de la Experiencia: Tauro, Leo, Escorpio y Acuario.

26

 

Rafael Arcángel

Señor del pensamiento y del aire, mensajero de Dios por excelencia, intercede entre Dios y sus creaciones. Es el arcángel de la salud, que cura de todas sus dolencias y afecciones al cuerpo, la mente y el alma. Sabe de todos nuestros actos y pensamientos, y es el impulsor del conocimiento, el entendimiento y la sabiduría. Se mueve con agilidad por el mundo intelectual, y es el que nos permite ver más de lo que vemos, oír más de lo que oímos y saber más de lo que sabemos. Muchas de las ciencias, obras e invenciones que creemos nuestras, en realidad nacen de su inspiración divina siguiendo el Plan de Dios para los seres humanos, y mantiene a raya a las fuerzas y los seres que están en contra dicho plan. Es el arcángel de la medicina, de la comunicación y de la infancia, que sabe que la humanidad aún necesita de curación, que está dando sus primeros pasos y que necesita mantenerse en contacto con la divinidad. Protege en primer lugar a los seres humanos nacidos bajo la influencia estelar de Géminis, Libra y Acuario. Y en segundo lugar a los seres humanos que pertenecen a la Cruz Mutable, la Cruz de la Infancia: Géminis, Virgo, Sagitario y Piscis.

27

 

Cassiel Arcángel

Señor de los sentimientos, las emociones, la creencia, la devoción, la imaginación, la fantasía, la intuición y la sensibilidad. Se ocupa básicamente de la salud del alma y el espíritu, la psique y los sentimientos. Con su escudo nos protege de los demonios externos e internos, combate contra el caos y el conflicto, y se encarga de borrar de nosotros el único alimento de las sombras: el miedo. Derrama sobre nosotros las aguas celestiales como un bálsamo que cura todas las penas; enciende la luz de las luminarias y las estrellas para que nos guíen en las rutas del destino y la existencia; mantiene viva la luz divina e interna que hay en todos los seres y cosas de la creación. Nos otorga los valores morales, sociales, sentimentales, humanos, grupales y hasta económicos (como equilibrio entre lo que damos y lo que tomamos a cambio), para que sobrevivamos a los ataques externos y a los que nos infligimos a nosotros mismos. Protege en primer lugar a 28los seres humanos nacidos bajo la influencia estelar de Cáncer, Escorpio y Piscis. Y en segundo lugar al resto, porque a todos protege y a todos cuida en su enfermedad, exilio o encierro, potenciando sus virtudes positivas y ayudándoles a superar las negativas. Abre las puertas de lo que nos parece irreal e imposible, demostrándonos que más a menudo de lo que pensamos la realidad es mentira y sólo es verdad lo que imaginamos.

 

Nuestro personal y particular Ángel de la Guarda es la suma Personificada de todas estas emanaciones divinas, pero comulga más con uno o con otro arcángel dependiendo de la influencia estelar bajo la que hayamos nacido, porque la influencia estelar no es otra que la influencia de los ángeles, de Dios y de las inteligencias celestiales que se hacen carne en nuestro cuerpo por la fuerza creadora del verbo. Y es que nosotros, los seres humanos, somos en cierta forma una especie de ángeles en potencia, unos ángeles menores y sin más alas que las de nuestra imaginación, nuestro espíritu y nuestro pensamiento, pero ángeles al fin y al cabo, porque también dentro de nosotros brilla la chispa divina.

 

←DESCUBRE A TU ANGEL DE LA GUARDA

←JERARQUÍAS CELESTIALES

ÁNGELES Y SERES SOBRENATURALES