Pablo de Tarso

PABLO DE TARSO

San Pablo nació en Tarso, capital de la provincia romana de Cilicia, en la actual Turquía.
Era judío nacido en la diáspora. De perseguidor de los cristianos pasó a ser, después de su encuentro con Jesús, un enamorado de Cristo y su gran misionero. Viajero incansable,
recorrió miles de kilómetros hasta su muerte en Roma, la capital del imperio, predicando a Jesucristo. Para la difusión del evangelio le fueron de gran utilidad los medios de
comunicación del imperio romano. El imperio, desde finales del siglo 1 a.c., comprendía toda la cuenca mediterránea y grandes extensiones de la Europa continental, gracias al impulso conquistador de los grandes generales de la república: Mario, Sila, Pompeyo, César, que finalizaría con Augusto. Las necesidades de una administración centralizada, los desplazamientos del ejército, la actividad económica y los intercambios culturales supusieron el desarrollo de una amplia red de comunicaciones y el empleo de diversos medios de transporte. El abastecimiento de las ciudades, especialmente de Roma, absorbía una parte importante del tráfico. Las rutas marítimas y fluviales, como muestran los viajes de san Pablo, fueron muy importantes por la rapidez y el volumen de productos en circulación, como alimentos y manufacturas.

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LA TEMPORADA DE NAVEGACIÓN

La navegación se detenía entre el 10 de noviembre y el 10 de marzo: Mare clausum

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