OTRAS CUESTIONES.

Los Reyes Magos.

Sin duda, la historia de la adoración de los tres Reyes Magos es uno de los episodios de la vida de Jesús más firmemente grabados en la mente de cualquier niño occidental. Sus protagonistas —Melchor, Gaspar y Baltasar—son también de los personajes más universalmente conocidos de todo el Nuevo Testamento. Lamentablemente para los que son niños y para los que lo fueron, no existe ningún testimonio histórico que nos confirme su existencia. Todo parece indicar que estamos ante una leyenda que de alguna forma se extendió y que Mateo dejó registrada en su narración. Fue el único, porque ninguno de los otros tres evangelistas los menciona.

BALTASAR, DE BLANCO A NEGRO.

La elección de los personajes y su origen oriental tuvo que ver probablemente con la fama de sabios que atesoraban los eruditos babilonios, conocida por los judíos que habían pasado allí su exilio siglos atrás. En particular, eran admirados por su profundo conocimiento de los astros y de la mecánica celeste. Le daban a ello gran importancia, pues no en vano creían que los astros eran imágenes de los dioses. Esta localización primigenia de los magos se fue alterando a lo largo de la era cristiana. A partir de la Edad Media, se les suelen atribuir unos orígenes muy distintos. Una atribución habitual para entonces era la de que Melchor provenía de Tarso (sería fenicio, por tanto), Gaspar, de Arabia, y Baltasar, por último, de Yemen. El primitivo Baltasar era blanco, pero por aquel entonces comenzó a ser representado como un rey negro, característica étnica sobrevenida. Se le asignó un origen etíope o similar, de manera que proviniera del corazón de África. Fue una atribución tardía promovida desde la Iglesia para reforzar su ecumenismo y el alcance universal del Evangelio.

8-La Adoración de los Magos M. Stomer (s.XVII)-metirta.online

La Adoración de los Magos M. Stomer (s.XVII)

Los samaritanos, vecinos y rivales

La parábola del “buen samaritano” que Jesús explica a quienes lo escuchan era eficaz ante los judíos porque ambos pueblos se profesaban una fuerte antipatía, de forma que el hecho de que existiera un samaritano bueno era casi como un contrasentido. La región de Samaria se situaba entre Galilea y Judea, en lo que hoy sería el norte de Cisjordania. Su población era una mezcla de muchos pueblos venidos con la conquista asiria, primero, y con la griega, después, por lo que eran menospreciados por los judíos más nacionalistas, que los veían como gentes procedentes de las conquistas extranjeras. Sin embargo, coincidían ambos en practicar la ley mosaica, con algunas variaciones en el caso de los samaritanos, que tenían, además, un centro de culto muy simbólico en la montaña de Garizim. Este lugar se convertiría en el epicentro de la rivalidad, ya que los samaritanos lo consideraban más sagrado que Jerusalén. El odio degeneró en hostilidad durante la época de liderazgo en Judea de Juan Hircano, que gobernó desde 134 hasta 104 a.C. Asedió Samaria, la tomó y la destruyó, llegando incluso a inundarla con torrentes. Samaria sería reconstruida décadas después por Herodes el Grande, un rey de mentalidad mucho más helénica, que la dotó de una grandeza monumental inusitada y le dio el nombre griego de Sebaste.

9-Vista desde la montaña de Garizim, en Palestina, centro de culto de los samaritanos-metirta.online

Vista desde la montaña de Garizim, en Palestina, centro de culto de los samaritanos.

ODIO MUTUO.

Con tales precedentes, no es de extrañar que en la vida de Jesús aparezcan multitud de anécdotas en las que los judíos se refieren a los samaritanos con evidente desprecio, o simplemente considerándolos extranjeros. Los malos sentimientos eran correspondidos y, cuando Jesús se encamina hacia Jerusalén y piensa en hacer noche en un pueblo samaritano, sus gentes se niegan a acogerlo.

 

Arquelao, el otro Herodes odioso

Dentro de la ya de por sí muy complicada dinastía herodiana, uno de los personajes clave en sus postrimerías fue el rey Herodes Arquelao, hijo de Herodes el Grande. A la muerte de éste, los administradores romanos dejaron el reino organizado en una tetrarquía que repartía el poder y daba territorios e influencia a varios de los hermanos y hermanastros descendientes del monarca fallecido. Fue Herodes Arquelao el que se llevó la parte del león del gobierno en ese mandato a cuatro, gracias a una audaz iniciativa que lo llevó hasta la propia Roma a presentar sus reclamaciones al emperador Octavio Augusto, al mismo tiempo que le rendía vasallaje. Pero, ya antes de partir, Herodes Arquelao se había ganado fama de cruel al reprimir duramente en plena Pascua una rebelión de los fariseos, matando a unos 3.000 de ellos.

 

LOS SANTOS INOCENTES.

Esta mala reputación del rey es la que reverbera en la narración evangélica de la “matanza de los inocentes”, los niños menores de dos años, ordenada por su parte, pero de la que sólo existe mención en el Evangelio. No hay ningún dato que avale la historicidad de tal aberración, por lo que este hecho parece situarse en el ámbito de la leyenda y de la damnatio memorice de un rey que no consiguió sustraerse a la polémica y que acabó depuesto en el año 6, dejando paso al mandato directo sobre Judea de los romanos.

 

El rostro infantil del Mesías

La policía italiana usó avanzadas técnicas de reconstrucción informática para generar un retrato de cómo habría sido la imagen de Jesucristo cuando era un niño. Para este análisis se basaron en el supuesto rostro de Cristo reflejado en la conocida Sábana Santa, reliquia conservada en la ciudad italiana de Turín. Los expertos aplicaron las mismas técnicas que se utilizan para actualizar, por ejemplo, las imágenes de los mafiosos y otros criminales buscados de los que sólo se tienen algunas fotos antiguas. El procedimiento fue de este modo aplicado en la tela en la que, según la Iglesia católica, es-tuvo envuelto el cuerpo de Jesucristo tras su crucifixión.

10-Imagen que recrea las fases por las que ha pasado el rostro de Jesús hasta llegar a su infancia-metirta.online

En este caso, la policía realizó el proceso invertido, comenzando por el rostro del hombre con barba y pelo largo captada en la tela de lino que la Iglesia católica venera como el sudario en el que fue envuelto Cristo, para llegar al aspecto de esa persona en los años de su infancia. El resultado es la imagen de un niño de unos 10 años, de piel morena y pelo rizado de color castaño claro, con la nariz alargada y los labios finos, que según la policía sería algo así como un “retrato-robot” de un Jesús infantil. El experimento fue realizado con ocasión de la exposición pública de la Sábana Santa en la Catedral de Turín realizada en junio de 2015.

 

 

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