NUBERU.

Muchas y diversas mitologías hablan de personajes que controlan las aguas del cielo, capaces de mandar lluvias y tormentas, de manipular los truenos o de producir tremendas sequías. En la Asturias más profunda se habla de un extraño ser llamado Nuberu, una especie de genio que habita en las nubes y que tiene una doble vertiente: por un lado, es el ser protector que descarga la necesitada lluvia sobre el campo de labor, pero por otra, es un portador del mal, ya que puede atraer al terrible granizo que destroza la cosecha. Se dice que quien le trata con amabilidad recibe la lluvia y que el granizo lo reserva para sus enemigos.

NUBERU

Su apariencia es la de un enano feo y barbudo, pero al mismo tiempo tremendamente fuerte, casi colosal, que lleva la cabeza cubierta con un amplio sombrero negro y que su aspecto no es del todo amistoso. Cuando el Nuberu se personifica y se presenta ante alguien hay que tratarle muy bien, porque si se le desprecia, su ira puede descargar granizo de una forma tan violenta como para destrozar por completo un bosque entero en pocos minutos, pero, afortunadamente, existe un conjuro para evitar que el Nuberu arrase las zonas rurales o los sembrados y enviarle a soltar su granizo a las cumbres sin vegetación ni vida. Además se puede asustar al Nuberu con el toque de las campanas de las iglesias.

Se cuenta que una vez un campesino iba caminando de una aldea a otra por un sendero, cuando frente a él apareció un extraño ser de orejas puntiagudas y largas barbas. Llevaba la cabeza cubierta por un enorme sombrero y parecía muy disgustado. El labriego tenía mucha prisa, pues necesitaba llegar cuanto antes al mercado a vender sus frutas, pero aun así se paró y le preguntó: — ¿Por qué estás tan enfadado? El ser gruñó, entre dientes: —Mira qué calor hace, hace sol, no llueve, yo odio el sol. El campesino se echó a reír diciendo que a él le gustaba mucho el buen tiempo y que era mucho mejor que mojarse con la lluvia.

A pesar de las protestas y amenazas del extraño hombrecito, siguió su camino sin preocupación, dejándole con la palabra en la boca. Desde ese día, sobre los campos del hombre no volvió a caer la lluvia, se secaban o, mucho peor, se destrozaban con la caída de un violento granizo. El pobre labriego no sabía qué hacer hasta que hablando con un vecino, éste le previno que era cosa del Nuberu. Siguiendo las indicaciones de su amigo, el hombre se fue a la torre de la iglesia y volteó con fuerza las campanas, desapareciendo desde entonces el granizo y empezando a llover sobre su cosecha.

Saber más sobre Nuberu

Se dice que el Nuberu también es conocido con el nombre de Juan Cabrito y que vive en Egipto, en lo alto de una montaña. Incluso se piensa que a pesar de organizar lluvias y granizos, lleva una vida bastante normal, pues tiene esposa e hijos y basta una criada que cuida de su casa.

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