Nacimiento y Circuncisión

Rituales en torno al recién nacido

Al recién nacido en una familia islámica se le susurra la shahada (confesión de fe) al oído derecho y la llamada a la oración al izquierdo. Este ritual, sin embargo, no supone su ingreso en la comunidad religiosa islámica. La shahada debe ser también lo último que se le dice a un moribundo antes de su fin. Generalmente, el recién nacido recibe un nombre al sexto o séptimo día de su nacimiento. Ese día va unido, siguiendo el ejemplo del profeta, a un sacrificio. Si es posible, el padre sacrifica una oveja por una hija o dos por un hijo. En algunos países existe además la costumbre de cortar el pelo al recién nacido ese mismo día. El pelo se pesa con plata, que se da como limosna.

Un acto solemne: la circuncisión

La circuncisión de los varones (jitan) es considerada por la mayoría de los musulmanes como una obligación; otros la ven como sunna (tradición). En el Corán no hay mención alguna a la ablación de las niñas. La circuncisión de [os varones debe llevarse a cabo antes de que alcancen la madurez sexual, y se suele hacer en el periodo comprendido entre los cinco y los siete años. La circuncisión es un acto solemne, un ritual que se remonta a Abraham. La vestimenta festiva, regalos y dulces consuelan al circunciso por el dolor padecido. En Turquía suelen vestir a los niños como principitos: un florido atuendo festivo en colores fuertes con una capa orlada, un tocado adornado con lentejuelas y plumas, y una banda con la inscripción ma,sallah, exclamación de alegría que significa «lo que Dios ha querido». La creencia popular atribuye a esa palabra poder contra «el mal de ojo», y por eso se suele pronunciar con frecuencia en relación con los niños. Los talismanes (generalmente en forma de ojo, en piedra azul o cristal) con esa inscripción están muy extendidos en el mundo islámico.