MITOLOGÍA DE JAPÓN – INTRODUCCIÓN

1-torii o portico santiario sintoista-metirta.online

Todo santuario sintoísta tiene un torii (pórtico) a la entrada del recinto. Este torii que surge del mar está unido con el santuario de Miyajima, cerca de Hiroshima, consagrado a las tres hijas divinas de Susana, dios de la tormenta.

Situado frente a la costa nororiental del continente euroasiático, del que lo separa el estrecho de Tsushima, el Japón está en el este de Asia pero en realidad no es del este de Asia. Su historia, en el sentido estricto de una tradición histórica culta, comenzó en época tardía según los patrones occidentales: convencionalmente, se fecha en el año 552, cuando el rey del reino coreano de Paekche (cerca del actual Pusan) envió a unos misioneros budistas al emperador del Japón en un gesto de buena voluntad. En aquella época, la principal institución japonesa era el uji o clan. Cada uji controlaba su propio territorio y estaba formado por plebeyos y aristócratas, y casi con toda certeza tenía su propia mitología, que se centraba en un antepasado divino. A principios del siglo VI, uno de estos clanes (a los que en algunos casos se denomina Yamato, de la región del Honshu central que aún lleva este nombre) impuso su hegemonía sobre los demás y, por extensión, también sus antepasados divinos. La familia imperial, cuya línea se ha proclamado hasta la época actual, se convirtió en foco de la mitología japonesa. La religión nativa del Japón, el sintoísmo, se basa en la adoración a una multitud de dioses, espíritus y objetos de veneración. Su mitología gira en torno a narraciones sobre Amaterasu, diosa del sol, y las peripecias de sus descendientes, que unificaron al pueblo japonés. Con la llegada del budismo se inició una época de préstamos culturales, en principio de Corea, y después de China, la «civilización madre» del este de Asia. El budismo se mezcló con el sintoísmo de una forma muy compleja, pero a partir del siglo XVII se produjo un fuerte renacer de la religión nativa, que culminó con la adopción del sintoísmo como religión estatal con el gobierno Meiji (1868-1912).

2-Mapa de Japón-metirta.online

FUENTES DE LA MITOLOGÍA JAPONESA

Principal fuente de la mitología japonesa, el Kojiki, o Archivo de Asuntos Antiguos, es la genealogía imperial más antigua que se conserva. El texto definitivo fue recopilado por un cortesano llamado Ono Yasumaro a partir de varios textos anteriores (que ya no existen), tras recibir el encargo de la emperatriz Gemmei en 711. La obra se presentó formalmente en la corte cuatro meses después, a principios del año 712. Escrito en una extraña menda de japonés y chino arcaicos, el Kojiki comienza con la creación del mundo, el origen de los dioses y los antepasados divinos de la familia imperial y termina con la muerte del emperador Suiko, en 641. La segunda fuente más importante es el Nihonshoki o Crónica del Japón, recopilado por diversos eruditos en la misma época que el Kojikiy acabado en 720. Excepto la poesía, está escrito en chino clásico, con fuertes influencias de las tradiciones mitológicas e históricas y las crónicas dinásticas chinas y coreanas, razón por la que, en conjunto, el Nihonshoki es menos fiable que el Kojiki como fuente de la mitología indígena. Entre otras fuentes se cuentan el Kogoshui, o Fragmentos de Antiguas Narraciones (807), los fudoki («gacetas» provinciales del siglo VIII), diversos norito (antiguas oraciones sintoístas) y la primera gran antología de poesía iaponesa, el Manyoshu (h. 760)

 

EMPLAZAMIENTOS MÍTICOS Y LUGARES SACRADOS.

Montaña de Kyushu en la que Honinigi descendió del cielo (véase p. 120). ISE. Emplazamiento del Gran Santuario de Amaterasu y del dios del Arroz, el lugar más sagrado de la religión sintoísta.

Río Hl. Actualmente en la prefectura de Shimane. Susano descendió cerca de su cabecera cuando fue desterrado del cielo.

lzumoTABHA. Emplazamiento del Gran Santuario de Okuninushi (también llamado Daikokusama), hijo de Susano y protector de la familia imperial.

KUMANO. Lugar de encuentro de Jimmu-tenno con el espíritu del oso.

LLANURA DE KANTO. Lugar de la batalla de Yamato-takeru con los Emishi.

ESTRECHO DE URAGA. Aquí se autoinmoló la consorte de Yamato-takeru a un espíritu del agua para calmar las olas.

 

EL SINTOÍSMO.

El Sinto, «el Camino de los  Dioses», se centra en el culto die los kami, divinidades que viven en todos los fenómenos de la naturaleza, incluidos los seres humanos. Entre 1872 y 1945 el sintoísmo fue la religión estatal del Japón, pero tras la segunda guerra mundial volvió a ser una religión «congregacional», en la que cada santuario o jinja no está estrechamente relacionado con los demás. El acontecimiento anual más importante en todo jinja es el matsuri, o festival del santuario. Los jóvenes de ambos sexos llevan a hombros una imagen del kami, local por los alrededores, santificando así la zona y a los portadores de la imagen.

 

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