LOS SÍMBOLOS DE LA VIDA ESPIRITUAL – DIVINIDAD Y SANTIDAD.

LUZ

En muchas religiones luz y divinidad son casi sinónimos, como puede advertirse en los epítetos de las figuras sagradas. Alá es llamado Luz del Cielo y la Tierra; Cristo, Luz del Mundo; y Gautama Buda, Luz de Asia. Tras el simbolismo de las diversas modalidades del nimbo, la emanación luminosa con la que los artistas indican la divinidad o santidad de un personaje, se esconden cultos más antiguos al sol o al fuego. Apolo (en el mundo griego) y Mitra (en Oriente Próximo) son dos de los dioses solares representados con líneas o rayos que partían de su cabeza, rayos que más tarde recibieron el nombre de aureola. Los nimbos que circundan la cabeza de Cristo pueden revestir la forma de una cruz de luz.

Algunos artistas de finales del siglo XVI, como Tiziano, recurrían a fondos inundados de luz cuando querían simbolizar la divinidad. El simbolismo espiritual de la luz también fue el motor de la revolución arquitectónica que produjo las catedrales góticas.

El objetivo de sus grandes vidrieras era «volver inmaterial todo lo material».

 

1-Tiziano.metirta.online

-Tiziano.

HALO

Esta forma circular de irradiación se hizo habitual en el arte bizantino del siglo VI, no solo como símbolo de la divinidad de Cristo, sino de la santidad de la Sagrada Familia, los ángeles, los santos y hasta el emperador y su esposa, en tanto que representantes de Dios sobre la tierra. Solía pintarse como un disco plano detrás de la cabeza, aunque en la época del Renacimiento introdujo un halo en forma de anillo flotante, que actualmente sobrevive como símbolo satírico de la virtud.

 

 ORO

Tanto el metal como su color mezclan el simbolismo de la luz, el sol y el fuego, y por lo tanto de la divinidad. En el arte religioso los dorados que usaban los artistas bizantinos, y más tarde los pintores rusos de iconos y muchos artistas medievales europeos, pretendía simbolizar la irradiación divina, además de captar la luz en el interior de las iglesias. El budismo también da un carácter sagrado a este color. En Egipto era el propio metal el que se identificaba con la carne del dios sol Ra, y en México con las heces de Huitzilopochtli, el dios azteca del sol.

 

BLANCO

Al ser el color más luminoso, el blanco ha sido un símbolo de espiritualidad, santidad y pureza. Lo han llevado los sacerdotes de muchas civilizaciones, incluido el mundo cristiano, con el Papa en cabeza.

 

SOL

El sol ha sido visto en todas partes como el centro del universo, y sería interminable la lista de culturas y tradiciones que le han rendido culto como divinidad de pleno derecho (aunque no siempre suprema). Los emperadores romanos solo abandonaron el culto a Sol, su deidad  solar, en el año 324, cuando Constantino se convirtió al cristianismo. Durante el siglo III, el culto solar masculino del mitraísmo (basado en el dios indoiranio del sol) se difundió tanto en el ejército romano que el emperador Aureliano estableció el 25 de diciembre como natalicio de Mitra, el «Sol inconquistable» (elección que el cristianismo no tardaría en retomar como nacimiento simbólico de Jesús, el nuevo dios de la luz).

En Perú y Egipto, donde los cultos solares llegaron a su máximo desarrollo, el supuesto parentesco entre la monarquía y el dios «padre» fue el pretexto para que los reyes alegasen un rango divino. En su calidad de puro símbolo de lo divino, el sol ha sido visto con frecuencia como el principal agente de un ser supremo. En las tradiciones cristiana, islámica e hindú representa el ojo de Dios, encarnación de su poder, que todo lo sabe y lo ve, y fuerza rectora que emana amor y energía vital. Dante sostuvo que ningún otro objeto visible era tan adecuado para simbolizar a Dios.

 

DISCO

En Egipto y Oriente Próximo, el símbolo más habitual del sol divino es el disco. En India también aparece como un disco con rayos, especialmente vinculado al poder de Vishnú.

2-Disco alado de los egipcios.metirta.online

Disco alado de los egipcios.

Por extensión simbólica, el disco alado, que incorpora la supremacía emblemática del águila, puede representar tanto al sol como a los dioses del cielo. Era el signo del dios iranio de la luz, Ahura Mazda, y de Shamash y Ashur en Babilonia y Asiria.

 

LUNA

En la mayoría de las culturas de la Antigüedad, la luna era una deidad que solo estaba por debajo del sol, y hubo algunas (no muchas) donde desempeñó el propio papel de dios padre, sobre todo en Japón, Oceanía y el antiguo mundo teutónico. Sin embargo, aparte de la asociación entre la media luna y la Virgen María, este astro tiene poca presencia como puro símbolo de la condición divina.

 

FUEGO

Los antiguos iranios rendían culto al fuego como manifestación de la divinidad, y lo consideraban su principal lugar de residencia. Este es el mismo simbolismo que aparece en algunas tradiciones indias norteamericanas. También en la Biblia es un símbolo de la presencia de Yahvé, que habla desde una montaña en llamas, una zarza ardiente y una columna de fuego (símbolo de Buda, asimismo). En el arte chino la llama  representa a la divinidad. Cuando aparece dentro de un triángulo en ilustraciones alquímicas, simboliza el espíritu divino. Es un atributo de los dioses hindúes Vishnú, Shiva y Krishna. En el cristianismo una lámpara o vela encendida dentro de una hornacina simboliza la presencia de lo divino.

 

 PLANETAS

Durante varios milenios se creyó que los planetas eran divinidades vivas, y fueron personificados por dioses y diosas cuyas características y poderes se conocían popularmente a través de los sistemas de símbolos de la mitología. Además del sol y la luna, clasificados entonces como planetas, los cuerpos celestes visibles a los que se atribuía una influencia sobre la vida humana eran cinco, los que actualmente llevan los nombres romanos de las divinidades que los personificaban. Se trataba, en orden de importancia, de los siguientes: Júpiter, llamado Zeus en Grecia y Marduk en Mesopotamia; Saturno, Cronos o Ninib; Mercurio, Hermes o Nabu; Venus, Afrodita o Ishtar; y por último Marte, Ares o Nergal.

3-Shamash dios babilonico del sol

Shamash dios babilonico del sol

En el arte las divinidades que encarnan los planetas pueden ir acompañadas de una estrella, otro símbolo de divinidad. El dios babilonio del sol, Shamash, tenía como divisa una estrella de cuatro puntas. Muchas reinas de los cielos llevan una corona de estrellas, incluidas la Ishtar Mesopotamia, la Isis egipcia y la Virgen María.

 

SER SUPREMO

La idea de que existe un ser supremo es muy antigua, y no está restringida a las tradiciones monoteístas. Sorprende, no obstante, la escasez de símbolos que representan esta forma más alta de divinidad. Podría ser un reflejo del sentimiento general de que un ser (o «no ser») de sus características no — puede conocerse o visualizarse, y ni tan siquiera nombrarse. A pesar de que la Biblia se refiere a «Dios» o «el Señor», su nombre sagrado en hebreo eran cuatro letras escuetas, YHWH, «Yahvé». A veces se ha traducido como «soy».

En el arte cristiano la figura de Dios como un padre venerable, de larga barba y cabellera, no empieza a aparecer hasta el Renacimiento (y probablemente se basa en las imágenes clásicas de Júpiter). Antes, el único que aparecía era Jesús, como Dios encarnado.

El número uno es un símbolo de Dios tanto en la tradición judeocristiana como en el islam, que prohíbe las imágenes de Alá por blasfemas. Otros emblemas cristianos son una mano saliendo de una nube, un ojo o un ojo dentro de un triángulo. El triángulo representa la Trinidad cristiana: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Es el símbolo de una divinidad indivisible que se revela en formas distintas. A veces Dios aparece con un halo triangular. Otro símbolo de la Trinidad son tres peces enlazados, o bien un solo pez con tres cabezas, imágenes que derivan del uso del pez como uno de los primeros símbolos de Cristo, presente en sellos y lámparas romanas. El cristianismo no es la única religión que ha atribuido un significado sacramental al pez. Si se convirtió en un emblema secreto de Jesús, fue a causa de que la palabra griega que designa al pez podía formar un acrónimo de «Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador». En el ámbito del arte figurativo, la Trinidad aparece como Dios, Cristo y una paloma que representa el Espíritu Santo.

 

 TRIMURTI

 

En el arte hindú Brahma, Vishnú y Shiva forman una unidad divina que puede adoptar la apariencia de una figura tricéfala, Trimurti. Esta tríada sagrada no implica un ser monoteísta como la Trinidad cristiana, sino que es una imagen condensada de los ciclos de la creación, preservación y destrucción del universo material. Por sí solo, Shiva puede aparecer en forma de tríada con el mismo significado. Otra manera de representar sus triples poderes es un tridente, símbolo que algunos seguidores de su culto se dibujan en la frente.

 

 CENTRO

En todas las grandes religiones el centro es un símbolo de puro ser, la esencia del Altísimo o el lugar donde reside la divinidad. En metafísica su representación es un punto  que concentra y contiene el significado de todo lo demás. Los símbolos axiales de cualquier tipo, desde columnas hasta montañas, pasando por templos escalonados, pueden representar el centro. En su forma gráfica, puede adoptar la apariencia de un punto o un pequeño círculo dentro de una cruz, o bien un punto o cruz pequeña en el interior de un círculo. El punto dentro de un círculo es otro antiguo signo de los dioses solares.

EI emblema de la sociedad cabalística de los rosacruces era una rosa en medio de una cruz, símbolo del corazón de Cristo, la luz divina en el centro de la rueda de la vida.

 

  ESVÁSTICA

Antiguamente, la esvástica se interpretaba como un símbolo de las cuatro direcciones del espacio y del impulso solar de una rueda giratoria cuyos rayos dejaban un rastro de luz. Fue un símbolo de los dioses del sol y del cielo, sobre todo en los cultos indoiranios (de ahí partió el uso que hicieron de ella grupos antisemitas austríacos durante la década previa a la Primera Guerra Mundial, como emblema de pureza racial «aria».) Sin embargo, la esvástica ha estado asociada a muchas divinidades, incluido Cristo en algunas inscripciones de las catacumbas. Para el jainismo significaba el ser supremo.

 

TRUENO Y RAYO

4-Zeus

Zeus

EI trueno y el rayo están relacionados con muchos dioses del cielo. En el Éxodo simbolizan la presencia de Dios proclamando los Diez Mandamientos: el trueno sería la voz divina, y el rayo, su palabra escrita. Dentro del panteón grecorromano el rayo (mostrado con frecuencia en forma de flechas en zigzag) es un emblema de autoridad divina en manos de Zeus (Júpiter).

También fue un atributo de otros dioses masculinos de gran poder, como el Thor escandinavo. Otra forma de representar el poder divino del trueno y el rayo es a través de la figura de un ave de presa gigantesca, como en el sur de África o en Norteamérica. Antiguamente se creía que las personas tocadas por el rayo llevaban la marca de Dios.

 

VIENTO

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Muchas culturas han reservado un papel importante a los dioses del viento, sobre todo la América precolombina. Un simbolismo más genérico, y también más sutil, es el de las corrientes de aire como metáfora de la condición divina (una fuerza que se puede Sentir, pero no verse; invisible, pero que todo lo impregna). Por lo que respecta al cristianismo, el viento aparece como símbolo del Espíritu Santo en el segundo versículo del Génesis: «La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas».

 

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