Los Ángeles En el Candomblé y en La Tradición Africana

LOS ÁNGELES EN EL CANDOMBLÉ Y EN LA TRADICIÓN AFRICANA

En los cultos africanos aparecen toda una serie de espíritus considerados siervos de Dios, sus mensajeros. Son los equivalentes a los ángeles de la tradición judaico cristiana. Entre las divinidades de los ashanti, los eweode, los igbo, los chagga, los swazi o los vugusu, existen figuras muy parecidas a los ángeles.3-1

Cuando los esclavos africanos llegaron a Brasil llevaron con ellos sus divinidades, a las que, dada su condición, no podían ejercerles culto en público. Lo hacían en privado y a escondidas. Esas divinidades, en el Candomblé brasileño como en la Santería en Cuba, eran sus mensajeros y ángeles secretos, sus orixás (de ori, cabeza, y xá, guardián, en la lengua oruba africana).

En un principio, para camuflar la fe a sus orixás los esclavos los transformaban en santos y vírgenes cristianos. La figura externa era la del santo, pero ellos, en su interior, estaban evocando al orixá. Más tarde nacerían el Ubanda, la contaminación del Candomblé, la religión africana de los esclavos de Bahía y el Cristianismo. Se trata de un sincretismo que pervive aún hoy. Los seguidores del Candomblé original no ven con buenos ojos ese sincretismo. Hoy existen en Brasil 30.000 centros de Candomblé vivido en su pureza original, donde se rinde culto a los distintos orixás, que según Marcos de Oyá, padre santo del Candomblé de un centro de la periferia de Río de Janeiro, son el equivalente a nuestros ángeles, ya que están considerados como los guardianes de las personas, cada uno con sus poderes y características propias.

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La visión de la religión de los ioruba, la tradicional religión africana, es de alguna forma monoteísta, aunque a la vez es politeísta con un panteón de casi 400 semidioses llamados orixás. Según Michela Zonta, que confirma la afirmación de Marcos de Oyá, «la comparación entre orixás y ángeles es apropiada, dado que los ángeles y los santos católicos ofrecían modelos importantes para el papel que los orixás desempeñan en las nuevas religiones, como en el Candomblé brasileño». En el Candomblé se cree que cada ser humano recibe, al nacer, dos orixás: uno masculino y otro femenino, que desempeñan el mismo papel que los ángeles de la guarda.

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En algunos rituales africanos existe también la invocación a los ángeles para darles mensajes o para pedirles que posean a la persona. Un rito, el de la «posesión», muy presente en el Candomblé, es aquel en el que la persona poseída por un orixá puede considerarse poseída por un ángel, ya que este va y viene del cielo formando una vinculación entre la humanidad y la divinidad. Suelen presentar el don de lenguas, como entre los fieles de las primeras comunidades cristianas. Pueden también profetizar.

 

CANTO, DANZA Y ALEGRÍA

Los ritos del Candomblé, donde se evoca la llegada de los orixás y la posesión de las personas por alguno de ellos, es toda una fiesta de alegría, de danza y de oraciones que puede durar varios días. Suele ser muy impresionante para los que nunca han asistido a uno de esos cultos, sobre todo cuando los seguidores de los orixás entran en trance y se sienten poseídos por ellos. Es siempre una fiesta de alegría. Según Marcos de Oyá, «en África es inconcebible que un ángel no cante y dance». Los ritos a los orixás se realizan seis veces al año, y suelen asistir unas 300 personas. Es una fiesta con danza, comida y bebida.

En el Antiguo Testamento, los ángeles no siempre tenían una función positiva. En ocasiones, Dios les pide que inflijan castigos a los considerados malvados. Dios llega a usar al mismo demonio en su decisión de probar la fe y la resistencia a la prueba del justo Job Del mismo modo, en el Candomblé los orixás puede ser a veces agentes irascibles y provocar calamidades. Pero lo más importante en ellos es el ser agentes del Bien.

Para que el lector pueda tener una idea de las características y funciones atribuidas a los orixás y de su parecido con las de los ángeles vamos a ofrecer la descripción de los más representativos del Candomblé. Son los siguientes:

LOS ÁNGELES.

EXÚ

Es el gran mensajero, el que abre las calles y purifica la atmósfera para que los guardianes o ángeles puedan llegar a sus fieles. Limpia todas las impurezas, pero también está visto como irascible, asimilado a veces incluso al demonio. Se le llama también el «hombre de las encrucijadas», pues es en las encrucijadas de las calles o caminos donde se le colocan las ofrendas para invocar su ayuda. El lunes es el día de la semana a él consagrado y las personas que lo invocan usan collares negros y blancos. Se calcula que en Bahía existen 21 Exús.

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OGÚN

Es quién vigila las carreteras, el ángel de la agricultura. Es el ángel del hierro y de todos los que usan instrumentos hechos con este metal. Lo invocan los agricultores, los carpinteros y hasta los barberos. En Brasil, los esclavos dejaron de considerarlo el espíritu de los agricultores y lo invocaron como el de los guerreros. En los lugares donde se le rinde culto, se colocan todo tipo de objetos realizados en hierro forjado. Su día de la semana es el martes y sus seguidores usan collares de vidrio azul oscuro y a veces verde. Se le invoca con siete nombres diferentes.

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OXOSSI

Está considerado como el señor de los bosques, el gran guardián de la naturaleza. Defiende la fauna y la flora. Es un ángel importante porque está ligado a todo lo que es preservación de la Tierra. El arquetipo de Oxossi, considerado también el dios de los cazadores, es el de las personas siempre en alerta, rápidas de pensamiento, llenas de iniciativa. Poseen sentido de responsabilidad y suelen cuidar bien de la familia. Sus seguidores usan collares de color azul claro o verde.

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OSSANYIN

Es el responsable de vigilar por las plantas medicinales y litúrgicas. Es importante, ya que ninguna ceremonia puede ser realizada sin su presencia al ser el defensor del Axé, es decir, la fuerza o el poder, imprescindible hasta para los propios dioses. Su símbolo es un asta de hierro encima de la cual hay un pájaro también de hierro forjado cercado de seis varillas en forma de abanico que miran al cielo. Sus seguidores usan collares de vidrio de color verde y blanco. Su arquetipo son las personas controladas, capaces de dominar sus sentimientos.

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XANGÓ

Es el Señor de la justicia. Protege a los ajusticiados, a los que sufren calumnias e injurias. Domina para que triunfen la justicia y la verdad. Es también el ángel de la piedra, que es el sustento del mundo. Sus colores, como en África, son el rojo y el blanco. Durante el culto a él, la danza toma un aire guerrero. Se blande un doble machado en el gesto de meter en un saco las piedras del rayo. Su arquetipo son las personas con energía, altivas y valientes. Poseen gran sentido de la justicia.

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OYA JANSÁ

Es un ángel femenino, que representa el fuego y los rayos, así como también el viento. Protegía a los hombres de la prehistoria haciendo que descubrieran el fuego a través de los rayos, para así mejorar sus vidas. Se dice que es el único orixá capaz de sostener con sus manos la fuerza de los cuernos de un búfalo. Sus fieles usan collares de vidrio de color vino. Su fiesta se celebra los miércoles. Su arquetipo son las mujeres audaces, poderosas y sensuales.

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OMS

Es otro ángel femenino, protector de la maternidad y de la fertilidad uterina. Está considerado el ángel más anciano. Proviene del agua, ya que el mundo antes era todo agua. Posee gran amor por las cosas hechas de cobre. Sus seguidores usan collares de vidrio de color amarillo oro y varios brazaletes de latón. Su arquetipo son las mujeres graciosas y elegantes, con pasión por las joyas y los perfumes, aunque suelen también encerrar una voluntad muy fuerte de triunfar socialmente.

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OBA

Es la gran guerrera que lleva y trae a los guerreros del Bien. Su danza es siempre de guerra. Blande un sable en una mano y un escudo en la otra. Sus arquetipos son las mujeres valerosas e incomprendidas, que acaban teniendo éxito material por su avidez de ganancias en la vida.

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YEMANJÁ

Es otro orixá femenino. El más famoso en Bahía, donde le rinden culto tanto los fieles del Candomblé como los cristianos y hasta los agnósticos, si es que existen en una ciudad toda impregnada de religiosidad. Para los cristianos, Yemanjá es como la Virgen María. El día de su fiesta, el 2 de febrero, que es en el Cristianismo la fiesta de la Purificación de María en el Templo, más de dos millones de personas empiezan desde el amanecer a llevarle ofrendas a su templo. Las ofrendas: flores, perfumes, cadenitas de plata u oro, etc., son colocadas en unas grandes cestas de mimbre y llevadas para una serie de barcas de pescadores que las conducirán, al final de la tarde, a alta mar, porque Yemanjá es la gran guardiana de los mares. Vive sobre una gran tortuga marina. Protege a los navegantes y pescadores. A la puesta del sol, la playa de donde salen las barcas se abarrota de gente, bajo la música ensordecedora de decenas de tríos eléctricos, esperando, con el corazón en vilo a ver si el mar se lleva las ofrendas en su profundidad o las devuelve a la orilla. En la primera hipótesis es que Yemanjá protegerá ese año a la ciudad; en la segunda, que alguna desgracia se prepara. El arquetipo de ella son mujeres voluntariosas, fuertes, protectoras, activas y maternales.

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OXUMARÉ

Representa a la serpiente del arcoíris que se come la cola. Su función es recoger el agua que cae sobre la tierra durante la lluvia y llevarla a las nubes. Es un ángel a la vez macho y hembra; seis meses hombre y seis mujer. Sus colores son los del arcoíris. Su fiesta se celebra en Bahía el 24 de agosto. Sus fieles se bañan en una cascada de agua coronada por una neblina húmeda donde el sol hace brillar el arcoíris de Oxumaré. Su arquetipo son las personas que quieren ser ricas, pero que al mismo tiempo no miden sacrificios para ayudar a quienes necesitan de su ayuda.

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OBALUAYÉ OMOLU XAPANAN

Es el ángel de la vida y de la muerte que vive entre el cielo y la tierra. Es el «Rey del mundo». Sus colores son el negro y el amarillo. En África el culto a Obaluayé parece proceder de sistemas religiosos anteriores a los yoruba. Su arquetipo son personas que aman exhibir sus sufrimientos, pero que son capaces de entregarse a los demás haciendo abstracción de sus intereses y necesidades vitales.

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NANAN BURUKU

Es un ángel femenino anciano. Al secarse el agua en la tierra surgió el barro con el que Dios moldeó al ser humano. Sus colores son el blanco, el rojo y el azul. Su fiesta se celebra los lunes. Durante los cultos a Nanan, las danzas, por ser ella anciana, se realizan con lentitud, seguidas por la música también lenta. Las personas danzan como si se apoyaran en bastones. Su arquetipo son las personas calmas, de elegancia espiritual. Nanan ama a los niños a los que trata con la benevolencia de los abuelos. Su camino es el de la sabiduría y la justicia.

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OXALÁ OBATALÁ

En África está considerado el rey de los Igbos, en la localidad de Ilouayé. Es el ángel del infinito, de los astros, de las estrellas y de los meteoritos. Es el orixá más importante de los dioses yoruba. El primero creado por el Dios Supremo. En Bahía también está considerado el mayor de los orixás. Su color es el blanco y sus seguidores se visten también de blanco. Su culto se da los viernes. Todos los bahianos son devotos suyos y de Yemanjá. Está tan dentro del sincretismo religioso que sus fieles cada año realizan el rito de lavar el suelo de la Iglesia católica del Señor de Bonfim. Las personas acuden desde muy temprano llevando tinajas con agua para el rito de lavar el suelo. Van todas vestidas de blanco. En los cultos del Candomblé su danza es siempre la última. Enseguida todos se contagian, incluso los espectadores que acaban danzando hasta altas horas de la madrugada. Su arquetipo son las personas calmas y dignas de confianza, respetables y reservadas.

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CANDOMBLÉ Y VUDÚ

Los europeos, dicen los padres de Santo o babalorixás, suelen confundir el Candomblé con el Vudú y tienen de este una imagen negativa de sortilegios malignos. No es eso, afirma Marcos de Oyá, «no se trata de querer hacer mal a nadie con los sacrificios de animales. Son ritos de protección, para que los enemigos no puedan hacernos daño. El mal al enemigo puede ser necesario para tu bien. Se sacrifica, por ejemplo, a una gallina para impedir un accidente automovilístico».

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Las ofrendas que los europeos ven en las encrucijadas de las calles de las ciudades o pueblos con comida y bebida suelen hacerlas los pobres para pedir a los orixás que no les falte comida a sus hijos. Todos las respetan. Hay que dejarlas allí hasta que se pudren. Se dice que hasta los perros y otros animales las respetan.

 

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