LIBIA: De colonia romana a potencia petrolífera.

 – Yacimiento arqueológico de Leptis Magna

  – Yacimiento arqueológico de Sabratha

  – Yacimiento arqueológico de Cirene

  – Yacimientos rupestres de Tadrart Acacus

  – Ciudad vieja de Gadamés

 

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La República Árabe Libia Popular y Socialista ocupa una superficie de 1.757.000 km2. De forma más o menos rectangular, la parte septentrional está formada por la costa mediterránea, de escasa altitud, con una zona de colinas al noroeste y otra al noreste. Esta zona se divide en dos regiones principales, Tripolitania, al oeste, y Cirenaica, al este. El terreno asciende después hacia el interior en una extensa meseta, que sólo en el extremo meridional posee algunos relieves formados por las estribaciones de los montes Tibesti, en la frontera con Chad, donde se alcanzan alturas superiores a los 1.700 m sobre el nivel del mar. El territorio está cubierto en un 95 % por arenas y piedras, que constituye el desierto Líbico.

19-Desierto de Libia

El desierto de Libia se extiende desde el interior hacia la costa sin apenas encontrar obstáculos y supone cerca del 95 % del territorio del país.

El terreno cultivable se limita a los oasis del desierto y algunas áreas costeras, pero no supera el 1 % del país. No existen ríos permanentes, sino cauces secos, los uadis, que se llenan con ocasión de las lluvias que tienen lugar de vez en cuando. Las únicas fuentes de agua dulce son las existentes en los oasis.

El clima es cálido y seco, incluso en las áreas costeras, pues las precipitaciones rara vez superan 350 mm anuales. Las temperaturas invernales son suaves en la zona mediterránea y calurosas en verano, mientras que en el interior se pueden alcanzar va lores termométricos superiores a los 50 °C, si bien refresca considerablemente durante la noche. Estos extremos térmicos se deben a la casi total ausencia de cubierta vegetal. La flora del país es escasa y se reduce a gramíneas y plantas espinosas en algunos lugares del desierto y a una rala vegetación de tipo mediterráneo en la costa, a lo que hay que añadir los cultivos de frutales, olivos y palmeras en los oasis.

La fauna es igualmente escasa y viene representada de modo mayoritario por diversas especies adaptadas a las condiciones de aridez extremas imperantes. Hay gacelas, jerbos, hienas y zorros del desierto, así como diversas rapaces tales como águilas, halcones y gavilanes, además de buitres. Los reptiles están presentados por varias especies de serpientes y lagartos. Los insectos y arácnidos son particularmente abundantes.

Los comerciantes fenicios comenzaron a asentarse en las costas de Tripolitania a partir del siglo VIII a.C., encontrando establecidas diversas tribus beréberes, principalmente en los territorios del interior, lo que constituye la región de Fezzán. Esta región era entonces menos árida que en la antigüedad, y en los relatos del griego Herodoto se describe a sus habitantes como agricultores y guerreros, que utilizan caballos. Estas colonias fenicias acabaron dependiendo más tarde de Cartago, quedando incorporadas a su imperio. Alrededor del siglo VI a.C. fueron los navegantes griegos los que llegaron a estas costas, pero crearon sus bases comerciales al este de las fenicias, ocupando la Cirenaica.

El dominio de Roma en el Mediterráneo, tras la conquista de Cartago en el año 146 a.C., supuso que el territorio libio entrara a formar parte del imperio en calidad de provincia. Con la caída de Roma, los vándalos llegaron al norte de África y en el año 455 conquistaron Libia, permaneciendo hasta el siglo siguiente, en que la heredera de Roma, Bizancio, recuperó el dominio, manteniéndolo hasta el año 643. Esa fecha, el año 643, fue el inicio de la presencia árabe en el país. Se sucedieron entonces diversas dinastías, comenzando por la omeya, a la que siguieron los fatimíes y más tarde los beréberes autóctonos.

20-Mausoleo púnico

Numerosas culturas se han sucedido en Libia a lo largo de los siglos. La fotografía nos muestra un mausoleo púnico construido en el siglo II a.C. en la antigua ciudad fenicia de Sabratha.

En el año 1146 se produjo la invasión de los normandos procedentes de Sicilia, que ocuparon amplias zonas de las regiones septentrionales, manteniéndolas hasta la llegada a los pocos años de los almohades. Siguió a éstos un prolongado período de luchas internas entre distintas facciones y con frecuentes cambios de soberanía, incluyendo la llegada de los caballeros de la Orden de Malta, que ocuparon parcialmente el norte a mediados del siglo XVI. Sin embargo, tuvieron que retirarse ante el empuje de los beréberes y de los piratas berberiscos que, procedentes de la cercana Túnez y de Argelia, habían ido ocupando distintos puertos. Se inició también entonces la presencia turca.

A finales del siglo XVI, Libia quedó incluida ya en el Imperio otomano, salvo varias regiones interiores del oeste, donde Marruecos instauró una dinastía afín a sus intereses, la de Beni Mohammed, ocupando toda la región de Fazzán. El último monarca murió asesinado en 1811 y el territorio pasó a depender entonces de Trípoli. Por esa época comenzó a desarrollarse una secta fundamentalista, la de los sanusíes, que consiguió gran apoyo por el interior del país, extendiéndose después hacia Cirenaica. En 1911 las tropas italianas invadieron el país y al año siguiente Turquía renunció a sus derechos sobre el territorio, aunque se produjo una fuerte resistencia, encabezada por los sanusíes. La lucha contra la invasión duró hasta 1931, en que los italianos consiguieron capturar al jefe de la resistencia y ejecutarle. En el curso de la Segunda Guerra Mundial, el territorio libio fue testigo de grandes batallas entre las fuerzas del Eje y las tropas aliadas.

En 1943, Francia y Gran Bretaña consiguieron el control del país. Una vez finalizada la guerra, una resolución de la ONU, de 1949, garantizaba el derecho libio a la independencia. Ésta entró en vigor el 1 de enero de 1952.

Con anterioridad, en 1950, los delegados de las tres regiones eligieron como rey al dirigente sanusí Muhammad Idriss. A finales de 1951, Idriss I proclamó la independencia, y una vez hecha efectiva, en febrero de 1952 se convocaron las primeras elecciones parlamentarias. El reino de Libia se incorporó al año siguiente a la Liga Árabe.

En 1964 comenzaron las negociaciones para la retirada definitiva de las tropas británicas y estadounidenses, que ocupaban varias bases en el norte del país. La retirada se hizo efectiva en 1970, cuando los últimos soldados salieron del país. Poco antes, el 1 de septiembre de 1969, un grupo de oficiales del ejército derrocó al rey Idriss y proclamó la república. El país quedó gobernado por un Consejo del Mando de la Revolución, presidido por el coronel Muammar al-Gaddafi, que nacionalizó los recursos petrolíferos.

En septiembre de 1971, Libia se unió a Egipto y Siria para formar la República Árabe Unida, que duró hasta 1977. En 1973, Gaddafi propuso un boicot de petróleo a Israel y a los países occidentales que le apoyaban. Desde esos años, el gobierno libio apoyó a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y también a grupos terroristas de distintos países, lo que provocó un creciente aislamiento internacional del régimen de al-Gaddafi. En 1981, en un incidente con la flota estadounidense en el Mediterráneo fueron derribados dos aviones libios. Al año siguiente Estados Unidos inició un embargo económico contra Libia y en marzo de 1986, en otro incidente armado, la flota estadounidense hundió dos barcos libios. Un mes después, como represalia por varios  atentados contra bases de Estados Unidos en Europa, ese país acusó a Gaddafi de ser el responsable y bombardeó Trípoli y varias instalaciones militares.

En 1992 el Consejo de Seguridad de la ONU impuso un bloqueo aéreo y militar contra Libia, al considerarla responsable del grupo terrorista que hizo estallar sobre Escocia un avión comercial estadounidense, muriendo todos sus pasajeros.

 

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