LEYENDAS DE ALICANTE

ALICANTE.jpg

LEYENDAS DE ALICANTE

La liberación de Orihuela

Los árabes de Alicante habían decidido sublevarse contra los cristianos, para deshacerse del yugo de Castilla. Era entonces alcaide de Orihuela el moro Benzaddon, quien había tenido, en tiempos, de nodriza de sus dos hijos, a una cristiana, a la que profesaba gran cariño. Esta buena mujer, conocida por la Armengola, por ser esposa de Pedro Armengol, vivía en el arrabal mozárabe Roche (el Rojo), conocido hoy por Rabaloche.

La conjuración estaba preparada para el día 16 de julio de un año que se ignora, y unos días antes Benzaddon mandó a la Armengola un emisario secreto anunciándole el proyecto y previniéndola para que se saliera de la alcazaba y se refugiase con su familia en el interior de su castillo. Al enterarse la antigua nodriza de la terrible conjuración y del fin que se preparaba para los cristianos, no se contentó con salvar sólo su vida, sino que ideó la manera de librar a todos los cristianos de la terrible matanza. Así, pues, les previno con el mayor secreto y organizó hábilmente una estratégica maniobra para adelantarse a los moros.

La víspera de la conjuración, cuando aún era noche cerrada, eligió a dos jóvenes cristianos de los más valientes, Ruidoms y Juan de Arún, y los vistió con las ropas de sus hijas. Dentro de ellas ocultaron todas las armas posibles, y, en compañía de Pedro Armengol, se encaminaron los cuatro al castillo del alcaide moro, en donde los guardianes estaban advertidos de que debían dejarles el paso franco. No bien entraron en él, Ruidoms y Juan de Arún se dirigieron con sus disfraces femeninos hacia los guardianes y, sin darles tiempo de gritar, les dieron muerte en un instante. Inmediatamente atrancaron las puertas de entrada, a fin de que nadie pudiera salir a dar la voz de alarma. No obstante, los guardianes que venían a reemplazar a los dos asesinados, al ver lo ocurrido, dieron la noticia, y en pocos minutos todos los moros del interior del castillo, mandados por el propio alcaide, se prepararon a la defensa. Pedro Armengol, su mujer y los dos jóvenes cristianos, luchando heroica y animosamente, hicieron de aquel combate, desigual en número, una batalla encarnizada, en la que la habilidad tuvo más valor que las mismas armas. Tal fue el pánico que invadió a los habitantes de aquel recinto, que la mujer de Benzaddon, creyéndose perdida, se arrojó por una ventana con una de sus hijas.

El alcaide, enfurecido por la traición de la Armengola, luchó con un valor inaudito e hirió mortalmente a Juan de Arún, que quedó ensangrentado en el suelo. La Armengola, entonces, corrió a una de las salidas y avisó a todos los cristianos, que esperaban su señal, amparados en la oscuridad de la noche. Al mando de la valerosa mujer, irrumpieron en el castillo y ocuparon las torres, enarbolando la cruz en la almena más alta.

La lucha se declaró entonces por los cristianos, que, superiores en número, dieron muerte al alcaide y a todos los habitantes del recinto. Terminada la batalla, los cristianos bajaron a las lóbregas mazmorras del castillo y libertaron a varios centenares de prisioneros que habían sufrido en los calabozos durante muchos años y estaban extenuados por el hambre.

Cuando llegó la mañana y el ejército moro se dirigió, ignorante de todo lo ocurrido, hacia el arrabal Roche a perpetrar la matanza que se les había ordenado, se vieron sorprendidos por la hazaña de la Armengola. Ya se disponían a presentar batalla contra ellos, como venganza, cuando recibieron la noticia de que don Jaime el Conquistador avanzaba hacia Orihuela. Los moros, viéndose perdidos, emprendieron la huida, con ánimo de salvar la vida.

Al día siguiente, todos los cristianos de Orihuela recibieron entre clamores a don Jaime y celebraron, jubilosos, su liberación. Todavía hoy se cuenta en Alicante este heroico suceso, y hay quien dice que la victoria que obtuvieron los cristianos en el castillo fue debida, en gran parte, a la intervención de las santas Justa y Rufina, que se transformaron en luceros, colocándose una en la torre del homenaje y otra sobre los torreones del arrabal.

Desde entonces, todos los años, el día I7 de julio, celebra Orihuela, con luminarias que encienden sobre las ruinas del famoso castillo, el feliz acontecimiento de su liberación.

 

←CC.AA. VALENCIANA

←ESPAÑA