LAS MIGRACIONES TRADICIONALES.

JOAQUIM RECAÑO VALVERDE Universitat Autónoma de Barcelona

El bajo crecimiento natural de las sociedades preindustriales suministraba reducidos excedentes para la emigración. Entre los siglos XV y XVIII, el contingente de europeos que participó en la colonización americana fue muy exiguo. Este precario equilibrio se transformó a lo largo del siglo XIX, a raíz del proceso de modernización que experimentó la sociedad europea: transición demográfica, revolución industrial y agrícola y desarrollo de los transportes son procesos paralelos en un marco de transformaciones políticas que rompen el equilibrio demográfico anterior.

En este mapa se han representado los principales flujos migratorios internacionales y los efectos demográficos que causaron en Europa y América hasta antes de 1939. Europa es el origen de los principales flujos migratorios, tanto en volumen como en diversidad geográfica. Sus lugares de destino fueron América, África y Oceanía.

Las comunidades lingüísticas y los imperios coloniales fueron los canales que definieron, en parte, estos destinos. La emigración de Europa del sur (sobre todo la de la península Ibérica) se dirigió a América Latina (Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Venezuela). La de Europa del norte tuvo como destinos principales Estados Unidos y Canadá.

 La emigración de las islas Británicas se dirigió, además de a estos dos destinos, a otros territorios del Imperio británico, como República de Sudáfrica, Kenia, Australia y Nueva Zelanda. Otros flujos de carácter interno y con gran dimensión demográfica fueron los procesos de colonización de los grandes espacios del interior de Estados Unidos, Siberia y Manchuria. En Asia, las poblaciones de India y China generaron una especie de migración muy selectiva mediante el establecimiento de redes comerciales en el sudeste asiático, África oriental y la República de Sudáfrica.

 En los países del norte de Europa, las islas Británicas, Portugal, España e Italia, la emigración anterior a la Segunda Guerra Mundial supuso más del 30% de la población que estos países tenían a mediados del siglo XIX. El impacto fue menor en Europa central y muy reducido en el área de los Balcanes, en los Países Bajos y en Francia; esta última constituyó el único espacio europeo de recepción de inmigrantes antes de la Primera Guerra Mundial.

Los grandes volúmenes de población llegados al continente americano ejercieron un impacto muy variado. En los países en los que se había diezmado la población indígena, la inmigración multiplicó por diez a la población receptora; otros países, como México y las áreas de América Central y Andina, conservaron grandes contingentes de población indígena y mestiza.

Las redes migratorias, mecanismos potenciadores de la migración

La investigación desarrollada durante los últimos años en el campo de las migraciones ha puesto de manifiesto la ineficacia de las explicaciones agregadas e individuales para la comprensión global del fenómeno migratorio; como reacción a estas carencias, la comunidad científica ha mostrado un creciente interés por el concepto de red o cadena migratoria como factor que explica la dirección y el volumen de los flujos migratorios internacionales.

En la definición propuesta por Douglas Massey y otros (Malgesini, 1998), las redes o cadenas migratorias son un “conjunto de vínculos interpersonales que conectan a emigrantes, antiguos emigrantes y no emigrantes en sus áreas de origen y de destino mediante los lazos de parentesco, amistad y comunidad de origen compartida”.

MIGRACIONES ANTERIORES A LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

 Las redes migratorias están formadas por parientes y amigos y, en esencia, constituyen un mecanismo social mediante el cual se canaliza la información y se minimizan los riesgos inherentes a toda aventura migratoria. Una de las acciones más importantes de la cadena migratoria es la obtención de trabajo en el país de acogida. En muchos pueblos de México, por ejemplo, hay una vinculación, a través de redes informales, con determinadas granjas y explotaciones agrarias de Estados Unidos. Un trabajador mexicano ya establecido, que actúa como pionero, tratará con el patrón para colocar a su familia y a sus amigos; él mismo puede colaborar en la financiación del viaje y aconsejar la manera de evitar los controles fronterizos, y a veces también se hace responsable de los nuevos trabajadores. Este mecanismo se puede aplicar a procesos de migración en diferentes contextos geográficos e históricos.

El tráfico de esclavos

Las migraciones internacionales se asocian actualmente a la idea de un mercado internacional de trabajo. Los excedentes laborales y su escasez en algunos países se compensan mediante los flujos migratorios hacia otros países o procedentes de otros países. No obstante, se podría decir que las migraciones internacionales laborales empezaron con el tráfico de esclavos. Los marineros portugueses iniciaron el comercio de esclavos africanos aproximadamente en el año 412. Pero fue en 155o cuando el primer barco negrero navegó desde África hasta las Indias Orientales para satisfacer las necesidades de mano de obra a bajo precio en las plantaciones de azúcar y tabaco del Caribe, donde las epidemias habían diezmado la población indígena local.

 La importación de esclavos se generalizó más tarde en las plantaciones de algodón del sur de Estados Unidos y en los cafetales de Brasil. Se calcula que los mercaderes de esclavos capturaron unos 15 millones de africanos, localizados esencialmente en la zona costera que va desde Senegal hasta Angola. Una proporción próxima al 15% del total de personas capturadas murió durante los viajes que las llevaban a América.

Los esclavos

 Reino Unido fue el país más involucrado (responsable del 41% de los embarcos en el siglo XVIII), seguido por Portugal (29%) y Francia (19%). En el entramado de un negocio tan lucrativo intervenían las autoridades tribales locales y las redes de comerciantes árabes y turcos de esclavos, que tenían una larga tradición en el continente africano. El comercio de esclavos supuso una de las migraciones forzadas de trabajadores más masivas de la historia humana. Se calcula que más de 4.0 millones de personas de América del Norte y el Caribe descienden de los esclavos.

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