LAS CRISIS CÍCLICAS DEL CAPITALISMO – DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS. (hasta 2019).

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Por: Francesc Cabana, abogado y especialista en temas económicos, colaborador del periódico El punt.

CENEFA

El filósofo Karl Marx no pretendía la liquidación del sistema capitalista que se vivía en la Europa del siglo XIX. Creía que la revolución social que él esperaba hacía necesario el desarrollo histórico del capitalismo hasta su autodestrucción. Para él, los sistemas económicos evolucionan y anunciaba que en el capitalismo se producirían unas crisis cíclicas que lo irían debilitando hasta su total agotamiento. El origen de las crisis, decía Marx, es la baja continuada del beneficio del capital en las empresas, cosa que provoca que el empresario aumente la producción para así recuperar el nivel de beneficios. Pero este paso se hace sin tener en cuenta la demanda de los consumidores. El resultado es una superproducción, el primer estadio para la liquidación del sistema.

Nadie puede negar la existencia de crisis cíclicas en el capitalismo —en esto, Marx lo acertaba plenamente—; cualquier persona con unos cuántos años de vida ha estado testigo de alguna. Pero su aparición es irregular. Los años de bondad económica no se alternan con los de crisis de una forma previsible, sino sin ningún patrón. Y tampoco hay nadie que ose decir que las crisis cíclicas nos lleven a un fin accidentada del sistema.

Las causas de las crisis cíclicas son conocidas por los protagonistas, a pesar de que las olvidan frecuentemente. Son crisis que, si se presentaran a la empresa propia, serían resueltas en poco tiempo. El problema rae en el hecho que, en las crisis cíclicas, los organismos internacionales tienen muchos más problemas para aplicar las soluciones a treinta, cuarenta o ciento cincuenta nueve estados. Las crisis aparecen cuando las cosas no se han hecho bien por parte del capital; cuando un elemento interno altera el funcionamiento del sistema: burbuja especulativa inmobiliaria, bajada de los beneficios de las empresas, o por una causa externa: aumento del precio del petróleo, ataque contra las Torres Gemelas de Nueva York o la explosión de una central nuclear. Estos son algunos de los hechos objetivos que pueden provocar una crisis económica. En cambio, otras veces son el resultado de creencias subjetivas sobre la situación económica. En definitiva, las crisis son el resultado de guerras, de fenómenos naturales o de errores humanos.

Después, vendrá la recuperación económica, que será llevada a cabo también por aquellos que han creado la crisis y será el resultado de las medidas que se habrán tomado para hacer la desaparecer, o bien por un hecho que facilite que las empresas recuperen los beneficios perdidos. Pero resulta más fácil crear la crisis que recuperarse de sus efectos; o dedo de otro modo, el estallido de las crisis cíclicas no excepcionales es visible en un periodo corto de tiempo, así como sus efectos, mientras que la recuperación ocupa mucho más tiempo.

Se puede comprobar que, al margen de los factores externos, los gobiernos, las empresas, los gestores o la sociedad en general han tenido una responsabilidad total o parcial en el origen de las crisis. Es el que expondré a continuación; y lo haré con un análisis de las crisis sufridas los últimos cincuenta años y vividas personalmente desde un mirador adecuado.

 

LAS CRISIS CÍCLICAS DEL CAPITALISMO

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