La Sharía

La unidad entre fe y conducta

La sharía es la ley universal islámica y se remite a los preceptos de Mahoma en el Corán y a los hadices. Además de las obligaciones culturales y rituales, la sharía abarca el derecho penal y el privado. Literalmente sharía significa «camino». Esto hace referencia a la unidad entre fe y conducta, considerando a Dios como la única fuente de derecho. La sharía, como interpretación jurídica, religiosa y política, se considera en algunos países islámicos (Irán) equivalente a la ley estatal. Según la sharía, entre las obligaciones religiosas de todo musulmán está, además de los cinco pilares», la de emprender la «guerra santa» (yihad). El Corán hace mención explícita de esa guerra, remitiéndose, como han repetido una y otra vez juiciosos eruditos islámicos, a una situación histórica concreta en la que las huestes de Mahoma se hallaban en lucha desesperada contra los pueblos vecinos. En el Corán se encuentran afirmaciones tan contradictorias como: »Matad a los paganos dondequiera que los encontréis, cogedlos, sitiadlos y preparadles toda clase de emboscadas»; y también: «¡Oh, gentes! Os hemos creado de un hombre y una mujer [Adán y Eva] y os hemos distribuido en pueblos y tribus para que os podáis reconocer afectuosamente». Así, mientras que por un lado se exige la muerte de no creyentes, por otro se hace referencia a un tronco común y se reclama amor y comprensión (4).

Sunna y hadiz

Después del Corán, que regula la vida religiosa de los musulmanes, la sunna es la segunda fuente de las tradiciones, usos y costumbres que se remontan a los dichos y hechos del profeta. En este sentido, la sunna constituye la base de las prácticas políticas, jurídicas y religiosas. Es el conjunto de las declaraciones personales, decisiones y acciones de Mahoma recopiladas en los hadices. Pero los musulmanes distinguen cuándo el profeta se manifiesta sobre cuestiones teológicas y cuándo habla de cosas cotidianas. Con esa diferenciación están siguiendo una sentencia del profeta: «Cuando ordeno algo relacionado con la religión, entonces obedeced; pero cuando os digo algo sobre cosas del mundo, hablo como un hombre corriente» (2).

El velo islámico

En el Corán no se encuentra ningún precepto explícito en el que se diga que las mujeres han de llevar velo. Pero sí se prescribe que deben vestirse de modo recatado para no dar lugar a agresiones. El velo se empezó a usar a partir del siglo IX, lo que tuvo como efecto la exclusión social de las mujeres. En muchos países islámicos, en cuanto una joven alcanza la madurez sexual está obligada a llevar velo fuera del ámbito de su hogar. En Afganistán (durante el gobierno talibán, 1996-2001), en Arabia Saudí y en Irán, las mujeres tuvieron o tienen que cubrir todo su cuerpo y llevar una pieza de ropa gruesa (burka) que protege de las miradas ajenas incluso el rostro.

El Corán prescribe que las mujeres deben vestirse de forma recatada, pero no dice nada de que tengan que llevar velo.

¿Predestinación o libre albedrío?

El libre albedrío es en el seno del islamismo una cuestión controvertida sobre la que existen dos opiniones dominantes. Ambas fundamentan sus argumentos en pasajes del Corán. Quienes quieren elevar la predestinación (quadar) a rango de dogma consideran que Dios, en su calidad de creador de la Tierra y la humanidad, ha prescrito el curso de su creación. El sura 54, 49 da expresión a esta concepción fatalista: Hemos creado a toda cosa con un decreto». Según lo cual, el hombre no posee ninguna libertad de decisión porque Dios conoce de antemano todo lo que va a acontecer en el futuro. Las consecuencias de la predestinación son claras: un hombre bueno es bueno porque Dios así lo ha querido, y con el hombre malo ocurre exactamente lo mismo. Conforme a esto, el sura 8, 17 dice: «No los habéis matado: Dios los ha matado”. Los representantes islámicos del libre albedrío argumentan contra esta posición que sería ilógico aceptar que un Dios bueno y justo pueda penalizar a alguien que no ha tenido la más mínima posibilidad de actuar de otro modo.

 Pese a todo, las dos posturas del islamismo nunca se han acercado. En la práctica, un musulmán cree en el destino( kismet) pero actúa como si dispusiera de libre voluntad. Nada en el islam es un polémico como el tema de la predestinación de las personas y del completo discurrir de la vida.

Mientras que el Corán regula la vida religiosa de los musulmanes, la sunna es en algunos países la base de las prácticas políticas, jurídicas y religiosas. Es el conjunto de las declaraciones personales, decisiones y acciones de Mahoma.

Cuatro escuelas jurídicas.

 Existen cuatro escuelas jurídicas islámicas ortodoxas: la shafí, la hanifí, la hanbalí y la malikí. Cada una de ellas publicó su propia sharía, aunque no muestran diferencias esenciales entre sí.

 Por el contrario, con respecto a la escuela jurídica chií las discrepancias son considerables. Esto se debe, entre otras cosas, a que los chiles reconocen el matrimonio temporal. Otras cuestiones, en cambio, coinciden en todas las versiones jurídicas. Así, por ejemplo., el islam no admite las adopciones.

El Corán se manifiesta sobre los creyentes de otras religiones de modo muy contradictorio y, dependiendo de las interpretaciones, puede entenderse incluso como incitación a la guerra santa. No en balde fundamentalistas como este líder talibán se remiten al Corán.