La Relación

28-El verano verde, sirEdward Burne-Jones.metirta.online

Significado

La Relación te rodea con su conciencia de grupo y su vocación de trabajo con los demás, anunciando la llegada del tiempo de colaborar con grupos, de entrar en una asociación, de unirse a una comunidad o de comenzar una relación romántica.

Se ha acabado la etapa en la que solo te preocupaba viajar rápido y, mejor, sola.

Necesitas el beneficio de nuevas ideas, nuevo espíritu, ¡nueva sangre!

Es hora de engancharse a un grupo de personas y recoger las ventajas y la riqueza de trabajar con la energía de grupo.

Si te gusta la meditación, únete a un sangha o a una sociedad de meditadores. Si te aflige alguna pérdida, es hora de buscar un grupo de apoyo.

Si esperas un hijo o acabas de tenerlo, no te aísles; participa con otras mujeres buscando un grupo de madres en prenatal o de recién nacidos, o reúne tú misma un grupo que esté dispuesto a trabajar en favor de lo que necesitas. Si el ordenador se ha convertido en tu amigo más cercano e íntimo, con el que pasas la mayor parte del tiempo, detente, busca tu tribu y haz de la relación una prioridad.

La aparición de la asociación indica que tienes necesidad de emplear energía en relacionarte, en crear nuevas relaciones o en convertir en tiempo bien empleado el contacto con las que ya tienes.

Hay etapas en las que vivimos tan rápidamente que las personas allegadas quedan relegadas a ser meras piezas de decoración humana.

Es hora de compartir con otros y de alcanzar y enriquecer tu vida, participando en grupos, asociaciones, cónclaves o en la comunidad.

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Meditación

Encuentra un tiempo y un lugar en el que no te molesten y cierra los ojos.

Inspira lenta y profundamente y, al exhalar, mira o siente tu tensión como una estrecha armadura que cubre tu cuerpo.

Inspira otra vez lenta y profundamente hacia la armadura y, a medida que exhalas, mira o siente que esta comienza a adelgazarse y a disolverse poco a poco.

Haz una última respiración dentro de la armadura y, al soltar el aire, mira o siente cómo desaparece por completo. Ahora estás totalmente relajada.

Deja que tu respiración se normalice.

Fija tu atención sobre tu chakra del corazón localizado en medio de tu pecho cerca del corazón.

Tómate algún tiempo fijando tu atención en inspirar y espirar hacia tu chakra del corazón.

Cuando estés preparada y mantengas la atención sobre este chakra, haz una respiración profunda hacia el chakra y, a medida que exhalas, siente una sensación de paz.

Inspira profundamente hacia dentro de este chakra y, al soltar el aire, percibe una sensación de tranquilidad. Respira otra vez profundamente hacia dentro de este chakra y, al soltar el aire, percibe una sensación de amor. Ahora tómate cierto tiempo para centrarte en respirar amor hacia tu chakra del corazón.

Permanece de este modo hasta que sientas que es suficiente.

Si percibes que se te hace difícil mantener una fijación intensa sobre el amor, haz esta meditación diariamente, hasta que sientas que estás preparada para continuar.

Seguidamente, mientras continúas respirando amor hacia tu chakra del corazón, percibe tu alma.

Ahora, mientras dejas que la energía del amor actúe como apoyo, siente que te conectas con tu alma por medio del amor.

Una vez hayas sentido la conexión, intenta convertirte en uno con tu alma. Puedes sentirlo como si contactaras un punto muy alto de energía, o como si te abandonaras y te entregaras por completo a una inmersión total.

Tú y tu alma sois uno.

Ahora hazte esta pregunta: — ¿Qué necesito hacer para compartirme y hacer de la relación con los demás una prioridad? Permanece a la escucha de una respuesta.

Cualquier cosa que te llegue como respuesta, aplícatelo a ti misma.

Si no tienes claro cómo hacerlo, pregúntate: — ¿Qué acción específica necesito realizar para compartirme? Tras haber recibido la respuesta o respuestas, intenta disolverte nuevamente en la unión con tu alma.

Invierte tanto tiempo como creas que es apropiado para ti.

Cuando estés preparada, céntrate en tu chakra del corazón.

Respira amor hacia él, tres veces. Después, respira profundamente hacia todo tu cuerpo y exhala.

Inspira profundamente otra vez hacia todo tu cuerpo y, al exhalar, si ya estás lista, abre los ojos.

¡Bienvenida a tu ser!

 

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