LA PINTURA EN LA ALTA EDAD MEDIA

15-Evangeliario de Carlomagno.metirta.online

En este período, que de modo convencional se hace durar hasta el siglo XI, dominaron dos corrientes en el arte: la carolingia, promovida por Carlomagno, y la otónica. Ambas presentaron en la pintura características bastante distintas. En general se cultivó la minia-tura, especialmente en Irlanda, en donde se adoptaron ciertos caracteres orientales en la aproximación de los colores, como afirmación de la fantasía de los bárbaros sobre el racionalismo clásico. Son famosos los llamados entrelacs irlandeses, en los que la figura humana, animal y vegetal está estilizada y lograda cromáticamente con audaces aproximaciones de rojo y verde iluminados con oro. De Irlanda la miniatura se difundió, durante la época carolingia, por otras regiones de Europa, especialmente en los países nórdicos y en Francia. En los diminutos códices de este período se encuentran motivos clásicos, caracteres helenísticos en la nueva evocación del paisaje y bizantinos en la colocación estática de la figura. En Italia predominó la influencia bizantina y helenística, y en Alemania y Francia e Irlanda, la oriental. De mosaicos, que son bastante numerosos, conocemos sólo una pequeña parte, y en ellos encontramos los motivos tradicionales de la pintura musiva bizantina.

16-Crucifixión.metirta.online

En la época otónica se continuó con la miniatura, como reflejo de una civilización de corte, áulica, pero el vivo y ardiente color carolingio fue sustituido de una manera especial por la suntuosa aproximación del oro y la púrpura, y se afirmó un dibujo potente que tendió a realizar el dramatismo propio de la gente germánica, que auguraba el expresionismo de los siglos futuros.

A la época otónica pertenece también una famosa epopeya figurativa, el Tapiz de Bayeux, que describe la conquista de Inglaterra por los normandos. Es una narración viva y espontánea que puede ser considerada como uno de los documentos más gratos de la pintura de la Alta Edad Media.

17-Mosaicos de aitrio.metirta.online

En Italia se conservan una serie de frescos en la iglesia de Santa María Antigua, en los que se descubren caracteres bizantinos y helenísticos. Más próximos en cambio a la vivacidad de las miniaturas carolingias se hallan algunos frescos del siglo IX en la iglesia de San Clemente, en Roma. Los mosaicos de Roma, en las conchas de los ábsides de Santa Cecilia, San Marcos y Santa son netamente bizantinos por la ausencia de todo naturalismo, por la rigidez frontal de las figuras y por el fulgor de los colores.

Para terminar recordaremos un ciclo de frescos descubiertos recientemente en la iglesia de Santa María Foris Portas di Castelseprio, junto a Varese. En ellos son muy patentes las influencias de una pintura helenístico-romana, especialmente en el ilusionismo espacial en el que están basados. Constituyen, por tanto, un testimonio del vigor con que permanecía aún el mundo clásico en este atormentado período de formación de la civilización europea.

 

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