LA NUEVA RUTA DE LA SEDA – Las inversiones de la ruta en el mundo árabe.

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Por: I-Wei Jenifer Chang

AUXILIAR DE INVESTIGACIÓN EN ASUNTOS INTERNACIONALES Y POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE EN UNA EMBAJADA EN WASHINGTON DC.

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PUEBLOS ARABES

En sus encuentros con líderes de Oriente Medio, el presidente chino Xi Jinping ha invocado su estrategia de la marca registrada ruta de la seda. En marzo de 2014, Xi Jinping invitó al príncipe real saudí Salman bin Abdulaziz al Saud, de visita en Beijing, a tomar parte en la iniciativa de la ruta de la seda. El presidente chino también intentó dar impulso a esta ruta en relación con las negociaciones sobre un acuerdo de libre comercio entre China y el Consejo de Cooperación del Golfo, estancadas desde que empezaron las conversaciones en 2004. El mensaje de Xi Jinping para sumarse a la reactivación de la antigua ruta de la seda en los tiempos modernos se ha repetido en encuentros con los líderes de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Argelia, Egipto, Irán y Turquía que, junto con Arabia Saudí, son también los principales socios comerciales de China en Oriente Medio durante la última década. Además, de acuerdo con el plan de la ruta de la seda, se espera lograr una mayor cooperación económica y financiera con estos países de acuerdo con este mismo plan.

Las iniciativas chinas de la Franja Económica de la Ruta la Seda y de la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI (One Belt, One Road, OBOR) son el rasgo más destacado de la estrategia económica global de China, junto con el Banco Asiático de Inversiones e Infraestructuras (AIIB) y múltiples acuerdos de libre comercio destinados a redefinir el amplio sistema internacional a su favor. Las rutas de la seda sobre bases terrestres y marítimas conectarán Asia y Europa a través de Oriente Medio y Asia Central mediante una serie de proyectos de infraestructuras que incluyen líneas ferroviarias, oleoductos y puertos de carácter transcontinental, así como también mejoras de las telecomunicaciones y de los vínculos financieros. La estrategia de desarrollo de la ruta de la seda de Beijing aspira a crear prosperidad común y beneficios recíprocos por todos los países situados a lo largo de las rutas terrestres y marítimas Los objetivos de esta nueva ruta de la seda son promover el ahorro y el consumo, estimular el desarrollo económico, crear puestos de trabajo, fomentar las relaciones en los pueblos y aumentar el respeto y confianza mutua para, en definitiva, promover la “armonía paz y prosperidad” Esta estrategia de desarrollo anima a las empresas de propiedad china y a empresas privadas a invertir y buscar nuevas oportunidades en los mercados extranjeros, sobre todo dado que los mercados industrial y de la vivienda hacen frente a un exceso de capacidad interna.

Los líderes de Oriente Medio, a su vez, han expresado su apoyo a los proyectos de la ruta de seda y han procurado intensificar los vínculos económicos y financieros con China. Por ejemplo el presidente egipcio Abdul Fatah al Sisi, que  hizo dos vistas a China en el plazo de seis meses, desea atraer inversiones chinas para impulsar importantes proyectos de infraestructuras a fin de reactivar la moribunda economía egipcia y contrarrestar impresionante déficit comercial con China, llegó a 6.500 millones de dólares en 2013 Un factor positivo es que las inversiones chinas en Egipto han aumentado un 60 por ciento, de 200 millones de dólares en 2011 a más de 560 millones en 2013

El gobierno egipcio la empresa china TEDA han firmado contrato de 45 años de duración para crear proyectos de investigación en un área industrial conjunta cerca del canal de Suez conocida como China-Egypt Sue Economic and Trade Cooperation Zone. TEDA invirtió 500 millones de dólares en esta área comercial y ha aportado inversiones por valor de un 600 millones de dólares a través de 38 proyectos

Inversión. Además, el primer tren de alta velocidad será construido por el holding empresarial chino Aviation Industry Corporation (AVIC), que firmó dos acuerdos por valor de 500 millones de dólares en 2015 para construir y operar un proyecto de tren eléctrico para conectar Alejandría y Abu Qir y fabricar trenes en Egipto.

Más recientemente, en septiembre de 2015, Egipto firmó un acuerdo con China State Construction Engineering Corporation (CSCEC) para construir y financiar parte de una nueva capital administrativa al este de El Cairo con sus correspondientes ministerios, oficinas del gobierno y oficina del presidente.

El marco de la nueva ruta de la seda es una continuación de unas políticas pragmáticas y centradas en la economía y destinadas a forjar vínculos comerciales y financieros más estrechos entre China y el mundo árabe. Es una ampliación de la anterior estrategia respaldada por el gobierno chino de “ir hacia afuera” o going out (zou chu qu) orientada a que sus empresas estatales inviertan en mercados extranjeros. Durante los últimos años, las inversiones chinas en el mundo árabe se han diversificado de un núcleo centrado antes en las industrias petroleras y gasistas a otros sectores que incluyen el sector químico, la metalurgia y la minería, la ingeniería industrial y la sanidad.

 

Principales proyectos energéticos chinos en países árabes

Los mayores proyectos energéticos de China en países árabes se hallan en Iraq y Arabia Saudí, aunque también hay importantes inversiones en Irán. Las industrias petroleras chinas bajo control estatal, sobre todo la China National Petroleum Corporation (CNPC), han buscado grandes activos con perspectivas de producción sostenible, sobre todo en los yacimientos petrolíferos de Iraq.

Entre 2007 y 2014, la CNPC por sí sola poseía un capital de 12.000 millones de dólares comprometidos en contratos petroleros iraquíes; la mayor parte de 16.300 millones de dólares estaba invertida en contratos chinos en general e inversiones en el país. La CNPC tiene un contrato por valor de 5.600 millones de dólares y un 37 por ciento de la British Petroleum para desarrollar el yacimiento Rumaila así como otro proyecto para explotar el yacimiento Al Ahdab y construir simultáneamente un oleoducto destinado a la exportación. En 2013 la CNPC concluyó el acuerdo de un proyecto por valor de 550 millones de dólares para explotar los yacimientos de Halfaya y en otra compra adquirió el 25 por ciento de las acciones de ExxonMobil en el yacimiento de West Quma. Otras dos empresas estatales chinas China National Offshore Oil Corporation (CNOOC) y China Petroleum and Chemical Corporation (Sinopec) también participan en los proyectos menores en Iraq. La CNOOC explota los yacimientos de Missan, mientras que Sinopec produce petróleo en el área del gobierno kurdo regional de Iraq. Hacia finales de 2013 las empresas chinas tenían una producción combinada de 553.000 barriles diarios (b/d) en Iraq, el 26 por ciento de la producción total china en el extranjero en 2013 La producción de la CNPC alcanzó una producción de 452.000 b/d en 2013, mientras que la CNOOC y Sinopec representaban el resto China se ha convertido en un importante consumidor del petróleo iraquí, el 9,3 por ciento del total de sus importaciones de crudo en 2014 mientras que el impresionante volumen de las inversiones energéticas chinas indican el papel predominante de Iraq en la estrategia de seguridad en China.

Aunque Arabia Saudí ha sido el mayor proveedor con un 16 por ciento de las importaciones totales de petróleo, la inversión china en el sector energético de Arabia Saudí se limita a sectores secundarios o de refinería, debido en gran parte a los obstáculos a la inversión directa extranjera en el caso de operaciones de mayor importancia. Entre 2009 y 2014 los proyectos energéticos chinos en Arabia Saudí alcanzaron la suma de 8.100 millones de dólares, con 5.100 millones de dólares invertidos en proyectos petroleros y el resto en los sectores del gas y energía hidroeléctrica. En 2012 Sinopec firmó una iniciativa conjunta con Saudi Aramco para invertir 4.500 millones de dólares en la refinería de Yasref, en Yanbu, en el mar Rojo. Este proyecto, que dio a Sinopec un 37,5 por ciento de la cuota accionarial, señaló la primera inversión internacional posterior al acuerdo de Sinopec. Además, Saudi Aramco coopera con Sinopec y la CNPC para construir conjuntamente proyectos de refinería en Fujian Yunan, respectivamente. Saudi Aramco inició un acuerdo de cooperación con Sinopec para construir 750 instalaciones de gas y una refinería en la provincia de Fujian. En marzo de 2011 la CNPC y Saudi Aramco firmaron un memorando de acuerdo para cooperar en una refinería en Yunan. Como Arabia Saudí pasa de ser predominantemente un exportador de crudo a un productor de refinados, se espera que las empresas petrolíferas chinas sigan invirtiendo en proyectos de refinerías saudíes.

Además de Iraq y Arabia Saudí, China ha hecho numerosas inversiones energéticas en los Emiratos Árabes Unidos y Egipto. En 2008 la CNP y la International Petroleum Investment Co. de Abu Dhabi firmaron un contrato por valor de 3.300 millones de dólares para construir el oleoducto Abu Dhabi Crude Oil Pipeline para conectar el yacimiento petrolífero en el oeste con el puerto de Fujairah en el este. El oleoducto fue operativo en 2012 y pretende reducir el transporte de petróleo por los estrechos de Ormuz. Más recientemente, en mayo de 2015, China Petroleum Engineering y Construction Corporation firmaron un contrato por valor de 330 millones de dólares con Abu Dhabi Company for Onshore Oil Operation (ADCO) para operaciones terrestres junto con el yacimiento de Mender para impulsar la producción diaria de crudo de ADCO de 1,4 millones de barriles a 1,8 millones en 2017. China ha invertido asimismo en el sector energético egipcio. Casi 7.400 millones de un total de 12.200 millones de contratos e inversiones chinas en Egipto fueron destinados al sector de la energía, incluyendo petróleo y gas. En 2013 Sinopec compró un 33 por ciento de acciones por valor de 3.100 millones de dólares de los sectores de actividad de petróleo y gas en Egipto a la empresa Apache Corporation con sede en Houston, cuya media de producción diaria era de 100.000 barriles de petróleo y 990.500 metros cúbicos de gas natural en 2012.

 

Principales inversiones y contratos de China en infraestructuras

El petróleo es sólo una parte del panorama y, desde luego, no es el principal atractivo de la estrategia de la ruta de la seda china. Además del sector de la energía, la actividad contractual en Oriente Medio se ha centrado en el transporte, sector inmobiliario y metalúrgico, actividad dirigida por empresas gigantes propiedad del Estado tales como CSCEC y China Railway Construction (CRC). Buena parte de los proyectos de construcción de China e la región se hallan en Arabia Saudí, Argelia, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos. En Arabia Saudi, China ha hecho contratos e inversiones por valor de 4.400 millones de dólares en el sector inmobiliario 1.900 millones en el del transporte y mil millones de dólares en cada uno de los sectores metalúrgico y químico desde 2007. En septiembre de 2015 CR completó la construcción del proyecto de Mashaa Railway por valor de 1.770 millones de dólares de La Meca. La empresa había estado desarrollando el proyecto durante los últimos seis años para conectar las ciudades santas de La Meca, Arafa Muzdalifah y Mina. La fase inicial del proyecto ferroviario se completó en noviembre de 2010, tiempo para la celebración de la peregrinación o hach. En Argelia se invirtieron casi 11.600 millones de dólares de un total de 19.000 millones de dólares en contratos chinos entre 2005 y 2014 en el desarrollo del transporte. China logró contratos por valor de más de 7.800 millones de dólares en sector de automoción, 2.600 millones en vías férreas y 1.200 millones de dólares en aviación, empresas chinas invirtieron 3.200 millones de dólares en el sector inmobiliario argelino. Además invirtieron en importante proyectos de transporte en Egipto como se menciona anteriormente, y empresas chinas también obtuvieron contratos en sector de la construcción por valor de 750 millones de dólares durante el mismo período.

China tiene un plan de inversiones diversificado en los EAU que incluye los sectores del transporte, el inmobiliario y el turístico. Los principales contratos e inversiones en los EAU han alcanzad la cifra de 10.600 millones de dólares desde 2006. CSCEC tiene 4.000 millones de dólares en contra del sector de la construcción, 740 millones en proyectos turísticos y otros proyectos por valor de 8 millones de dólares de inversión en la automoción la aviación y el transporte marítimo de mercancías. En 2013, CSCEC compró una participación mil millones de dólares en Skai Holdings (ho Viceroy) en el Palm Jumeirah en Dubai y se ha convertido en el principal contratista e inversor clave en el hotel cuya apertura se prevé en 2016 CSCE completó también recientemente el proyecto Ci of Lights en Abu Dabi por valor de 436 millones dólares. Sus proyectos actuales en el Golfo incluyen uno por valor de 406 millones de dólares para construir el Banco Central de Kuwait, la torre Al Hikma en Dubai por valor de 91 millones, el Southern Sun Hotel por 60 millones en Abu Dhabi y otro proyecto para ensanchar la Emirates Road por valor de 490 millones de dólares.

Hablando en términos comparativos, las inversiones chinas en otros países árabes han sido mucho menores. Por ejemplo, las empresas chinas Tenían contratos de menor valor e inversión en Siria (4.000 millones de dólares), Qatar (3.500 millones), Kuwait  (2.970 millones), Libia (2.600 millones), Jordania (1.970 millones), Yemen (1.710 millones), Omán (1.610 millones) y Túnez (110 millones de dólares). En Qatar hubo un solo proyecto gasista entre CNOOC y Qatar Petroleum por valor de cien millones de dólares en 2009, mientras que la mayoría de contratos chinos con Qatar fueron en el sector transporte (aviación, transporte marítimo y automóviles) además de proyectos en el sector de la construcción. Aunque Omán suministró el 9,7 por ciento de petróleo a China en 2014, no hubo importantes inversiones energéticas chinas en el país. En resumen, los esquemas inversores de China indican que las inversiones energéticas siguen centrando la atención, sobre todo en Iraq, mientras que el desarrollo de infraestructuras, básicamente en el transporte y el sector inmobiliario, es un destino Inversor secundario. Arabia Saudí figura en posición única en tanto que principal destinatario de fondos chinos tanto para proyectos energéticos como de construcción de infraestructuras.

 

Conclusión

El one belt, one road chino llega para sintetizar la visión global de China y ha definido su estrategia regional en Oriente Medio. Los recursos energéticos de la región seguirán siendo cruciales para el desarrollo industrial de China. Además, la elevada demanda en materia de infraestructuras proporciona un segmento de mercado para que China exporte su exceso de capacidad en acero, aluminio y otros productos que beneficiarían a China en caso de desaceleración económica. Desde el punto de vista económico de China, mejorar las perspectivas económicas de estos países y abrir sus economías contribuirá no sólo a los objetivos de desarrollo y estabilidad, sino que también beneficiará a China al crear mayores mercados en Oriente Medio para los bienes y servicios chinos. Pero en relación con el ambicioso proyecto de la ruta de la seda de crear situaciones beneficiosas para las partes, las empresas chinas no pueden seguir sus esquemas tradicionales de fomentar el comercio bilateral, invirtiendo en grandes proyectos energéticos en países productores de energía y concentrando sus proyectos de conectividad en ricos países del Golfo. las empresas chinas deberían invertir ampliamente en países más pobres como Egipto, que carecen de infraestructuras y transportes, de modo que quepa esperar de ellas un papel importante en la reactivación económica nacional de Egipto.

 

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