LA DAMA DE ELCHE. LA MUJER MÁS ENIGMÁTICA DE LA ANTIGÜEDAD.

Por.  Javier Ramos

LA DAMA DE ELCHE

Ha sido la fémina más codiciada y zarandeada de cuantas ha alumbrado nuestro subsuelo. Al poco de su descubrimiento se convirtió en el icono más representativo de la cultura ibérica de todos los tiempos. En una diosa. Todavía hoy a su alrededor existen numerosas dudas, ya que aún no se ha podido concretar sin la más mínima duda el pueblo o la cultura que labró la excepcional imagen de piedra de la Dama de Elche.

 Aunque pocos años después de su hallazgo empezó a admitirse la existencia de una cultura original cuyo culmen era la dama ilicitana. ¿Qué representa? ¿Una gran dama, una diosa o una sacerdotisa ataviada con ropajes y adornos rituales? También podría ser una novia vestida con los abalorios, del tocado nupcial. Pudo ser una diosa cuyo modelo fue una mujer de carne y hueso; sería entonces una imagen de vestir como las de muchas vírgenes actuales.

 Pero de ser una diosa y no una matrona mayestática, ¿cómo puedo servir de urna funeraria? Para la mentalidad de la época supondría un sacrilegio que los restos de un cadáver, impuro por naturaleza, se introdujeran dentro de la imagen de la divinidad. La Dama de Elche es un busto de piedra caliza cuya función parecía ser la de urna funeraria, ya que tiene un orificio posterior donde se depositaban las cenizas del difunto. Muestra el busto de una mujer o divinidad con lujosas joyas y un tocado muy especial: dos enormes rodetes que son como enormes orejeras cuya función se desconoce.

Sus rasgos faciales están finamente trazados. Destaca la cuenca de los ojos, actualmente vacías, donde se encajarían los iris fabricados de otro material, posiblemente pasta vítrea, así como los restos de pintura roja en los labios. Este último detalle, así como otros restos de pintura visibles en diversas zonas del manto, hacen pensar que toda la escultura estaría pintada. El exquisito trato de la parte delantera de la pieza contrasta con la tosquedad que muestra la espalda, donde se trabajó una oquedad.

 En su parte posterior hay una cavidad casi esférica de dieciocho centímetros de diámetro y dieciséis de profundidad. ¿Servía para introducir reliquias, objetos sagrados o cenizas del difunto? ¿La Dama de Elche podía tener la función de relicario, o sencillamente servía para fijar algún elemento de suspensión? Tal vez fue una figura sedente 00, de cuerpo entero, una imagen de culto que se rompió en dos partes para reutilizar la zona del tronco y convertir su parte dorsal en urna funeraria. Y es que los expertos no parecen ponerse de acuerdo al respecto.

¿UNA DIOSA MADRE?

 A lo largo de los años han sido muchos los expertos que han dudado de la autenticidad del busto. Y es que el profesor norteamericano John F. Moffitt no ha sido el único investigador que ha puesto en duda el origen ibero de la Dama. El prestigioso historiador y arqueólogo italiano Gerard Nicolini ya incidió en el anacrónico acabado artístico de una estatua de piel caliza con reminiscencias policromas.

HIPÓTESIS POLÉMICAS

LA DAMA DE ELCHE

Las teorías en torno a quién representa este fascinante busto ibérico se cuentan por decenas. La que tiene más aceptación es la que señala que la Dama podría reproducir la imagen de una Diosa Madre tallada en madera y lujosamente enjoyada de un santuario local. Es posible que la imagen original, la de madera, estuviera sentada y así estaría también la dama, aunque se han hecho esfuerzos por imaginarla de pie, al estilo de las esculturas oferentes del Cerro de los Santos.

También suscita controversia la datación de la escultura. El prestigioso arqueólogo Antonio García Bellido la consideró un retrato romano de los tiempos de Cristo, aunque luego aceptó que debía de ser mucho más antigua de este período. Por consenso historicista, en la actualidad se considera que la esculpieron a mediados del siglo IV antes de Cristo, en torno al año 475, pero hay opiniones al respecto para todos los gustos.

 Lo que sí es seguro es que la Dama de Elche vino al mundo moderno tras un azaroso golpe de azada de un labriego el 4 de agosto de 1897 entre las piedras de La Alcudia de la ciudad ilicitana, la antigua. Había permanecido inmóvil en aquel lugar durante dos mil años. De esta forma aparecía en la finca de por aquel entonces del doctor Campello una extraña imagen de piedra, una figura misteriosa, que aun hoy nos suscita mil preguntas sobre su procedencia.

 En la actualidad podríamos conocer más sobre su origen y autenticidad si el sofocante sol levantino y las numerosas manos que contaminaron los restos orgánicos contenidos en la pintura de la superficie no las hubiesen alterado para siempre. Su descubrimiento no pasó inadvertido para los arqueólogos extranjeros. Un hispanista francés, Pierre Paris, llegó a Elche en representación del Museo del Louvre (París). Y por tan solo cuatro mil francos se llevó consigo el busto a su país. Influyó el vacío legal español, ya que ninguna ley en nuestro país regulaba la venta de piezas arqueológicas que se iban encontrando, así como la laxa actitud del Museo Arqueológico Nacional, que no supo evitar la venta.

Dejando esto a un lado, es necesario apuntar que resulta un tanto sospechoso que la Dama de Elche se descubriera pocos días antes de la llegada de Pierre Paris al pueblecito donde se encontró. ¿Casualidad?

La Dama de Elche permanecería en el Museo del Louvre durante 43 años hasta que, en 1941, el general Pétain, jefe del Estado francés, se la devolvió a Franco como gesto de buena voluntad y hermandad ente los regímenes que representaban. El Museo del Prado fue la morada elegida para el reposo de la Dama tras el destierro en la capital gala. Ya en el ocaso de la dictadura se produjo un nuevo traslado. Desde entonces se puede admirar en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

PIDEN SU TRASLADO A ELCHE

 El arte ibero se consideraba una mala imitación del arte clásico hasta que apareció la Dama de Elche, cuya belleza marcó un antes y un después en la valoración de la sensibilidad artística de los iberos. Ahora disputa por acoger la escultura ibera se ha dirigido dentro de nuestras fronteras.

 La confrontación entre países ha dado paso a la disparidad de criterios entre comunidades autónomas. La ciudad de Elche viene reclamando al Gobierno central el traslado definitivo de la Dama, pero más allá de exposiciones temporales, su petición no ha obtenido el éxito que se esperaba. Un estudio realizado por el CSIC detectó partículas carbonosas en el interior de la Dama de Elche. En ellas se identificaron fragmentos ricos en fósforo y calcio con proporciones y composición que indicaban su naturaleza ósea.

 Su comparación con muestras de otras cenizas de huesos humanos procedentes de un yacimiento ibero cercano y de la misma época parece confirmar la hipótesis de que se tratara de una urna funeraria. Los resultados obtenidos son, además, coherentes con los ritos funerarios de incineración de la cultura ibera, que incluyen el almacenamiento de las cenizas dentro de una urna.

Es más, la detección de las micropartículas carbonosas bajo una capa recristalizada de yeso ha permitido determinar que las cenizas aún estaban calientes cuando se depositaron en la urna. No obstante, la falta y desconocimiento de una metodología adecuada impedirán conocer todos los detalles de su contexto cultural y cronológico. Más allá de los estudios arqueológicos realizados al respecto, la dama etérea se resiste a resolver el enigma.

SABER MÁS

Parece confirmar la legitimidad de la Dama, el análisis de pigmentos realizado por parte de un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el cual ha demostrado que la escultura estuvo pintada de rosa y azul, a usanza griega. También se conocen estatuas ibéricas emparentadas estilísticamente con la Dama de Elche, como las de Porcuna (Jaén), Pozo Moro (Albacete) o Cabezo Lucero (Alicante). Con estas pruebas, las sombras que oscurecieron parte del bello semblante ibero se van disipando a golpe de evidencia.

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