LA CRECIENTE BRECHA ENTRE EE. UU. DE TRUMP Y EUROPA.

Bruce Stokes

 

Por: Bruce Stokes. DIRECTOR DE ACTITUDES ECOONÓMICAS GLOBALES EN EL CENTRO DE INVESTIGACIÓN DE WASHINGTON.

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La imagen de Estados Unidos en Europa y en todo el mundo se ha hundido tras la elección del presidente Donald Trump en medio de una oposición generalizada a sus políticas declaradas y la falta de confianza en su liderazgo. Al cabo de dos años de gobierno, la relación transatlántica se enfrenta a nuevos desafíos: una potencial desaceleración económica a ambos lados del Atlántico, tensiones en relación con el comercio y el gasto militar, las consecuencias del Brexit, las ambiciones de Rusia y la continuada inestabilidad en Oriente Medio. Frente a todas esas pruebas para la alianza, el presidente estadounidense no goza de la confianza de los socios europeos, mientras que en su país los índices son mucho más bajos que durante la presidencia de Barack Obama, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew del 2018 (1)

Además, las opiniones públicas europeas expresan importantes temores acerca del papel de Estados Unidos en los asuntos internacionales. Son mayoría quienes afirman que Estados Unidos no tiene en cuenta los intereses de países como el suyo al tomar decisiones de política exterior. En Europa muchos creen que Estados Unidos está haciendo menos que antes por resolver los grandes desafíos globales. Y también hay señales de que disminuye el poder blando estadounidense: un promedio de un 57% en cinco países europeos afirma que Estados Unidos no respeta las libertades personales de sus ciudadanos, frente a un 26% con esa opinión hace una década.

Las frustraciones con Estados Unidos en la época de Trump son especialmente frecuentes entre los socios europeos más cercanos. En Alemania, donde sólo un 10% tiene confianza en Trump, tres de cada cuatro personas afirman que Estados Unidos hace hoy menos para enfrentarse a los problemas globales, y la proporción de la opinión pública que considera que Estados Unidos respeta las libertades personales ha descendido 35 puntos porcentuales desde el 2008. En Francia, sólo un 9% confía en Trump, mientras que un 81% piensa que Estados Unidos no tiene en cuenta los intereses de países como Francia al tomar decisiones de política exterior.

Las ramificaciones inmediatas de ese creciente alejamiento transatlántico resultan menos claras. La mayoría de europeos (excepto Alemania) afirma que las relaciones con Estados Unidos no han empeorado en el último año. En realidad, según una encuesta del Centro de Investigaciones Pew realizada en el 2017, el respaldo a la OTAN ha aumentado desde la elección de Trump. (2)

La mayor parte de la opinión pública en los países de la OTAN cree que Estados Unidos acudiría en su ayuda en caso de un conflicto militar con Rusia, y una mayoría de estadounidenses se sigue mostrando dispuesta a hacerlo, a pesar de las repetidas críticas del presidente Trump a sus socios de la OTAN? (3)

Sin embargo, está claro que en el 2019 la relación transatlántica se enfrenta a desafíos en un momento en que muchos europeos han perdido la fe en Estados Unidos y su liderazgo.

 

Creciente sentimiento antiestadounidense

En los diez estados miembros de la Unión Europea estudiados en el 2018, un promedio de sólo un 43% mostró una opinión favorable de Estados Unidos. Ahora bien, ese porcentaje matiza una amplia divergencia en las opiniones europeas, que van desde siete de cada diez personas en Polonia, donde la consideración es mayor, hasta sólo tres de cada diez en la vecina Alemania. La mitad de los entrevistados en el Reino Unido tienen una opinión positiva de Estados Unidos, pero sólo un 38% opina lo mismo en Francia. De modo notable, en España un 42% emitió una opinión favorable respecto a Estados Unidos en el 2018, frente a un 31% en el 2017, el único país de la Unión Europea con un incremento importante.

En comparación con el final de la presidencia de Barack Obama, las valoraciones positivas de Estados Unidos han disminuido de modo significativo en siete de los países de la Unión Europea estudiados. Ello incluye caídas de 27 puntos porcentuales en Alemania, 25 puntos en Francia y 17 puntos en España. Sin embargo, las opiniones favorables de Estados Unidos no han cambiado mucho a lo largo del tiempo en Polonia, Grecia o Hungría.

Como ha ocurrido en otras encuestas, algunas de las actitudes más positivas hacia Estados Unidos se encuentran entre los jóvenes y los hombres. En España, un 53% entre 18 y 29 años dan a Estados Unidos una valoración favorable, frente a sólo un tercio de quienes tienen 50 o más años. Se dan brechas generacionales similares en la visión positiva de Estados Unidos en Alemania, Francia y Reino Unido. Y hay una brecha de género de diez puntos en España (un 47% de hombres frente a un 37% de mujeres) y en Suecia un 49% frente a un 39%). Hay también una diferencia de siete puntos en el Reino Unido (un 53% frente a un 46%).

 

Antitrumpismo

Las actitudes europeas hacia el presidente Trump son llamativamente negativas; sobre todo, si se comparan con las valoraciones recibidas por su predecesor mientras estuvo en el cargo. El análisis de cuatro países europeos que el Centro de Investigaciones Pew ha estudiado todos los años desde el 2003 (Francia, Alemania, España y Reino Unido) pone de manifiesto un patrón claro en relación con las percepciones de los presidentes estadounidenses. George W. Bush, cuyas políticas exteriores fueron muy impopulares en Europa, obtuvo bajas calificaciones durante su presidencia; mientras que ocurrió lo contrario en el caso de Barack Obama, que gozó de una fuerte aprobación en esos cuatro países durante sus dos mandatos. Tras las elecciones del 2016, la confianza en el presidente estadounidense cayó en picado, y las valoraciones de Trump se asemejan a las recibidas por Bush al final de su segundo mandato.

Un promedio de un 18% en diez países europeos estudiados está dispuesto de modo positivo hacia Trump, mientras que un 82% afirma carecer de confianza en la gestión de los asuntos internacionales por parte del actual dirigente estadounidense. Y para muchos se trata de un sentimiento bastante intenso: un 69% de los franceses, los alemanes y los españoles, un 56% de los suecos y aproximadamente la mitad de los neerlandeses y los griegos no albergan ningún tipo de confianza en Trump.

En varios países europeos, Trump recibe valoraciones más elevadas entre los partidarios de los partidos populistas de derechas. Por ejemplo, entre quienes en el Reino Unido mantienen una visión favorable del UKIP, un 53% expresó confianza en Trump, frente a sólo un 21% entre aquellos del UKIP con una visión desfavorable. Existen diferencias similares entre los partidarios y detractores de los partidos populistas de derechas en Suecia, Francia, Italia, Países Bajos y Alemania. Sin embargo, merece la pena señalar que, al margen de Reino Unido, no hay ningún país europeo donde más de la mitad de los partidarios de un partido populista de derechas afirme tener confianza en Trump.

La antipatía europea hacia el presidente Trump puede, en parte, proceder de la oposición a sus políticas y al desprecio por muchos de sus cualidades personales. En el 2017, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew preguntó las opiniones sobre una serie de iniciativas políticas características de Trump. (4) Todas recibieron un suspenso.

Un promedio de un 86% en Europa, incluido un 92% de españoles, desaprobó la propuesta de Trump de levantar un muro en la frontera entre México y Estados Unidos. Antes de la decisión real por parte de su Gobierno de retirarse del acuerdo climático de París, un promedio similar de un 86%, incluido un 91% en España, había mostrado su desaprobación ante semejante medida. Más de tres cuartas partes de los europeos (un promedio de un 77%), entre ellos un 85% de los españoles, manifestaron oposición a las intenciones estadounidenses de abandonar acuerdos comerciales. Y seis de cada diez europeos se mostraron contrarios a la prohibición a los musulmanes de entrar en Estados Unidos impuesta por el Gobierno de Trump y a la retirada anunciada primero y luego llevada a cabo del acuerdo nuclear con Irán.

En lo referente a las características personales del presidente estadounidense, más de la mitad de los europeos estudiados (un promedio de un 55%) lo percibió en el 2017 como un dirigente fuerte. Sin embargo, sólo un 43% lo consideró carismático; un 19% lo juzgó cualificado y un 22% pensó que se preocupaba por la gente común. Además, a un 90% le pareció arrogante, un 77% lo percibió como intolerante y un 69% dijo que era peligroso. De manera destacada, fueron los españoles quienes con más probabilidad veían a Trump como arrogante (94%) e intolerante (84%).

 

Dudas acerca del liderazgo estadounidense

Una crítica común a la política exterior estadounidense a lo largo de la última década y media ha sido que Estados Unidos sólo busca su propio beneficio en los asuntos internacionales y hace caso omiso de los intereses de otros países. Como muestran las encuestas del Centro de Investigaciones Pew, esa creencia fue especialmente generalizada durante la presidencia de George W. Bush, cuando muchos en Europa y el resto del mundo pensaron que Estados Unidos llevaba a cabo políticas unilaterales e impopulares. La fuerte oposición a la guerra de Iraq y otros elementos de la política exterior de Bush dieron lugar a quejas crecientes acerca de que Estados Unidos actuaba por su cuenta y sin hacer caso de los intereses y preocupaciones de otros países.

Las opiniones se cambiaron tras la elección de Barack Obama, cuando más personas respondieron que Estados Unidos consideraba los intereses de su país, aunque incluso durante esos años el sentimiento global dominante fue que Estados Unidos no tenía demasiado en cuenta a otros países. En la actualidad, la presidencia de Trump ha hecho crecer en muchos países el número de personas que dicen que Estados Unidos básicamente no escucha a países como el suyo a la hora de formular la política exterior. En el 2018, un promedio de un 79% en Europa consideraba que Estados Unidos actuaba de modo unilateral, incluido un 90% de españoles.

Ese patrón es muy pronunciado sobre todo entre los amigos tradicionales de Estados Unidos. El mayor declive se ha producido en Alemania, donde la mitad había afirmado en el 2013 que Estados Unidos pensaba en los intereses de su país, frente a un 19% del 2018, una caída de 31 puntos porcentuales. Y, si bien la proporción de la opinión pública francesa convencida de que Estados Unidos considera el interés francés no ha sido nunca muy elevada en ningún momento de la última década y media, hacia el final de segundo mandato de Bush alcanzó un mínimo (11% en el 2007), creció algo durante la presidencia de Obama (35% en el 2013) y se ha reducido de nuevo con Trump. Sólo un 18% afirma ahora en Francia que Estados Unidos tiene en cuenta los intereses de países como el suyo a la hora de formular políticas.

Entre otras posibles fuentes de resentimiento hacia Estados Unidos se encuentra el hecho de que pocos en Europa ven que Estados Unidos haga más esfuerzos para enfrentarse a los desafíos globales. Esa opinión de que Estados Unidos está haciendo menos para resolver los problemas internacionales está especialmente extendida en Europa Occidental. Más de la mitad la respalda en Alemania (75%), Suecia (75%), Países Bajos (62%), Reino Unido (55%) y Francia (53%). Sin embargo, sólo una cuarta parte o menos en Grecia (25%) y Polonia (22%) comparten el punto de vista de que Estados Unidos se está retirando de la escena internacional.

Las opiniones sobre el compromiso estadounidense al enfrentarse a los desafíos globales difieren mucho en función de la confianza expresada en el presidente Trump. En Países Bajos, Suecia, Italia, Polonia, Grecia y Reino Unido, resulta significativamente más probable que las personas que no confían en que Trump haga lo correcto en los asuntos internacionales digan que Estados Unidos se implica menos en la resolución de los problemas globales que aquellas que confían en él.

La imagen de Estados Unidos en su alianza con Europa se ha visto reforzada de modo tradicional por su poder blando, los atributos asociados con Estados Unidos que han dotado al país de persuasión moral en los asuntos internacionales. La reputación estadounidense como país defensor de la libertad individual ha sido por lo general uno de ellos. Sin embargo, hoy una fracción menguante de la opinión pública europea cree que Estados Unidos respeta las libertades personales de sus propios ciudadanos. El declive se inició durante el Gobierno de Obama tras las revelaciones del espionaje electrónico de las comunicaciones llevado a cabo en todo el mundo por la Agenda Nacional de Seguridad y ha proseguido durante los primeros dos años de la presidencia de Trump. La caída es notoria en Europa Occidental, donde la proporción de la opinión pública que afirma que Washington respeta la libertad personal se ha reducido de forma abrupta desde el 2013.

Por ejemplo, en el 2013, un 69% de los españoles veían a Estados Unidos como un defensor de la libertad individual; en el 2018, ese porcentaje se redujo a un 31%. La disminución en ese terreno es aún mayor en Alemania (de un 81% a un 35%). También la mayoría en Suecia, Países Bajos y Francia afirma que Estados Unidos no respeta los derechos de sus ciudadanos. Sólo en Polonia y Hungría persisten fuertes mayorías que otorgan al Tío Sam ese poder bando.

Aunque muchos creen que Estados Unidos no tiene en cuenta los intereses de su país, actúa de forma unilateral y es menos probable que desempeñe el papel de defensor de las libertades individuales, relativamente pocos europeos describen un empeoramiento de las relaciones con Estados Unidos. Al menos cuatro de cada diez en la mayoría de países europeos afirman que sus interacciones con Estados Unidos se han mantenido por lo general estables, incluido un 66% de españoles.

Los alemanes son la excepción. Poseen la visión más negativa de su relación con Estados Unidos. Ocho de cada diez afirman que los lazos se han deteriorado desde el 2017. (5) Y un 73% de los ale manes piensa que las relaciones entre los dos países son malas. (6) Sólo un 41% de los alemanes desea cooperar más con Estados Unidos, mientras que un 72% expresan un deseo de ser más independientes de Washington en términos de política exterior. De modo notable, siete de cada diez estadounidenses ven como buenas las relaciones con Alemania y desean una mayor cooperación con ese país, y en torno a dos tercios (65%) piensan que la relación entre Estados Unidos y Alemania debería ser tan estrecha como lo ha sido de modo tradicional? (7)

Por otra parte, a pesar del aumento del sentimiento antiestadounidense y la aversión hacia el presidente Trump, los europeos siguen prefiriendo Estados Unidos a China a la hora de responder sobre qué país debería liderar el mundo. Cuando se les pide elegir, un promedio del 64% responde en Europa que sería mejor para el mundo que Washington fuera la principal potencia. Sólo un 17% elige Beijing. Eso incluye más de siete de cada diez suecos (76%) y neerlandeses (71%). También más de seis de cada diez españoles (63%) eligieron Estados Unidos, y sólo un 26% eligió China.

El declive de la imagen de Estados Unidos y la falta de confianza en Donald Trump todavía no ha debilitado la fe europea en la alianza de seguridad transatlántica, a pesar de las repetidas críticas del presidente estadounidense al gasto de defensa europeo y a las insinuaciones de que Estados Unidos podría abandonar la OTAN.

En el 2017, tras la llegada al poder de Trump, una encuesta del Centro de Investigaciones Pew detectó que un promedio de un 60% albergaba una opinión favorable de la alianza militar, como también lo hacía un 62% de los estadounidenses. (8) Y semejante respaldo tenía 12 puntos más en Alemania en comparación con los resultados del 2015, antes de que se conocieran de modo generalizado las críticas de Trump. En España, en particular, el respaldo en el 2017 fue de un 45%.

Por otra parte, la puesta en entredicho por parte de Trump del respaldo estadounidense a sus aliados europeos no ha debilitado la fe europea en que el Tío Sam acuda en su ayuda. En todos los países miembros de la OTAN estudiados, la mayoría cree que Estados Unidos usaría la fuerza militar para respaldar a un socio de la alianza en caso de serio conflicto militar con Rusia. Ello incluye un 70% de españoles, un 69% de neerlandeses, un 66% de británicos y un 68% de canadienses. Semejante sentimiento no se ha modificado mucho desde el 20152017. Ni tampoco lo ha hecho la disposición de la opinión pública estadounidense a acudir en ayuda de los aliados de la OTAN.

En este inicio del 2019, la relación transatlántica se enfrenta a muchos desafíos, sin que sea el menor de ellos el grado de sentimiento antiestadounidense y anti-Trump que existe en gran parte de Europa. Hasta la fecha no ha debilitado la fe de los europeos en la alianza estratégica, ni ha inclinado Europa hacia China. Sin embargo, los problemas que se ciernen (una potencial desaceleración económica, una posible guerra comercial y una Rusia impredecible) pondrán a prueba la alianza a lo largo del año en un momento en que los europeos muestran una inusual posición crítica ante Estados Unidos.

 

APUNTES A PIE DE PÁGINA 

1.Richard Wike et al., “Trump’s International Ratings Remain Low, Especially Among Key Allies”, Pew Research Center, 1/V111/2018.

2.Bruce Stokes, “NATO’s Image Improves on Both Sides of Atlantic”, Pew Research Center. 23/V/2017.

3.Zachary Cohen et al., “Trump’s barrage of attacks ‘beyond belief,’ reeling NATO diplomats &ay”, CNN, 12/V11/2018.

4.Richard Wike et al., ‘Worldwide, few confident in Trump or his policies”, Pew Research Center, 26/VI/2017.

5.Richard Wike et al., “America’s international image continues to su-ffer”, Pew Research Center, 1/X/2018.

6.Jacob Poushter y Alexandra Castillo, “Americans and Germans are worlds apart in views of their countries’ relationship”, Pew Research C., 26/XI/2018.

7.Ibid.

8.Moira Fagan, “NATO is seen favorably in many member countries, but al-most half of Americans say it does too little”, Pew Research Center, 9/VII/ 2018.

 

 

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