LA CÁBALA – 17- TÉCNICAS DE MEDITACIÓN #4.

Pasaremos ahora a desarrollar la cuarta serie de 6 ejercicios de meditación, para los cuales valen las mismas recomendaciones dadas en el capítulo “Técnicas de meditación #1”.

 

19) DESCENSO CONSCIENTE

En el Árbol de la Vida podemos ver una suerte de escalera desde la tierra al infinito. Ése es el aspecto que nos muestran las diez sefirot en su representación gráfica. Pero eso no debe interpretarse linealmente, como que lo “bueno” está arriba y lo “terrestre” es una escala menor de la conciencia. Somos todo eso, y no existe algo como “esferas mejores” y “esferas peores”. Es importante trabajar esta idea, porque en especial la idiosincrasia occidental y moderna tiende a confundir el punto bajo de una escala con lo peor y el punto alto con lo mejor. Pero en la Cábala, como uno de sus postulados principales, está ese principio que reza “Así arriba como abajo”, dejando claro que “arriba” y “abajo” son diferentes rostros de un mismo todo, de una unidad.

Este ejercicio apunta a afianzar esa idea, a través de un “descenso” desde lo alto a lo bajo permutando las cualidades de lo uno y lo otro para descubrir que la esencia es la misma: la divinidad.

  • Se comienza el ejercicio con los ojos parcialmente abiertos, en medio de un entorno de luz suave, de manera que los ojos entrecerrados perciban una difusa luminosidad que no termina de definirse en un color concreto.
  • Una vez fijada esa imagen, se debe “montar” en ella la imagen completa del Árbol de la Vida: las diez sefirot más la sefirah oculta. La imagen de las esferas debe permanecer visualizada firmemente en ese marco de luz difusa y sin color determinado.
  • Cuando la imagen se estabiliza, entonces se debe “dirigir la mirada” hacia la esfera superior, Kether. Esto es también una visualización: los ojos “físicos” permanecen entrecerrados para mantener el efecto lumínico, pero el practicante debe sentir que dentro de la imagen que está visualizando puede mover la mirada y fijarla en determinado punto. Lo que en realidad está moviendo y fijando es la mirada de su conciencia.
  • Luego, esfera a esfera, la mirada de la conciencia va descendiendo desde Kether hasta Malkuth, deteniéndose brevemente en cada una de ellas para fijar la imagen de cada sefirah teñida del mismo color indefinido que las otras. De esta forma, la mente se acomoda a la idea de la igualdad esencial de cada nivel de conciencia.
  • Una vez completado el ciclo de visualización, se deben cerrar del todo los ojos. Cuando se acostumbre a la oscuridad, se vuelven a abrir lentamente, parpadeando varias veces.

 

20) VISUALIZACIÓN DEL NOMBRE

Ya hemos visto la correspondencia del tetragrámaton YHWH con las esferas, pero vamos a recordarla. La primera letra, Y, se corresponde con Jokmah. La segunda, H, con Binah. La tercera, W, con Tiferet. Y la cuarta, H, con Malkuth. Esto significa que una presentación gráfica del tetragrámaton en el Árbol de la Vida sería la siguiente:

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Con esta figura en la mente, podemos iniciar el ejercicio.

  • Se comienza por sentarse en una silla o en el piso sobre un almohadón. Los hombros deben estar muy sueltos, la cabeza erguida, los ojos cerrados. • Hay que tomarse unos minutos para que la respiración se haga regular.
  • Entonces, hay que visualizar la representación gráfica de las esferas que simbolizan el nombre sacrosanto. Sólo se ven esas cuatro, cada una con su color correspondiente, emanando armónicamente hacia las otras, fundiéndose pero sin confundirse.
  • Una vez que se tiene fija esta imagen, la visualización se va fijando sucesivamente en cada una de ellas siguiendo el orden de las letras del tetragrámaton: Jokmah… Binah… Tiferet… Malkuth… Jokmah… Binah… Las esferas deben comenzar a moverse en el momento en que son fijadas por la conciencia, retrocediendo cuando la visualización pasa a la siguiente esfera. Van y vienen, presentándose alternativamente como en una suerte de ballet.
  • Esto se debe sostener por alrededor de 20 minutos.
  • Luego se hace una inspiración profunda que “fija” las cuatro esferas en la imagen de la que se partió al iniciar el ejercicio. Se respira lentamente hasta que la visualización va desapareciendo.

 

21) VISUALIZACIÓN AUDITIVA DEL NOMBRE

Cuando se ha practicado repetidas veces el ejercicio anterior y ya se lo domina bien, se puede pasar a una variante que es sumamente movilizadora. Se trata de “visualizar sonidos” (valga la curiosa y aparente incongruencia de la idea), de poder llegar a oír el sonido de las sefirot.

  • Teniendo en mente la misma imagen del ejercicio anterior, se comienza y se desarrolla de la misma manera hasta llegar al siguiente paso:
  • La visualización se va fijando sucesivamente en cada una de las sefirot siguiendo el orden de las letras del tetragrámaton: Jokmah… Binah… Tiferet… Malkuth… Jokmah… Binah… Las esferas deben comenzar a moverse en el momento en que son fijadas por la conciencia, retrocediendo cuando la visualización pasa a la siguiente esfera.
  • Después de un rato de practicar esto, se comienza a visualizar que cuando una esfera “se adelanta” en su turno hacia el centro de la atención, esta esfera con ese movimiento produce un sonido, que es el de la letra que le corresponde. Jokmah produce un suave pero firme “Yah…”, y así sucesivamente. Las esferas comienzan a recitar letra por letra el tetragrámaton. Es un mensaje directo de la conciencia hacia la conciencia
  • Esto debe mantenerse unos 15 minutos. ,
  • Por fin se hace una inspiración profunda que “fija” las cuatro esferas en la imagen de la que se partió

al iniciar el ejercicio y se permanece oyendo los ecos del sonido. Se respira lentamente hasta que la visualización va desapareciendo.

 

22) MEDITACIÓN DEL MANTRA BÍBLICO

Ya hemos comentado algunas similitudes de la Cábala con ciertas disciplinas hinduistas, entre ellas el tema del “mintra”. Aquí utilizaremos como mantra un texto bíblico. Hay que elegir una frase bíblica, que puede ser seleccionada al azar o por parecerle especialmente interesante al practicante. Debe ser una frase corta, como por ejemplo “Sólo la verdad os hará libres”. Una vez elegidas las palabras a utilizar, se comienza el ejercicio.

  • Sentado en una silla o en el suelo sobre un cojín, se comienza por abrir en cruz ambos brazos y realizar largas y profundas respiraciones abriendo mucho el pecho.
  • Luego, siempre con los brazos abiertos en cruz, con la cabeza levemente inclinada hacia arriba y la vista enfocada hacia abajo como siguiendo la línea de la nariz, se debe comenzar a repetir la frase bíblica elegida. Esto se hará sin ningún énfasis ni intención en el tono. Más bien debe ser algo maquinal, porque así es como funcionan los “mantras”.
  • Se debe repetir la frase durante al menos 20 minutos, mientras la mente no deja que ningún otro pensamiento la interfiera, excepto el sonido de esas palabras que a poco de haber comenzado la práctica empezarán a perder sentido. De eso se trata: de que la frase se convierta en algo que no tiene un sentido racional, sólo es sonido, sonido puro.
  • Transcurrido el tiempo predeterminado, se debe volver a hacer algunas respiraciones profundas como al comienzo del ejercicio, y terminarlo diciendo una vez más la frase pero ahora con toda intención y sentido.

. Se aflojan los hombros, se descansa unos momentos los brazos y se respira regularmente antes de levantarse.

 

GUÍA DE SIGNIFICADOS Y PRONUNCIACIÓN HEBREA

En la columna central se da el significado de la palabra o expresión y en el de la izquierda una fonética para su pronunciación.

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