LA CÁBALA – 10- TÉCNICAS DE MEDITACIÓN #2.

Pasaremos ahora a desarrollar la segunda serie de 6 ejercicios de meditación, para los cuales valen las mismas recomendaciones dadas en el capítulo “Técnicas de meditación #1”.

 

7) MEDITACIÓN DIARIA SOBRE JESED (MISERICORDIA)

Seguramente el aspecto más importante y beneficioso de toda práctica espiritual es el que consiste en crear una pauta de meditación diaria y en atenerse a ella. Dentro del judaísmo existen los tres períodos de plegaria diaria, que les permitieron a los cabalistas de Safed el uso de la liturgia habitual como medio y ocasión apropiada para la meditación grupal. Con este. fin, Isaac Luria asignó a cada esfera. o sefirah una hora del día, el color, el rasgo, el nombre sagrado y el personaje bíblico correspondientes. Ésta es la meditación diaria de Luria sobre la esfera Jesed.

  • Hay que levantarse al amanecer y sentarse en una posición de meditación, cerrando los ojos.
  • Visualizar la esfera blanca Jesed, viendo en su centro el nombre “El”.
  • Una vez fijada esta imagen, hay que visualizarse a uno mismo como penetrando en esa sefirah, fundiéndose y haciéndose uno con la compasión.
  • Respirando regularmente, se debe dejar que todas las imágenes se disuelvan dentro de, la sefirah, con la atención puesta únicamente en el sonido de la respiración emergiendo como el sonido “El”. • Se continúa la meditación sin imágenes durante 25 minutos.
  • Antes de levantarse, hay que asegurarse de que los ojos se hayan acostumbrado a la luz y los objetos del entorno.

 

8) VARIANTE SOBRE LA MEDITACIÓN DIARIA (SANTIFICACIÓN)

Este ejercicio presenta una variante del anterior, y su función principal es ayudar al practicante a la hora de prepararse para cualquier cosa importante: decisiones que puedan cambiar su vida, como la carrera, el matrimonio, el divorcio, un viaje, tener un hijo, etcétera. Mediante este ‘ejercicio, esas decisiones se santifican.

  • Sentarse en una posición de meditación y fijar una pauta regular para la respiración.
  • Visualizar las sefirot Jokmah (sabiduría) y Binah (inteligencia), respectivamente como un círculo y un cuadrado.
  • Dejar que el pensamiento de la actividad se disuelva dentro, de las dos sefirot, viendo cómo el círculo y el cuadrado se acercan el uno al otro hasta acabar fundiéndose.
  • Articular una sola vez el pensamiento de la actividad o decisión a tomar que motivó la meditación. Esta única mención se hace en este punto, al principio de esta meditación.
  • El tiempo restante hasta cubrir 25 minutos de meditación debe estar dedicado sólo a la contemplación de las dos sefirot fundidas entre sí.

 

9) MEDITACIÓN DEL ZOHAR

Esta técnica está destinada a elevar el poder de concentración de quien medita. Puede ser especialmente útil para tranquilizar una mente afanosa o ansiosa. Se trata de una versión simplificada de una meditación del Zohar centrada en las sefirot supremas, y las instrucciones originales llevan la impronta innegable de Moisés de León.

  • Sentarse en una silla o sobre un almohadón en el suelo, en posición de meditación, cerrando los ojos.
  • Respirando regularmente, hay que visualizar el Árbol de la Vida. Cada sefirah emite su propio rayo de color: K’ether, blanco/negro; Jokmah, azul; Binah, verde; Geburah, rojo; Jesed, blanco…
  • Una vez captadas firmemente las sefirot con los ojos de la mente, se puede comenzar a “cambiarlas de sitio”, viendo cómo los rayos de color inician un baile cósmico. Por ejemplo: Kether envía hacia abajo su rayo en dirección a Jokmah, la cual junta su rayo azul con el verde de Binah, y así sucesivamente.
  • Concentrarse en ver cómo los rayos se funden, siguiendo sus movimientos en todos los sentidos.
  • Ahora se los ralentiza gradualmente, intentando comenzar a llevar cada rayo de color de vuelta a su lugar original en el Árbol de la Vida.
  • Este baile y este juego cósmicos se inician y terminan en forma cíclica durante 25 minutos.
  • Antes de levantarse, los ojos deben parpadear varias veces para habituarse a las luces reales.

 

10) MEDITACIÓN DEL CEREBRO IZQUIERDO

Se trata de una técnica adecuada en especial para las personas en cuya estructura mental existe un marcado predominio de la parte izquierda del cerebro (predominio del intelecto), que necesitan por lo tanto realzar el lado devocional de sus prácticas.

Fue concebida originalmente por Rabí Najmán de Breslau, biznieto del sabio Baal Sem Tob, maestro fundador de los jasidim. Najmán se distinguió como un maestro sumamente sensible, que valoraba la emoción muy por encima del intelecto.

  • Sentarse en una silla o sobre un almohadón en el suelo, en posición de meditación, y fijar una pauta serena y constante de respiración.
  • Luego se comienza a escuchar el sonido de la propia voz, pero emergiendo como “grito” mental.
  • A medida que este grito se va haciendo más claro, se debe escuchar que forma la frase hebrea Ribbono Sel ‘olam (que significa literalmente “Dueño del Universo”). El sonido de este grito se debe ir haciendo cada vez más apremiante, hasta sentir que ese sonido “se respira”.
  • Una vez que se fijó firmemente en la concentración del practicante, éste debe acercar ese “aliento — grito” desde los pulmones hacia los labios, sintiendo cómo se desplaza a través de los conductos nasales hasta los centros nerviosos .del cerebro. Al desplazarse de esa forma, el grito puede producir un sonido casi imperceptible al rozar las cuerdas vocales. Se continúa este proceso durante 25 minutos.
  • Esta meditación puede tener una variante de realización sin utilizar palabras.

 

 11) MEDITACIÓN DEL INCIENSO

La interpretación que da el Zohar acerca de la práctica de quemar incienso en los templos es la base de esta meditación, que apunta al sacrificio de emociones negativas. Es especialmente útil para reducir la cólera.

  • Sentarse en una silla o sobre un almohadón en el suelo, en posición de meditación, delante de una mesa.
  • Se coloca en la mesa, delante del practicante, un incienso y se lo enciende. No debe ser un incienso demasiado intenso, ni siquiera muy agradable. Debe utilizarse un palo más bien corto, que no arda más de 25 minutos. (Quien tenga problemas de cualquier clase con el humo del incienso, puede intentar esta práctica visualizándose a sí mismo preparando y encendiendo un incienso, aunque no lo haga en la realidad).
  • Con los ojos cerrados, respirando rítmicamente, se inhala y exhala el aroma del incienso mientras se visualiza el fuego de las emociones disolviéndose como el humo (no hay que forzar la respiración ni intentar respirar realmente el humo del incienso). Ése es el sentido global del ejercicio: las emociones negativas se disuelven en el humo aromático del incienso.
  • La meditación culmina cuando el incienso se haya quemado en su totalidad.

 

12) CONTEMPLACIÓN

Se trata de una técnica contemplativa que sintetiza las ideas sobre este tema de Isaac Luria, quien, profundo conocedor de la Torá, se distinguió por convertir la poesía bíblica y la liturgia tradicional en parte importante de su enseñanza. Para realizar este ejercicio, la condición ideal es que el practicante sepa leer hebreo. De no ser así, una alternativa bastante accesible es aprender a reconocer la forma gráfica de las letras hebreas, para poder reconocerlas en una edición en hebreo de la Biblia. La tercera alternativa es utilizar una edición en el idioma del practicante, traspolando las indicaciones del ejercicio a su propio alfabeto.

  • Sentarse en una silla o sobre un almohadón en el suelo, en posición de meditación, y sostener en la mano una edición de la Biblia.
  • Abrir la Biblia en cualquier página.
  • Luego, relajar la mente y la respiración.
  • Contemplar el pasaje bíblico que se abrió ante los ojos del practicante. Fijar en él la vista y la mente hasta estar completamente absorto en esa contemplación (es decir, sin pensar para nada en el significado del pasaje bíblico que se tiene a la vista).
  • A continuación, se deben visualizar las letras y los espacios entre las mismas cambiando los lugares e invirtiendo los colores. Hay que mantenerse concentrado en esto y vigilante hasta que las letras y los espacios desaparezcan por completo.
  • Cuando esto último sucede, hay que permanecer contemplando el vacío resultante.
  • Tras 25 minutos, hay que volver a fijar la vista en el pasaje bíblico tal como es en realidad.
  • Finalmente, se respira varias veces, los ojos deben parpadear repetidamente y antes de cerrar el libro y levantarse hay que dar un giro completo con la cabeza.

 

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