IGLESIAS RUPESTRES DE LALIBELA.

IGLESIAS RUPESTRES DE LALIBELA

Año de inclusión en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad: 1978.

Situación: Norte del país, al este del lago Tana.

Accesos: Muy difíciles, por carretera desde Addis Abeba, que cuenta con aeropuerto internacional.

 

Una ciudad surgida al amparo de los refugiados

El cristianismo fue extendiéndose lentamente desde Israel por todas las regiones del Imperio romano, primero, y más tarde en áreas próximas, pero en el tiempo transcurrido entre los primeros apóstoles y el desarrollo de comunidades cristianas establecidas, numerosas cuestiones de índole teológica unas veces y de adaptación a las costumbres locales otras, dieron lugar a la aparición de diversas tendencias, sectas e iglesias. Muchos de estos grupos fueron muy minoritarios y desaparecieron con sus fundadores, otros fueron fuertemente combatidos por los defensores de una ortodoxia emergente, pero otros lograron afianzarse dando lugar a Iglesias cristianas de diferentes ritos. Una de ellas fue la de los coptos, que surgió en Egipto y que amplió su influencia por los antiguos territorios situados en las áreas meridionales del Imperio faraónico.

La Iglesia copta, que sigue activa en la actualidad, se vio enfrentada a partir del siglo va a la llegada de los árabes impulsados por una nueva fe que rápidamente conseguía adeptos. Si bien en los primeros tiempos las distintas religiones pudieron convivir en el norte y el este de África, la aparición de grupos fanáticos y defensores a ultranza de una interpretación estricta y exclusivista del Islam provocó persecuciones contra los cristianos, que representaban también un grupo afín a los reinos cristianos europeos, que eran sus enemigos políticos. Así, en Egipto, a lo largo del siglo XIII, cuando los cruzados europeos comenzaron a llegar para conquistar Jerusalén, se desencadenó una reacción en contra de estos grupos autóctonos, y muchos coptos se vieron obligados a huir. Un buen número de ellos lo hizo hacia el sur, hasta Etiopía.

La situación en este país tampoco era favorable, pues desde hacía 200 años reinaba la anarquía, después de la desaparición del reino de Aksum, y numerosas tribus musulmanas asentadas en las tierras bajas constituían una constante amenaza para la población cristiana.

Los coptos egipcios se adentraron en la agreste región del macizo Etíope, cruzaron sus montañas y valles, en un camino lleno de dificultades, hasta llegar a las regiones centrales, donde encontraron el apoyo y el cobijo necesarios que les brindaban sus hermanos etíopes. Hábiles artesanos y constructores muchos de ellos, supusieron una interesante aportación cultural para el país, sumido en un período de decadencia. Al este del lago Tana, a los pies del monte Abune Yosef, cuya cumbre se alza majestuosa hasta los 4.190 m de altura sobre el nivel del mar, los recién llegados fundaron la ciudad de Lalibela, alrededor de la cual levantaron un extenso complejo de iglesias excavadas en las rocas del agreste paisaje o levantadas en los espacios despejados entre el roquedo. El conjunto de todos estos templos constituye un importante ejemplo de arquitectura religiosa, con un claro carácter defensivo dada la situación de acoso a la que se veían enfrentados los coptos. El lugar elegido era de difícil acceso y, por tanto, fuera del alcance de las tropas musulmanas.

29-Templos rupestres de Lalibela

A partir del siglo los cristianos coptos de Egipto huyeron hacia Etiopía y en Lalibela construyeron una magnífica serie de templos rupestres entre los roquedos de esta región montañosa.

Algunos de estos templos parecen surgir de la pared de la montaña, con su fachada abierta al exterior y penetrando después en la oscuridad de las entrañas de la tierra. Se trata de un tipo de construcción rupestre repetido a menudo en muchos lugares del mundo donde una comunidad religiosa se ha visto en grave peligro de desaparición y ha buscado perpetuar sus templos en un lugar inaccesible, acogiéndose a la protección brindada por la roca madre. Otros templos parecen surgir del suelo y, en parte excavados en la roca y en parte levantados con muros y paredes convencionales, se presentan monolíticos, con escasas aberturas y encerrados hacia su propio interior. Muchos elementos exteriores y construcciones auxiliares, como escaleras o muretes, están igualmente excavados en la roca.

El complejo lo forman una iglesia y dos grupos de cinco templos, pero todos ellos comunicados entre sí por medio de una compleja serie de pasadizos y galerías, que se completan con canales y elementos defensivos. Esto nos muestra el temor que tenían aquellos coptos de Egipto de ser víctimas de los ataques de cualquiera de los numerosos grupos musulmanes que acechaban el país. Esta reunión de templos les permitía organizar una defensa eficaz en caso de cualquier incursión.

Uno de los grupos lo forman las iglesias de Biet Medhani Alem (Casa del Salvador), Biet Danagel (Casa de las Vírgenes), Biet Mariam (Casa de María), Biet Mascal (Casa de la Cruz) y Biet Golgotha Mikael (Casa de Miguel de Gólgota), y el otro grupo las iglesias de Biet Lehem (Casa del Pan Bendito), Biet Abba Libanos, Biet Gabriel Rapahel, Biet Ammanuel (Casa del Enviado) y Biet Cheddus Mercoreos (Casa de San Mercoreos), mientras que el templo que aparece solo es la iglesia de Biet Ghiorgis (Casa de San Jorge).

30-Exterior de la iglesia rupestre de Biet Abba Líbanos

Exterior de la iglesia rupestre de Biet Abba Líbanos

Los templos constan de una gran nave central, a la que se accede a través de una puerta estrecha. Las ventanas, que también son pequeñas, aparecen con refuerzos en la parte inferior. El color de la piedra utilizada, recogida del mismo lugar, hace que las construcciones no destaquen en la lejanía y que se integren perfectamente con el entorno, lo que facilitaba que pasaran inadvertidas a cualquier viajero que se desplazara por las cercanías y no supiera de su existencia. Aunque el estilo responde a la estructura general de todos los templos cristianos y, en particular, a la imperante en la Iglesia copta de Egipto, los constructores supieron incorporar algunos elementos autóctonos que, a pesar de la sobriedad de sus exteriores, les proporcionan una equilibrada elegancia. El interior de muchas de estas iglesias aparece decorado con pinturas, realizadas en su mayor parte durante el siglo XV.

En el siglo XVI se produjo una invasión masiva de Etiopía por parte de los ejércitos musulmanes, pero Lalibela y su complejo de iglesias lograron salvarse y continuar como un centro religioso que sirvió en muchas ocasiones de punto de peregrinaje.

 

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