IGLESIA, CRUZ Y ESTADO.

Las Cruzadas

Como desencadenante de la primera Cruzada se suele argüir la destrucción del Santo Sepulcro de Jerusalén en 1009 por el califa al-Hakim. Palestina debía ser reconquistada, había que liberar Tierra Santa del poder musulmán y convertir a los infieles. Durante el papado de Urbano (1088-1099), muchos fieles fueron nuevamente a la guerra. En 1099, consiguieron tomar Jerusalén, pero cien años más tarde la ciudad volvió a caer en manos musulmanas. La cuarta Cruzada (1202-1204) se dirigió contra Constantinopla. La excusa de la santa misión puso en manos de la Iglesia un arma para poder emprender la guerra contra el mundo pagano, especialmente contra el Imperio Bizantino. En 200 años tuvieron lugar un total de seis grandes Cruzadas, además de otras —muy numerosas— de carácter menor.

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Santa Sofía, en Estambul, fue en el pasado iglesia principal y punto clave del Imperio Bizantino. Muchos cristianos ortodoxos la consideran todavía un templo religioso, pese a que en la actualidad ha sido convertida en museo. Su arquitectura fue imitada en numerosas ocasiones.

Éstas modificaron los mapas políticos, condujeron a la formación de Estados cruzados en Oriente Próximo y costaron numerosas víctimas; la población de ciudades enteras fue exterminada. Además, la idea de la cruzada tuvo consecuencias amplias y duraderas: caracterizó a los musulmanes como bárbaros paganos, a quienes se les deseaba la muerte. Esta imagen del enemigo se reveló transferible, pues las primeras víctimas de la propaganda de la cruzada fueron los judíos de Renania. Unos cien años más tarde se llamó a la cruzada contra los cristianos apóstatas. También la Inquisición emanó de la praxis de las Cruzadas. Parecía como si el cristianismo hubiese utilizado la destrucción del Santo Sepulcro como legitimación secular para la intolerancia contra los apóstatas y los seguidores de otras creencias. Millones de personas murieron víctimas de la espada blandida en nombre de Dios. En el transcurso de las Cruzadas, siempre tuvieron gran importancia, junto a los motivos religiosos, los intereses políticos y económicos. Pese a todo, sus éxitos apenas fueron perdurables.

 

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