HIPOGRIFO.

Como su propio nombre indica, el hipogrifo es una criatura fantástica, mitad águila, mitad caballo, fruto del cruce de un grifo y de una yegua. Del águila posee la cabeza, las patas delanteras y unas potentes alas, que le permiten volar a gran velocidad; del caballo ha heredado la parte trasera del cuerpo y una elegancia innata que no posee su padre, el grifo.

Los autores clásicos nunca creyeron en su existencia, aunque fueron muchos los que lo nombraron. La primera referencia escrita de la que tenemos constancia aparece en Virgilio, que lo toma como ejemplo de imposibilidad o incongruencia. Más tarde, en el siglo XVI, y probablemente influido por la frase de Virgilio, que habló de cruzar grifos con caballos, el poeta italiano Ludovico Ariosto retorna la idea y describe al hipogrifo en el Orlando furioso.

 A partir de esta mención, muchos romanceros lo incluyeron como corcel para sus héroes de caballería, introduciendo de este modo a la criatura fantástica en la tradición literaria. Lo que comenzó como una broma del gran poeta del siglo 1 a. C., 15 siglos después acabó convertido en un nuevo ser para la fantasía.

Debido a su naturaleza equina, dicen del hipogrifo que puede ser domesticado, pero sólo si se le educa desde temprana edad, por lo que sus huevos son muy codiciados. Y antes de subirse a uno, hay que ganarse su amistad pidiéndole permiso. Es conveniente mirarle fijamente a los ojos al acercarnos a él, para que el animal pueda leer en ellos nuestras intenciones. Sólo si el hipogrifo ha mostrado su consentimiento podemos aproximarnos con mucha educación y subirnos sobre su grupa.

HIPOGRIFO

A J. K. Rowling, madre literaria del joven mago Harry Potter, le debernos el redescubrimiento del hipogrifo en su libro Harry Potter y el prisionero de Azkaban. En esta tercera entrega, Rowling se permite darnos una lección magistral de cómo hay que tratar al hipogrifo. El encargado de explicárnoslo será Hagrid, el guardabosques de la academia de Hogwarts, convertido ahora en profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas.

Como él nos indica, lo primero que hay que saber al enfrentarse a un hipogrifo es que son unos seres muy orgullosos y que se molestan con facilidad. Para poder montar sobre él, debemos esperar a que el hipogrifo haga el primer movimiento, y luego dar un paso hacia delante y hacer una inclinación. Si él nos responde con otra inclinación, quiere decir que podernos tocarlo; si no la hace, debemos alejarnos con prontitud, porque puede hacernos daño con sus garras. Harry Potter se gana su simpatía y pasea por los aires montado sobre él, mientras que Draco Malfoy, el antagonista del héroe, nos enseña con su ejemplo lo que no debemos hacer con el hipogrifo: tratarlo con rudos modales.

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Como recoge Borges en su «Libro de los seres imaginarios», la locución utilizada por «Virgilio Jungentur jam grypes equis» (“cruzar grifos con caballos»), terminó convirtiéndose con el tiempo en un proverbio extendido que se utilizaba para indicar algo realmente imposible. En la actualidad tenemos dos expresiones que tienen un significado similar; una es «cuando las ranas críen pelos», y la otra, “cuando los cerdos vuelen».

El hipogrifo come insectos, pájaros y pequeños mamíferos. Construye su nido en la tierra y pone un solo huevo, más grande y frágil que el de la gallina; un día después sale el polluelo y tras una semana es capaz de volar, aunque no lo hará con fuerza ni demasiado tiempo seguido basta que sea un adulto.

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