HACIA UNA MÍSTICA MUNDIAL – INTRODUCCIÓN-

En todas las religiones teístas nos encontramos con tres niveles de religiosidad. Friedrich von Hügel los denomina institucional, intelectual y místico.

En el primer nivel, el institucional, encontramos a Dios como el Creador y Señor todopoderoso, al que hay que obedecer. Él decide sobre el bien y el mal. A Él nos dirigimos en la oración de alabanza, de acción de gracias y de petición. Él envía a la humanidad pecadora ayudantes y salvadores. Si el individuo se ha comportado bien, será premiado con el cielo o con una buena reencarnación; si se ha comportado mal, recibirá su castigo o incluso acabará en el infierno.

El segundo nivel, el intelectual, se centra en la meditación sobre textos de las sagradas escrituras o en imágenes. En este tipo de oración se activan la razón, la memoria, la voluntad y los sentimientos, que permanecen totalmente en la actividad del yo y en el ámbito personal. También pertenecen a este nivel las reflexiones teológicas. La teología, la teodicea, la filosofía y la metafísica desarrollan conceptos e ideas sobre esta Realidad y llegan a declaraciones en el ámbito racional-personal. El ser humano ha recibido la razón para poder formular en este nivel conocimientos sobre la Realidad Originaria.

En el tercer nivel, el nivel místico, se trata sosegar todas las potencias del ego y retirar toda actividad del yo. El yo tiene que enmudecer para que pueda emerger lo que la mística llama nuestra naturaleza verdadera. Jesús lo denomina Reino de Dios. “El Reino de Dios está en vosotros”, dice. A Nicodemo le dice: “Tienes que renacer”. Tienes que experimentar un segundo nacimiento para ganar una vida que no puedes comprender con tu intelecto. Nada, unió mystica, divinidad o brahmán —Shakyamuni Buda lo llama Vacío— son términos de este nivel. Las potencias intelectuales y psíquicas son relegadas con el fin de que la Realidad no dual llegue a experimentarse. Quien irrumpa en este nivel experimentará la “verdadera realidad”, que sobrepasa toda facultad racional y personal, y que transmite un nivel de conocimiento muy diferente y nuevo. Esta es la meta de todas las religiones. Desgraciadamente, se retiene a muchas personas en una comprensión sólo racional de la religión y, frecuentemente, incluso infantil. En todas las religiones, este tercer nivel lleva más allá de los credos y, si se va realmente por este camino hasta el final, termina en todas ellas en la misma cima.

 

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