HACIA UNA MÍSTICA MUNDIAL – EL CAMINO DEL ZEN

Zen es la abreviatura de la palabra zenna. Es la forma japonesa del término chino chana o ch’an, que, a su vez, es la traducción de la palabra sánscrita dhyanna, que significa recogimiento de la mente o abismamiento.

El zen se desarrolló en China en el siglo VI y VII a partir del encuentro del budismo, procedente de la India, con el taoísmo. Las escrituras y las prácticas religiosas no sirven para alcanzar la experiencia de no-dualidad, dice el zen. El camino al despertar es el zazen, estar sentados en abismamiento.

Podemos resumir el zen en cuatro puntos:

1° El zen es una transmisión al margen de la pedagogía ortodoxa.

2° No depende de las escrituras sagradas.

3° Apunta directamente al corazón del individuo.

4° Zen es mirar la naturaleza propia.

3-Daisetsu Teitaro Suzuki. maestro Zen-metirta.online

Daisetsu Teitaro Suzuki. maestro Zen.

La primera transmisión de esta enseñanza sin palabras la encontramos en la historia legendaria del sermón del Buda en el Monte de los Buitres. Allí, el Buda levantó en silencio una flor ante sus discípulos. Todos se quedaron desconcertados, sólo su discípulo Kashyapa comprendió y sonrió, pues cayó en la cuenta de la esencia de la enseñanza silenciosa del Buda.

El zen es un camino para despertar a la Realidad; no es ninguna confesión, tampoco es una religión budista. Los textos más antiguos del zen, como el Shinjinmei y el Shodoka no se cansan de recalcarlo. “El camino supremo no es difícil, basta tan sólo con no elegir… La más mínima discriminación crea una distancia como entre cielo y tierra…Cuánto más hablas y piensas tanto más te alejas de la Realidad”. (Shinjinmei)” O, como figura en el texto sobre el zen del Daio kokushi: “Oh, mis queridos y excelsos amigos aquí reunidos, si anheláis escuchar la voz de trueno del Dharma dejad que se agoten vuestras palabras y vaciad vuestros pensamientos, entonces podréis llegar a caer en la cuenta del ser Uno”.

Vaciad vuestros pensamientos. Es la vacuidad la que comunica con todo. No son las formas las que se comunican entre sí, sino el trasfondo no sustancial de todo ser. Éste es el que origina la experiencia de la unidad que todo lo abarca y de la que brota el amor universal. El amor es la estructura básica de la realidad. Pero también esta declaración sigue siendo imagen y alegoría. También ella sigue siendo analogía de lo que hay en realidad, es más bien diferente de la realidad que semejante a ella. El ámbito del vacío es nuestra naturaleza más profunda y la de todas las cosas. Lo atemporal se manifiesta en la temporalidad.

El Maestro Zen D. T. Suzuki escribe: “El cristianismo es monoteísta, y el vedanta es panteísta; del zen, sin embargo, no se puede decir nada parecido. El zen no es ni monoteísta, ni panteísta, es indescriptible. Por ello, tampoco hay en el zen objeto alguno al que dirigir el espíritu. El zen es cual nube flotando en el cielo, ningún cable lo sujeta, ninguna cuerda lo amarra. El zen quiere ver nuestro espíritu libre y puro. El pensamiento de unidad y totalidad ya supone un bloqueo y una trampa que estrangula y amenaza la libertad primordial del espíritu. (Dumoulin, Zen Buddhism History)

En otro lugar escribe: “Como yo lo veo, la experiencia cristiana enseña lo mismo; lo impensable del budismo equivale a la revelación divina, que es algo sobrenatural y transciende la razón y, por ello, está completamente fuera de la capacidad humana de pensar. No entenderemos esta revelación mientras no nos quitemos de encima las cadenas de nuestra razón y lógica. Dios jamás se revelará a las mentes que están atiborradas de ideas racionales; no porque esté en contra de la comprensión racional, sino simplemente porque Él está más allá de tal comprensión. Pero la revelación se dará únicamente cuando la razón humana quede agotada y se haya desprendido de toda idea del yo y de toda idea discriminatoria”. (Revista “Visionen”, marzo 93, p. 42).

El zen, por su naturaleza, no tiene nada que ver con una religión. Busca la raíz de todo Ser, no definible y no comunicable, que únicamente se presta a ser experimentada y está más allá de todo nombre. Las religiones se originan a partir de tales experiencias, alcanzadas por los hombres a lo largo de la historia. En este sentido, el zen no es una tradición religiosa ni una religión budista. Busca la experiencia originaria de todo lo existente, que ha sido experimentada por muchos sabios, que le han dado diferentes nombres. Es la actualización, en cada instante, de la experiencia de la naza auténtica presente en toda persona,

Por esta razón, no existe un zen budista y tampoco un zen cristiano. Quizás existan Maestros Zen que budistas y Maestros Zen que son cristianos. El zen en el, sin embargo, queda al margen de su religión. De ahí ml deseo de reconducir el zen a su origen.

 

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