GANDHI – LOS PRINCIPIOS DE LA NO-VIOLENCIA.

gandhi

GANDHI, MOHANDAS KARAMCHAND

Político hindú (Porbandar, 1869 Nueva Delhi, 1948). Licenciado en Derecho en Londres, marchó a Sudáfrica, donde luchó por defender los derechos de los trabajadores indios allí emigrados. De regreso a su patria, en 1914, se dedicó en seguida a una intensa actividad dentro del partido del Congreso Nacional Hindú, afirmando que la India estaba ya madura para un autogobierno propio. Hombre ajeno a la violencia y lleno de un profundo sentido religioso de la vida, con una mezcla de tradición india (que le venía de la influencia de la Bhagavadgita) y de un cristianismo de tipo tolstoiano, sostuvo siempre la teoría de que se podía vencer al adversario más tenaz con la persuasión y la «no violencia».

Sobre estas bases organizó a grupos de seguidores para luchar contra las injusticias políticas y sociales de su tiempo. Pero cuando los ingleses llevaron a cabo una dura represión contra sus hombres, éstos olvidaron sus a enseñanzas y reaccionaron con una rebelión abierta y violenta. G. dijo entonces que había cometido «un error tan grande como el Himalaya» al creer que el pueblo comprendía y seguía sus consejos. Entre tanto, trató de lograr un acuerdo entre hindúes y musulmanes, pero fracasó también y en 1922 fue arrestado. Puesto en libertad dos años  más tarde, sostuvo tres semanas de ayuno en favor de la paz religiosa entre los indios; luego se retiró de la vida política activa y visitó la India, pueblo por pueblo, para convencer a todos de la a necesidad de abolir las castas y de aceptar dentro de la comunidad incluso a los parias (intocables).

En 1927 un ala del Congreso inició una campaña de violencias en el país como reacción a la labor de la comisión parlamentaria inglesa que debía indagar si la India estaba o no preparada a para la independencia. G. consideró entonces y oportuno reemprender de nuevo la actividad política, y, en efecto, en 1930 se puso en marcha hacia el mar, a la cabeza de sus seguidores, para  «ir a buscar sal». La famosa «marcha de la sal», para boicotear el impuesto inglés, fue repetida por millares de indios, hasta convertirse en un movimiento agitador que removió en lo más profundo la imperturbable indiferencia india; visitó G. todos los poblados e impulsó por primera vez, a una masa inerte y apolítica a luchar políticamente.

La desobediencia civil y la infracción de la ley sobre la sal se multiplicó. Bajo la presión de los acontecimientos el gobierno inglés convocó  en Londres a los representantes del Congreso Nacional Hindú para una mesa redonda; a esta primera reunión siguió otra algunos meses más tarde, pero sin embargo no se llegó a ningún acuerdo positivo.

De vuelta a su país, G. fue de nuevo arrestado junto con otros leaders del Congreso. Entonces inició un segundo ayuno (que casi ocasionó su muerte) en aras de la causa que él quería: la concesión de la igualdad de derechos para los parias.

En el año 1933, apenas liberado, fundó un seminario que llamó Marijans (Hijos de Dios), término con el que designaba a los intocables.

Cuando estalló la segunda Guerra Mundial, algunos  leaders del Congreso consideraron que había llegado ya el momento de actuar abiertamente contra Inglaterra: entre aquéllos estaba Chandra Bosé, que ofreció su apoyo a los gobiernos totalitarios.

Sin embargo, G. propuso ayudar a Inglaterra a cambio de garantizar la independencia de la India. Frente a la negativa del gobierno inglés, proclamó  el derecho de oponerse a la guerra e inició nuevamente un movimiento de desobediencia civil contra Inglaterra. Y cuando sir Stafford Cripps en 1942, declaró en nombre de su gobierno que aceptaba la independencia india cuando acabara la guerra, G. definió esta propuesta como «una entrega tardía»; él quería en seguida la independencia para su patria. De nuevo fueron arrestados los leaders del Congreso y con ellos G, desde agosto de 1942 a mayo de 1944 permaneció en la cárcel, donde, en febrero de aquel año, murió su esposa, que había querido también seguirle. Puesto en libertad, intentó un acuerdo con mohammed Alí Jinnah, leader de la Liga Musulmana, que pedía para los 90 millones de musulmanes la constitución de un estado autónomo (Pakistán).

La crisis entre las dos comunidades estalló al acabar la guerra, cuando precisamente ya se había solucionado el problema de la independencia de la India. Los esfuerzos de G. para convencer al pueblo de que hindúes y musulmanes eran y serían siempre indios; que el dios de los unos y los otros, aun con nombres distintos, era el mismo dios y que los intereses de unos y otros eran iguales y comunes, fueron vanos.

De este modo se atrajo el odio de los nacionalistas extremistas hindúes, los cuales le consideraban un traidor, tanto porque ponía en el mismo plano a hindúes y musulmanes como porque impedía que la India se convirtiese en una gran potencia hindú.

Y fue un hindú extremista quien, la mañana del 30 de enero de 1948, le mató de un disparo ante el asombro y la conmoción de la opinión pública de todo el mundo.

Sin duda alguna la figura de G. es una de las más grandes de la historia: su doctrina y principios van más allá de los confines indios y sus numerosos artículos y discursos, en lenguas hindúes, han sido traducidos al inglés, y a numerosos idiomas.

 

LOS PRINCIPIOS DE LA NO-VIOLENCIA

 

Selección de escritos de Mahatma Gandhi editados por Thomas Merton

 

La ahimsa (el principio de la no-violencia) es, para Gandhi, la ley básica de nuestro ser. (No-violencia se escribe de este modo al traducir ahimsa, para significar que la ahimsa es algo más que la negación de la violencia; es su aspecto positivo, es la fuerza del amor).

Por ello podemos usarla como el más eficaz de los principios de la acción social, puesto que concuerda perfectamente con la verdadera naturaleza del hombre y se corresponde con su deseo innato de paz, justicia, orden, libertad y dignidad personal. Puesto que la himsa (violencia) degrada y corrompe al hombre, responder a la fuerza con la fuerza y al odio con el odio no hace más que aumentar la progresiva degeneración del individuo. La no-violencia, por el contrario, sana y restaura la naturaleza del hombre, al tiempo que le proporciona los medios para restaurar a su vez el orden y la justicia social. La ahimsa no es una política para hacerse con el poder. Es una forma de transformar las relaciones de manera que la transferencia del poder se produzca de manera pacífica, con total libertad y ausencia de coerción por parte de todos los implicados, puesto que todos ellos coinciden en que ello es lo correcto. Todo el mundo puede aprender la ahimsa, puesto que está en la misma naturaleza del hombre, aunque Gandhi ya advirtió que no se puede esperar que todo el mundo la practique a la perfección. Sin embargo, todos los hombres deberían estar dispuestos a correr el riesgo y apostar por la ahimsa, puesto que las políticas violentas no sólo han demostrado su inoperancia, sino que amenazan al hombre con la extinción.

 

CITAS

Las citas proceden de la edición en dos volúmenes de Non-Violence in Peace and War, publicada por Navajivan Publishing House, Ahmedabad, 1948.

No hay una vía intermedia entre la verdad y la no-violencia por una parte y la falsedad y la violencia por la otra. Nunca tendremos fuerza suficiente como para ser totalmente no violentos de pensamiento, palabra y obra. Pero debemos hacer que la no-violencia sea nuestro objetivo, y avanzar constantemente hacia ella. La consecución de la libertad, ya sea para un hombre, una nación o para el mundo entero, debe estar en exacta proporción a la consecución de la no-violencia por parte de cada individuo. 1-58

La no-violencia no es una prenda que uno se pueda poner o sacar a voluntad. Se asienta en el corazón, y debe ser una parte inseparable de nuestro propio ser. 1-61

La adquisición del espíritu de la no-resistencia es una cuestión que requiere un largo entrenamiento en la propia negación y en la apreciación de las fuerzas ocultas que existen en nuestro interior. Es algo que cambia la propia perspectiva de la vida… Es la mayor de las fuerzas, puesto que es la suprema expresión del alma. 1-63

Si se está dispuesto a combatir el fetichismo de la fuerza, ello sólo se puede hacer con unos medios totalmente distintos a los empleados por los adoradores incondicionales de la fuerza bruta. 1-65

Principios La no-violencia implica una purificación de uno mismo tan completa como sea humanamente posible. Hombre a hombre, la fuerza de la no-violencia está en proporción exacta a la capacidad, que no a la voluntad, de la persona no violenta de infligir violencia. El poder del que dispone una persona no violenta es siempre mayor del que tendría si fuese violenta. Para la no-violencia no hay derrota posible. 1-111

Ahimsa (no-violencia) Ésta es la única fuerza verdadera de la vida. 1-114

Es lo único que permanece en la vida, es lo único que cuenta; todo esfuerzo dedicado a practicarla se ha de dar por bien empleado. 1-114

Si el amor o la no-violencia no son la ley de nuestro ser, toda mi argumentación se desmorona. 1-121

Cuando la práctica de la ahimsa sea universal, Dios reinará en la Tierra como lo hace en el cielo. 1-121

Sé que esto no se puede demostrar con razones. Es algo que debe ser demostrado por las personas que la viven con absoluto desinterés por las consecuencias que pueda tener para ellas. 1-122

Con el entrenamiento y la dirección apropiadas, la no-violencia puede ser practicada por toda la humanidad. 1-168

La no-violencia es la ley suprema. Durante mi medio siglo de experiencia, todavía no me he encontrado en la situación de tener que decir que estoy desesperado, que no puedo remediar algo en términos de no-violencia. 1-172

La creencia en la no-violencia se basa en el supuesto según el cual la naturaleza humana es esencialmente una y, por tanto, responde indefectiblemente a los requerimientos del amor… El éxito de la técnica no violenta no depende de la buena voluntad de los dictadores, ya que un resistente no violento depende de la ayuda infalible de Dios, quien le sostiene ante las dificultades que, de otra manera, serían insuperables. 1-175

Jesús habría vivido y muerto en vano si no nos hubiera enseñado a regir nuestra vida mediante la ley eterna del amor. 1-181

Si no practicamos la no-violencia en nuestras relaciones personales con los demás, ni aspiramos a emplearla en los grandes temas, incurrimos en un grave error. […]Aguantarse mutuamente no equivale a no-violencia. Una vez se llega a la convicción de que la no-violencia es la ley de la vida, hay que practicarla con aquellos que actúan violentamente contra nosotros; y la ley debe aplicarse tanto a las naciones como a los individuos. Si existe tal convicción, lo demás vendrá por añadidura. 1-187

Mi optimismo se apoya en mi creencia en las infinitas posibilidades del individuo para desarrollar la no-violencia. Cuanto más se desarrolla en el propio ser, más contagiosa resulta, hasta colmar nuestro entorno y, más adelante, abarcar el mundo. 1-190

El partido del Congreso sólo puede seguir siendo abierto a todos si se convierte a la no-violencia en todos sus aspectos. No puede ser no violento sólo con los gobernantes y violento con los demás. Esta vía conduce a la desgracia y al desastre. 1-261

Creo que un Estado puede ser administrado de manera no violenta si la amplia mayoría del pueblo es no violenta. Por lo que yo sé, la India es el único país que tiene posibilidades de convertirse en un Estado de este tipo. El experimento que estoy llevando a cabo se basa en esa creencia. 1-265

[En la no-violencia] la valentía consiste en morir, no en matar. 1-265

Para mí la no-violencia es un credo. Debo obrar con arreglo a ella tanto si estoy solo como acompañado. Ya que la misión de mi vida es propagar la no-violencia, debo practicarla en todo momento. 1-275

La no-violencia, que es una cualidad del corazón, no surge apelando a la razón. 1-276

Busco apasionadamente la verdad, que no es más que otro de los nombres de Dios. En el transcurso de esta búsqueda, descubrí la no-violencia. Difundirla es la misión de mi vida. Mi único interés en la vida es llevar a cabo esta misión. 1-282

Nunca habrá un ejército de personas perfectamente no violentas. Lo que habrá es un ejército formado por quienes se proponen honestamente observar la no-violencia. 1-300

Quienes se sienten atraídos por la no-violencia deberían, según sus capacidades y posibilidades, unirse al experimento. 1-307

El hombre, como animal, es violento. Pero como espíritu, es no violento. Cuando despierta el espíritu que alberga en él ya no puede seguir siendo violento. Entonces, o avanza hacia la ahimsa o se aboca a la perdición. 1-311

Imperfecto como soy, partí con hombres y mujeres imperfectos y navegué por un océano inexplorado. 1-396

En el imperio de la no-violencia todo pensamiento verdadero cuenta, toda voz verdadera adquiere su pleno valor. 1-399

Desde mi infancia he sido un devoto de la verdad. Ello me resultaba lo más natural del mundo. Mi fervorosa búsqueda me condujo a la reveladora máxima «la Verdad es Dios» en vez de la máxima usual, «Dios es la Verdad». Esta máxima me permite ver a Dios cara a cara, tal como es. Y siento que El impregna todas las fibras de mi ser. 1-414

Una revolución no violenta no es un programa para alcanzar el poder. Es un programa para transformar las relaciones que desemboca en una transferencia pacífica del poder. II-8

Las plegarias que surgen del corazón pueden lograr lo que nada más en el mundo puede conseguir. II-19

En la satyagraha la causa tiene que ser justa y clara, así como los medios. II-33

El ideal de la satyagraha no se dirige sólo a unos cuantos elegidos, a los santos o a los profetas: se dirige a todo el mundo. II-34

El verdadero soldado de la India es el que teje para vestir al desnudo y cultiva la tierra para que dé más frutos y así poder afrontar la amenazadora escasez de alimentos. II-35

Para mí es una verdad evidente que si la libertad es algo que todos debemos compartir por igual (incluso los más débiles físicamente, los tullidos y los cojos), todos debemos contribuir a su defensa por igual. Cómo hacer que esto sea posible, cuando toda la confianza está depositada en las armas, es algo que mi plebeya mente no alcanza a comprender. Sin embargo, creo y seguiré creyendo en la no-violencia; esto es, en la satyagraha o fuerza del alma. Para ella la incapacidad física no es ningún impedimento, e incluso una frágil mujer o un niño pueden oponerse en igualdad de condiciones a un gigante provisto de las armas más potentes. II-35

En la no-violencia las masas tienen un arma que permite a un niño, a una mujer o incluso a un viejo decrépito resistir con éxito al gobierno más poderoso. Si tu espíritu es fuerte, la mera falta de fuerza física deja de ser un obstáculo. II-41

Ningún hombre ha sido nunca capaz de describir a Dios en toda su plenitud. Lo mismo puede decirse de la ahimsa. II-45

El primer principio de la acción no violenta es el de no cooperación con todo aquello que sea humillante. II-53

Uno tiene que mantener y defender sus convicciones. En una época de conflagración, la inacción es inexcusable. II-56

La verdadera esencia de la satyagraha es sacrificar la propia vida por aquello que se considera correcto. II-59

La espada del satyagrahi es el amor y la inamovible firmeza que de él emana. II-59

Todo el mundo puede entrenarse en la satyagraha, independientemente de su sexo o edad. Aquí, la parte más importante del entrenamiento es mental, no física. En el entrenamiento mental no puede haber obligación. II-60

La satyagraha es siempre superior a la resistencia armada. Sólo se puede demostrar poniéndola en práctica, no mediante argumentos. […] La satyagraha nunca puede emplearse para defender una causa injusta. II-60

La satyagraha es un proceso de educar a la opinión pública de forma tal que cubra todos los elementos de la sociedad y que, al final, se haga irresistible. II-61

Las condiciones necesarias para el éxito de la satyagraha son:

  1. El satyagrahi no debe albergar en su corazón ningún odio contra el oponente.
  2. La cuestión debe ser verdadera y sustancial.
  3. El satyagrahi debe estar dispuesto a sufrir hasta el fin. II-61

La raíz de la satyagraha es la oración. Un satyagrahi se encomienda a Dios para que le proteja contra la tiranía de la fuerza bruta. II-62

Para un satyagrahi, el arte de morir consiste en enfrentarse a la muerte con alegría en el cumplimiento del propio deber. II-63

El futuro del mundo no es nada halagüeño si el espíritu de la violencia se apodera de la mente de las masas. Al final, éste destruirá la especie. II-75

La práctica [moral] no ha sido capaz de dar paz a la mente. El hombre ha empezado a decir «esto está mal, aquello está mal». Mientras que antes justificaba su conducta, ahora ya no la justifica, como tampoco la de su vecino. Quiere hacer que lo malo sea bueno, pero no sabe que su propia práctica le falla. La contradicción entre su pensamiento y su conducta le atenaza. II-76

La no-violencia prevalecerá, sea lo que sea lo que haga el hombre. […] Seguirá su camino y superará todos los obstáculos con independencia de las carencias de los instrumentos. II-76

La oración es la primera y la última lección para aprender el noble y valiente arte de sacrificarse en los diversos senderos de la vida que culminan en la defensa de la libertad y el honor de la propia nación. II-77

Indudablemente, la oración requiere una fe viva en Dios. Sin esta fe, el éxito de la satyagraha es inconcebible. Dios puede ser llamado por cualquier otro nombre siempre que éste connote la ley viva de la vida: en otras palabras, la ley y el legislador convertidos en uno. II-78

Las virtudes de la compasión, la no-violencia, el amor y la verdad en cada hombre sólo se pueden contrastar cuando se oponen a la crueldad, la violencia, el odio y la falsedad. II-85

La independencia de mis sueños significa la Ramarajya; es decir, el reino de Dios en la Tierra. […] La independencia debería ser política, económica y moral. «Política» significa suprimir el control del ejército británico. «Económica» significa liberarse totalmente de los capitalistas y del capitalismo británico, así como también de sus equivalentes indios. «Moral» significa liberarse de las fuerzas de defensa armada. II-88

Para un Estado moderno basado en la fuerza no es posible resistir de manera no violenta las fuerzas del desorden, ya sean éstas externas o internas. Un hombre no puede servir a Dios y a Mammon, (Término arameo con el que se designaba la personificación de la riqueza, entendida como un espíritu o deidad maligna) ni ser templado y colérico al mismo tiempo. II-90

Un Estado no-violento debe basarse en todos los aspectos en la voluntad del pueblo inteligente capaz de saber lo que quiere y actuar de acuerdo con ello. II-91

Ningún hombre puede detener la violencia. Sólo Dios puede hacerlo. Los hombres no son sino instrumentos en sus manos. […] El factor decisivo es la gracia de Dios. Él trabaja siguiendo su ley y, por tanto, la violencia llegará a su fin de acuerdo con esta ley. El hombre no conoce ni jamás podrá conocer plenamente la ley de Dios. Sin embargo, debemos procurar hacer todo cuanto esté en nuestras manos. II-95

La ahimsa es uno de los mayores principios del mundo que ninguna fuerza en la Tierra puede borrar. Miles de personas como yo podrán morir tratando de reivindicar este ideal, pero la ahimsa nunca morirá. Y el evangelio de la ahimsa sólo se difundirá gracias a los creyentes que mueran por su causa. II-96

Algunos amigos norteamericanos han sugerido que la bomba atómica hará más por la ahimsa que cualquier otra cosa. […] Esto se asemeja bastante al hombre que se harta de golosinas hasta la náusea y se aparta de ellas sólo para hartarse otra vez tan pronto como se le ha pasado el empacho. Precisamente de la misma manera, el mundo volverá a la violencia con renovado celo después de que desaparezca el efecto de la repugnancia que ahora siente. II-96

Por lo que puedo ver, la bomba atómica ha amortiguado el sentimiento más sutil que ha sostenido a la humanidad durante siglos. Hasta ahora existían las llamadas leyes de la guerra, que la hacían tolerable. Ahora sabemos la cruda verdad. La guerra no conoce otra ley que la del poder. La bomba atómica proporcionó a los aliados una victoria vacía, puesto que por ahora su resultado ha sido la destrucción del alma del Japón. Aún es demasiado pronto para ver qué ha sucedido con el alma de la nación que la destruyó. II-96

La humanidad sólo podrá deshacerse de la violencia con la no-violencia. El odio sólo podrá ser vencido con amor. Devolver odio por odio no hace más que aumentar la superficie y la profundidad de lo odiado. II-97

A mí modo de ver, emplear la bomba atómica para causar la destrucción total de hombres, mujeres y niños es el uso más diabólico que pueda darse a la ciencia. II-98

La no-violencia es lo único que la bomba atómica no puede destruir. […] Si el mundo no adopta ahora la no-violencia, será el presagio del suicidio de la humanidad. II-98

La no-violencia en ningún caso conoce ni acepta la derrota. Por tanto, un grupo o una nación que hayan hecho de la no-violencia la razón de ser de su política, no puede ser sometido a la esclavitud ni siquiera por la bomba atómica. II-141

Un hombre o una mujer no violentos morirán y deberían morir sin ánimo de venganza, cólera o malicia, en defensa propia o defendiendo el honor de sus semejantes. Ésta es la forma suprema de valentía. Si un individuo o un grupo de personas son incapaces o no están dispuestos a seguir esta gran ley de la vida, la venganza o la resistencia hasta la muerte es la segunda mejor opción, aunque a mucha distancia de la primera. La cobardía impotente es peor que la violencia. El cobarde desea venganza, pero, temiendo morir, espera que los demás, quizá el gobierno del momento, se dispongan a defenderlo. Un cobarde es menos que un hombre. No merece pertenecer a una sociedad de hombres y mujeres. II-148

La satyagraha nunca es vengativa. No cree en la destrucción, sino en la conversión. Sus fracasos se deben a las debilidades de los satyagrahi, no a ningún defecto en la propia ley. II-149

Donde está la ahimsa está la verdad, y la verdad es Dios. Cómo Él se manifiesta, es algo que yo no puedo decir. Todo cuanto sé es que Él lo impregna todo, y que donde Él está todo está bien. II-151

La verdad nunca perjudica a una causa justa. II-162

A menos que las grandes naciones abandonen su deseo de explotación y su espíritu violento, cuya expresión natural es la guerra y la bomba atómica su consecuencia inevitable, no hay esperanza para la paz en el mundo. II-163

[Jesús], un hombre que era completamente inocente, se ofreció a sí mismo por el bien de los demás, incluyendo sus enemigos, y se convirtió en el redentor del mundo. Fue un acto perfecto. II-166

La bondad debe ir unida al conocimiento. A lo largo de mi vida he podido constatar que la mera bondad no resulta de gran utilidad. Hay que cultivar la noble cualidad discriminadora que acompaña al coraje y al carácter espiritual. II-195

El pueblo de Europa perecerá sin remisión si continúa siendo violento. II-200

Sólo Dios conoce la mente de una persona; y el deber de un hombre de Dios es actuar rigiéndose por su voz interior. Yo actúo en consecuencia. II-204

Yo no pido a nadie que me siga. Cada uno debe seguir su propia voz interior. II-205

Si hubiéramos sabido emplear la resistencia no violenta, como sólo quienes tienen agallas pueden hacer, hubiéramos podido presentar al mundo una imagen totalmente diferente de una India libre en lugar de una India partida en dos. II-281

Ningún hombre, si es puro, tiene nada más precioso que dar que su vida. II-349

 

EL ALCANCE POLÍTICO DE LA NO-VIOLENCIA

Para Gandhi la no-violencia no era una táctica limitada a un aspecto de la vida o a un episodio aislado. Su no-violencia es un credo que abarca el conjunto de la vida en una red coherente y lógica de obligaciones. No se puede ser violento, por ejemplo, en las relaciones interpersonales o familiares, y no violento con respecto al alistamiento obligatorio en el ejército y la guerra. La verdadera no-violencia significa no sólo no colaborar con los evidentes males sociales, sino también renunciar a las ventajas y los privilegios que implícitamente garantizan aquellas fuerzas que la conciencia no puede aceptar. Algunos de los textos siguientes reflejan las austeras implicaciones políticas de la forma de vida no violenta.

Mientras viví bajo un sistema de gobierno basado en la fuerza y participé voluntariamente de las muchas facilidades y privilegios que éste creó para mí, me vi obligado a ayudar a este gobierno en la medida de mis posibilidades cuando éste se veía implicado en una guerra, hasta que no cooperé con tal gobierno y renuncié con todas mis fuerzas a los privilegios que me ofrecía. 1-73

No hay escapatoria para ninguno de nosotros de no ser mediante la verdad y la no-violencia. Sé que la guerra es mala; un mal absoluto. Sé también que algún día se acabará. Creo firmemente que la libertad ganada mediante el fraude o el derramamiento de sangre no es libertad. 1-75

No basta simplemente con rechazar el servicio militar. […] Ha llegado la hora de actuar, de combatir el mal. 1-106

El alcance político de la no-violencia La no-cooperación en el servicio militar y el servicio en asuntos no militares no son compatibles. 1-108

Para ser un credo, la no-violencia tiene que abarcar todos los aspectos. No puedo ser no violento en una actividad mía y violento con las de los demás. Esto sería una política, no una fuerza vital. [1935] 1-110

[¿La no-violencia en las grandes naciones?] Si pueden desprenderse del temor a la destrucción, si se desarman, automáticamente ayudarán a las demás a recobrar su cordura. Pero entonces esas grandes potencias tendrán que abandonar sus ambiciones imperialistas y la explotación de las llamadas naciones incivilizadas o semicivilizadas de la Tierra y revisar su estilo de vida. Ello significa una completa revolución. 1-158

Los estados que hoy en día son nominalmente democráticos o bien tendrían que convertirse en abiertamente totalitarios o, si quieren ser verdaderamente democráticos, deberían abrazar valientemente la no-violencia. 1-159

La paz no será posible hasta que las grandes potencias tomen la valiente decisión de desarmarse. 1-176

No escuches a los amigos cuando el amigo que hay dentro de ti te dice « ¡Hazlo!». 1-182

Sin el reconocimiento de la no-violencia a escala nacional, no existe nada semejante a un gobierno constitucional o democrático. 1-199

El gobierno democrático es un sueño lejano en tanto la no-violencia no sea reconocida como una fuerza viva y un credo inviolable, no como una mera política. 1-200

[La verdadera democracia] El verdadero demócrata es aquel que, con medios puramente no violentos, defiende su libertad, la de su país y, finalmente, la del conjunto de la humanidad. En las pruebas que se avecinan, los pacifistas deben demostrar su fe negándose resueltamente a participar en la guerra, ya sea ésta defensiva u ofensiva. Pero el deber de resistir corresponde únicamente a los que creen firmemente en la no-violencia; no a aquellos que calcularán y examinarán los méritos de cada caso y decidirán si aprobar u oponerse a una guerra concreta. De ello se sigue que tal resistencia es una cuestión que cada persona debe decidir por sí misma, guiándose por una voz interior, si se da cuenta de su existencia. 1-204

No se puede construir la no-violencia en una civilización fabril. […] La economía rural, tal como yo la he concebido, renuncia absolutamente a la explotación, y la explotación es la esencia de la violencia. Por tanto, para poder ser no violento hay que tener una mentalidad rural, y para tener una mentalidad rural hay que tener fe en la rueca. 1-243

En la guerra, la moralidad es contrabando. 1268

La causa de la libertad se convierte en una burla si el precio que se debe pagar es la total destrucción de quienes tienen que disfrutarla. 1-272

[Ámbitos de la no-violencia]

  1. Resistencia a la autoridad constituida.
  2. Ahimsa en los disturbios civiles (internos).
  3. Invasión externa. 1-284

Nadie puede practicar una no-violencia perfecta. […] Podemos no ser perfectos en nuestro uso de ella, pero descartemos definitivamente el uso de la violencia y pasaremos del fracaso al éxito. 1-292

No toda legislación es violencia. La legislación que se imponen los pueblos a sí mismos es no-violencia en la medida en que esto es posible en sociedad. […] El Estado en el que el pueblo es gobernado al mínimo es perfecto y no violento. A mi entender, las democracias europeas son la negación de la democracia. 1-292

No someter la propia mente significa no ceder ante la tentación. […] Un hombre con una mente débil nunca puede ser un satyagrahi. Cuando este último dice «no» es «no» invariablemente, y su «sí» es un «sí» eterno. Sólo este hombre tiene la fuerza necesaria para ser un devoto de la verdad y de la ahimsa. Sin embargo, es preciso conocer la diferencia entre constancia y obstinación. Si tras haber dicho «sí» o «no» nos damos cuenta de que la decisión ha sido errónea, y a pesar de todo insistimos en ella, esto no es más que obstinación y locura. 1-317

El significado de negar nuestra lealtad está claro. No debemos inclinarnos ante la supremacía del vencedor. No debemos ayudarle a conseguir su objetivo. 1317

El Estado no violento ideal será una anarquía ordenada. 1-324

Si esta conflagración [la Segunda Guerra Mundial] debe concluir mediante un esfuerzo no violento, es un esfuerzo que sólo la India podrá llevar a cabo. 1-342

Naturalmente, los dirigentes saben por qué están luchando [Segunda Guerra Mundial]. No admito que tengan razón. Pero ni los ingleses ni los alemanes ni los italianos saben por qué están luchando: sólo confían en sus dirigentes y, por tanto, les siguen. Creo que esto no es suficiente cuando lo que está en juego es algo tan sangriento y enorme como lo de esta guerra. […] Cuando les pregunté a los soldados británicos en Sudáfrica durante la guerra de los bóers, no pudieron decirme por qué estaban luchando. 1-356

¿Qué diferencia representa para los muertos, los huérfanos y quienes se han quedado sin hogar que la aberrante destrucción se haya desencadenado en nombre del totalitarismo o en el santo nombre de la libertad o la democracia? 1-357

La libertad y la democracia dejan de ser santas cuando sus manos están teñidas de sangre inocente. 1-357

La no-cooperación con el mal es un deber sagrado. 1-358

Un soldado de la paz, a diferencia de un soldado de la espada, debe dedicar todo su tiempo libre a fomentar la paz, tanto en tiempo de guerra como de paz. En época de paz, su trabajo es una medida para evitar, así como para preparar, las épocas de guerra. 1-366

Veo próximo el día del gobierno de los pobres, tanto si llega por la fuerza de las armas como por la de la no-violencia. 1-373

No se las puede combatir con éxito [a las grandes potencias] con sus propias armas. Al fin y al cabo, no se puede ir más allá de la bomba atómica. A menos que tengamos una nueva forma de luchar contra el imperialismo en todas sus facetas que sustituya al desfasado levantamiento violento, no existe esperanza para las razas oprimidas de la Tierra. II-8

[A los africanos] En el momento en que el esclavo decide que ya no seguirá siendo esclavo, sus cadenas caen. Se libera a sí mismo y muestra el camino a los demás. La libertad y la esclavitud son estados mentales. Por tanto, lo primero que tenemos que decirnos es: «Ya no acepto más el papel del esclavo. No debo obedecer las órdenes como tales, sino que he de desobedecerlas cuando entren en conflicto con mi conciencia». El llamado amo podrá azotarte e intentará obligarte a que le sirvas. Tú dirás: «No, no te serviré por dinero ni bajo ninguna amenaza». Esto puede conllevar sufrimiento. Tu disposición al sufrimiento encenderá la llama de la libertad, que nunca podrá ser apagada. II-10

Llegará el día en el que las razas negras se levantarán como el vengador Atila contra sus opresores blancos, a menos que alguien les ofrezca el arma de la satyagraha. II-12

La verdadera «tarea del hombre blanco» no es la de dominar con insolencia a las personas negras o de color bajo el disfraz de la protección, sino que es desistir de la hipocresía que le devora. Ha llegado el momento de que el hombre blanco aprenda a tratar a todos los seres humanos como sus iguales. II-16

Hoy en día [1946] Occidente está atravesando un purgatorio. Quienes ganaron la guerra se han dado cuenta de que no son más vencedores que quienes la perdieron. Sin embargo, no es en la Segunda Guerra Mundial donde la civilización encontrará su sepultura. Ésta está siendo cavada en Sudáfrica. La civilización blanca en Sudáfrica parece negra si la comparamos con la civilización asiática o de color que es comparativamente blanca. Si nuestro pueblo permanece constante y no violento hasta el fin, no me cabe la menor duda de que su heroica lucha clavará el último clavo en el ataúd de la civilización occidental, que está mostrando sus verdaderos colores en Sudáfrica. II-24

Jesús era asiático. Si hoy hubiera renacido, hubiera ido a Sudáfrica y viviese allí, habría tenido que vivir en un gueto. II-25

Quienes están de acuerdo en eliminar la desigualdad racial y, pese a todo, no hacen nada para combatir el mal, son impotentes. A estas personas no tengo nada que decirles. Al fin y al cabo, serán los desvalidos quienes tendrán que ganar su propia salvación. II-28

Ningún gobierno de la Tierra puede hacer que los hombres que han logrado la libertad en sus corazones le aclamen contra su voluntad. II-38

Un reformador no puede navegar a favor de la corriente. A menudo tiene que ir contra ella, aunque ello le pueda costar la vida. II-39

El verdadero amor es amar al que te odia, amar a tu vecino aun cuando no confíes en él. Tengo razones de peso para desconfiar del mundo oficial inglés. Si mi amor es sincero, debo amar a los ingleses pese a mi desconfianza. ¿De qué valdría mi amor si sólo me permite amar al amigo en quien confío? Esto es lo que hacen los ladrones. Se convierten en enemigos así que se pierden la confianza. II-42

Como impulsor del ayuno como una de las armas de la satyagraha debo dejar bien claro que no podría renunciar a una opinión que crea honestamente aun cuando el mundo entero ayunase contra mí. De no obrar así, podría también renunciar a mi creencia en Dios porque un grupo de ateos ayunase contra tal creencia. II-46

No puedo apreciar ninguna actividad clandestina. Millones de personas no pueden actuar clandestinamente. Millones de personas no necesitan hacerlo. II-50

La humanidad está en la encrucijada. Tiene que elegir entre la ley de la selva y la ley de la humanidad. II-56

La ahimsa pide la fuerza y el valor de sufrir sin vengarse por ello, de recibir golpes sin devolver ninguno. Pero ello no agota su significado. El silencio se convierte en cobardía cuando la ocasión exige decir toda la verdad y actuar en consecuencia. II-57

No sois satyagrahi si permanecéis en silencio o como espectadores pasivos cuando vuestro enemigo está siendo llevado a la muerte. Debéis protegerlo aun a costa de vuestra propia vida. II-63

Beneficiarse de los asesinatos de otros y engañarse pensando que uno es muy religioso y no violento, no es más que un puro autoengaño. II-68

Bajo mi punto de vista, debo lograr la igualdad económica mediante la no-violencia convirtiendo al pueblo, poniendo en marcha las fuerzas del amor contra las del odio. […] Para ello, he de reducirme al nivel del más pobre entre los pobres. II-73

Todos —gobernantes y gobernados— hemos vivido mucho tiempo en una atmósfera sofocante y antinatural que bien hubiéramos podido notar al principio, cuando perdimos los pulmones para respirar el estimulante ozono de la libertad. II-75

Una huelga debería ser espontánea y no manipulada. Si está organizada sin ningún tipo de obligación, no habrá lugar para el goondaism [vandalismo] y el saqueo. Esta huelga debería caracterizarse por la perfecta cooperación entre los huelguistas. Debería ser pacífica, sin ninguna demostración de fuerza. Los huelguistas deberían realizar algún trabajo, ya fuese solos o cooperando con los demás, para ganarse el pan. II-80

No debe haber ninguna huelga cuyos méritos no sean justificables. Ninguna huelga injusta debería tener éxito. A estas huelgas no se les debería mostrar ningún tipo de solidaridad pública. II-81

Las huelgas para conseguir mejoras económicas nunca deberían tener, como motivación oculta, un fin político. II-81

Las huelgas políticas deben ser discutidas por sus propios méritos, sin mezclarlas ni relacionarlas nunca con las huelgas económicas. II-82

Bajo ninguna circunstancia pueden India e Inglaterra dar una oportunidad razonable a la no-violencia mientras ambas mantengan su plena eficiencia militar. II-92

Si India se convierte en esclava de las máquinas, entonces, sólo cabe esperar que el cielo salve al mundo. II-99

En esta estructura [de la nueva India no violenta] constituida por innumerables aldeas, habrá círculos aún más amplios, nunca ascendentes. La vida no será una pirámide cuya cúspide esté sostenida por la base, sino un círculo oceánico cuyo centro será el individuo siempre dispuesto a perecer por la aldea, ésta siempre dispuesta a perecer por el círculo de aldeas, hasta que al final el conjunto se convierta en una vida compuesta de individuos, nunca agresivos en su arrogancia sino siempre humildes, que compartirán la majestad del círculo oceánico del que son unidades integrantes.II-112

[«Su socialismo»] Su único objetivo es el progreso material. Bajo su socialismo no existe la libertad individual. Nada posees, ni siquiera tu cuerpo. Puedes ser arrestado en cualquier momento, aunque no hayas cometido delito alguno. Pueden enviarte donde quieran. [«Mi socialismo»] Yo era socialista antes de que muchos de ellos nacieran. Lo que yo propugno vivirá cuando su socialismo haya muerto. Mi socialismo significa «incluso hasta este último». Yo no quiero prosperar sobre las cenizas de los ciegos, los sordos y los mudos. […] Quiero libertad para poder expresar plenamente mi personalidad. Debo ser libre para construir una escalera hasta Sirio si así lo deseo. […] Mi socialismo significa que el Estado no es el dueño de todo.II-116-117

El pensamiento elevado es incoherente con la complicada vida material basada en la alta velocidad que nos ha impuesto el culto a Mammón.II-121

Sin tener que enumerar industrias clave, tendría una propiedad estatal donde un gran número de personas trabajasen juntas. La propiedad de los productos de su trabajo, ya fuera especializado o no especializado, revertiría en ellos a través del Estado. II-121

Todos somos ladrones, pero la mayoría de nosotros somos tolerantes hacia nosotros mismos e intolerantes hacia aquellos que no siguen el camino ordinario. ¿Qué es un hombre sino un ladrón que cobra abiertamente tanto como puede por los productos que vende? II-124

Un satyagrahi no debe denunciar a un delincuente [que le ha agredido] a la policía. No debe intentar conducir dos caballos a la vez: es decir, intentar seguir la ley de la satyagraha y al mismo tiempo buscar la ayuda de la policía. Debe renunciar a esta última para seguir la primera. […] Un reformador no puede permitirse ser un informador. II-126

Regentar un negocio de una manera absolutamente honesta es difícil, pero no imposible. Lo cierto es que la honestidad es incompatible con amasar una gran fortuna. II-127

Para las democracias, los hombres armados son sus salvadores. Proporcionan riqueza, someten a otros países y sostienen la autoridad en épocas de disturbios civiles. Por tanto, cabe desear que la democracia, .para ser verdadera, deje de confiar en el ejército para todo. II-139

Guerra es un término respetable para el goondaismo [vandalismo] practicado a escala masiva o nacional. II-149

Estás muy equivocado si imaginas que la verdadera democracia prevalece en América o en Inglaterra. Se puede decir que la voz del pueblo es la voz de Dios… ¿Pero cómo puede estar la voz de Dios donde los propios pueblos son los explotadores, como lo son Inglaterra y América? Viven de las razas de color, explotándolas. II-151

Tengo amigos entre los comunistas. Algunos de ellos son como hijos para mí. Pero me parece que no hacen distinción alguna entre justo y vil, verdad y falsedad. […] Parecen recibir sus instrucciones de Rusia, a la que consideran su hogar espiritual más que a India. Yo no puedo aprobar esta dependencia de una potencia extranjera. II-155

El trabajo intelectual es importante y tiene un lugar indiscutible en el proyecto de la vida. Pero insisto en la necesidad del trabajo físico. Ningún hombre, en mi opinión, debería liberarse de esta obligación. II-216

La esencia de la verdadera enseñanza religiosa es que uno debería servir y ofrecer amistad a todo el mundo. Es bastante fácil ser amigable con los propios amigos. Pero mostrar amistad a quien se considera vuestro enemigo es la quintaesencia de la verdadera religión. Lo otro son meros negocios. II-248

Los derechos que no emanan del deber bien cumplido son inmerecidos. II-269

De los medios impuros sólo se obtienen fines impuros. II-274

Alberga impureza de mente o cuerpo y tendrás falsedad y violencia en ti. II-274

Sólo los socialistas verdaderos, no violentos y puros de corazón podrán establecer una sociedad socialista en India y en el mundo. Por lo que yo sé, en el mundo no hay ningún país que sea puramente socialista. II-274

La verdad y la ahimsa se deben encarnar en el socialismo. Para que puedan hacerlo, el devoto debe tener una fe viva en Dios. La adhesión puramente mecánica a la verdad y a la ahimsa puede romperse en el momento crítico. […] Dios es una fuerza viva. […] Quien niega la existencia de esta gran fuerza se niega a sí mismo el uso de este poder inextinguible, quedando así impotente. […] El socialismo de tales personas no las lleva a ninguna parte. II-275

 

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