Escultura Romana

ESCULTURA ROMANA

La escultura romana, como la arquitectura, recogió motivos etruscos, itálicos y griegos, para alcanzar también en este terreno del arte formas y expresiones originales. A diferencia de la idealización helénica, se afirmó la observación aguda y penetrante de la realidad, que se interesó por el individuo concreto y sus acciones. Por esto en la escultura predominaron el relieve histórico y el retrato, géneros plásticos típicamente romanos que se derivaron de la actitud romana de aprehender con exactitud los aspectos más contingentes y característicos de la realidad, por amor a la historia.

Y el diverso interés especulativo impuso una particular expresión formal: la figura, por ejemplo, se tomó en movimiento en el espacio, los contornos se delimitaron, aumentaron los juegos de claroscuro y el fondo se individualizó en la descripción minuciosa del paisaje y del ambiente.

Desde los orígenes hasta Trajano

23-Octavio Augusto Pontífice

Octavio Augusto Pontífice

La escultura romana se sometió en sus principios a la tradición etrusco-itálica, que se manifestó especialmente en obras de carácter popular, como los obeliscos y las tumbas, y en la escultura retratista. Pero en los retratos, Roma se liberó ya de una dependencia demasiado estrecha, con un realismo a menudo crudo y despiadado, impuesto naturalmente por el deseo de una documentación siempre fiel. Puede ser un ejemplo convincente la cabeza de C. Norbano Sorice, que se relaciona con el Orador etrusco. Seguidamente se afirmó una corriente helenizante que aspiraba a una forma ideal de belleza, dirigida especialmente a la estatuaria, y a la que se deben las numerosas copias de las obras maestras griegas. Las dos corrientes se conciliaron hábilmente en la escultura retratista augustal, de la que recordamos el Augusto de Prima Porta y el Augusto Pontífice. Y lo mismo se puede decir con respecto a los delicados relieves del Ara Pacis, un poco fríos, sin embargo. Pero el carácter romano de la escultura se afirmó sobre todo con absoluta originalidad en la época de los Flavios, con el relieve histórico, del que existe un buen ejemplo en la decoración del Arco de Tito, en donde la realización de la profundidad espacial hace participar a las figuras de la atmósfera y del ambiente en que se mueven. También la escultura retratista se renovó en esta época. El clasicismo augustal fue sustituido por la observación aguda de la realidad, sin caer en el crudo realismo del primer período.

La época de Trajano que concluyó esta primera fase del arte romano dejó una auténtica obra maestra plástica : la Columna de Trajano. Sirviéndose de todos los medios expresivos del arte, y en particular del escorzo y de la perspectiva, el escultor, desconocido para nosotros, creó el verdadero bajorrelieve pictórico que más tarde fue recogido por el Renacimiento. Y al mismo tiempo, la narración fiel y realista, el dramatismo de las vicisitudes de la guerra y el pathos que trasluce de ella, hacen de la Columna de Trajano una obra maestra de la plástica y un documento histórico de enorme valor.

De Adriano a Constantino

24-El triunfo de Tito Arco de Tito Roma

El triunfo de Tito Arco de Tito Roma

Con Adriano, emperador arqueólogo, triunfó en Roma el gusto helénico. En este período son muy numerosos los sarcófagos que, a pesar de reflejar expresiones griegas o ligeramente etruscas, presentan en los lados, según la característica romana, una narración continuada. Bajo el gobierno de los Antoninos se afirmó de nuevo el relieve histórico, siendo el monumento más notable de este género la Columna de Marco Aurelio, erigida en honor de dicho emperador. La narración es siempre aparentemente continuada, pero en realidad cada uno de los diversos episodios aparece aislado en un ambiente particular. Se tiene la impresión de que el arte romano se fue alejando de la realidad; no buscaba ya una representación que tuviera la apariencia de lo cierto, sino una síntesis de los diversos aspectos de la realidad. Fue un lento dirigirse hacia formas estilizadas y sumarias, quizá porque se empezaba a insinuar ya el Cristianismo, si bien lentamente. También en honor de Marco Aurelio se erigió su famosa estatua ecuestre, que puede considerarse como una de las obras maestras de la escultura romana, en la que la poderosa energía del caballo va sabiamente unida a la idealizada síntesis del carácter del hombre, que interpreta verdaderamente la dignidad imperial.

26-Sarcófago de giunio Basso

Sarcófago de giunio Basso

Finalmente, en el tardío estilo romano se delinearon nuevas formas, especialmente visibles en algunos sarcófagos, en los relieves del Arco de Constantino y en los retratos. La escultura acentuó los efectos pictóricos con el uso del taladro, abandonó toda anotación de perspectiva y toda descripción del ambiente, y en el retrato se subrayó especialmente la autoridad, la dignidad del modelo, que dejó de ser individuo para convertirse en un símbolo.

 

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