Escultura Bizantina

ESCULTURA BIZANTINA

31-Guerrero ibérico relieve

Guerrero ibérico relieve

En la escultura bizantina continuó triunfando el relieve, que se hizo muy ligero, y la escultura se redujo en realidad a una delicada talla de marfil o de esteatita blanda y verdosa. Se trata por lo general de tecas con paneles de marfil tallado, dípticos y trípticos. Son también numerosas y bellas las obras de orfebrería, como relicarios y decoraciones de altares con esmaltes sobre láminas de oro. En Occidente, y de una manera más concreta en Ravena, donde estableció su sede el arte bizantino, encontramos una serie muy grande de sarcófagos que se diferencian de los anteriores

32-Sarcófago de San Rinaldo Catederal de Ravena

Sarcófago de San Rinaldo Catederal de Ravena

por su estructura más compleja y por la disminución cada vez más acentuada de las figuras, que se redujeron a muy pocas, hasta desaparecer definitivamente para dar lugar al símbolo. Y así el relieve tendió a aplanarse y a anular los valores plásticos, y las representaciones se compusieron con esquemas simétricos y rígidos. Este proceso de estilo se puede advertir al pasar del sarcófago de la Traditio Legis al sarcófago de San Rinaldo, y finalmente, al sarcófago de Gala Placidia. El gusto verdaderamente bizantino

33-Cátedra de Maximiniano

Cátedra de Maximiniano

aparece en las colañas y en los capiteles de las iglesias, trabajados con la refinada técnica del calado, y en la hermosa Cátedra del Obispo Maximiano, de marfil, notable ejemplo de un valioso trabajo de talla, claramente oriental.

 

 

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