19- Antiguos Tarots Lombardos

A lo largo de los siglos, la producción de Tarots en Lombardía ha sido irregular, e incluso la propia fisonomía de las figuras ha ido variando.

Ello se debe a las complejas vicisitudes políticas y económicas de esta rica región del norte de Italia, que durante tanto tiempo se disputaron franceses, españoles y austriacos.

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Milán, la capital de Lombardía, está considerada por casi todos los expertos como la ciudad en la que nació el juego de los triunfos. Gracias al estudio de las barajas pertenecientes a las nobles familias Visconti y Sforza, los historiadores han establecido con bastante precisión el momento de la aparición de los triunfos (alrededor de 1440), y la evolución de los mismos hasta cerca del año 1480. Sin embargo, investigar la producción de las cartas populares es un trabajo más arduo y complejo, debido a la falta casi total de documentos y a que se han hallado muy escasos ejemplos de este tipo de Tarots.

El año de fabricación de la baraja hallada en el castillo de los Sforza, 1499, coincide con el de/ derrocamiento por las tropas de Luis XII de Francia del duque Ludovico el Moro, que aparece a la izquierda, con su esposa, Beatriz de Este, adorando a la Virgen en el llamado retablo de los Sforza.

UN HALLAZGO EXTRAORDINARIO

A principios del siglo XX, durante los trabajos de restauración del castillo Sforza de Milán, se encontraron en el fondo de un pozo seco seis cartas de Tarot, cinco numerales y un triunfo (El Mundo, con el número XXI). ¿Cómo fueron a parar allí? Es imposible saberlo con certeza, pero quizá los soldados de la guardia del castillo arrojaron dichos naipes al pozo cuando estaban ya borrosos y ajados y, por tanto, inservibles.

En la imagen, anverso y reverso del arcano de El Mundo, una de las cartas halladas en el castillo durante su restauración.

Estas seis cartas, que en la actualidad se conservan en Milán, rindieron un importante servicio a los historiadores. El dos de oros tiene un interés muy especial, porque en el rótulo en forma de «S» puede leerse el año de fabricación del mazo, 1499, así como la identidad del que fuera su fabricante, Paulinus Casteleto, nombre que aparece citado en diversos documentos municipales milaneses entre 1494 y 1508. Tanto el dos de oros como la carta de El Mundo son prácticamente idénticos a las correspondientes del Tarot de Marsella, cuyos primeros ejemplos no aparecieron, como mínimo, hasta un siglo después.

En el castillo de los Sforza se encontraron, junto con las seis cartas citadas, otras 19 cartas del siglo XVI, todas numerales excepto alguna figura, que estaban muy desgastadas. Si se comparan estas cartas con las correspondientes del Tarot de Marsellar se nota que son virtualmente iguales.

En la imagen, detalle de la sota de copas de un Tarot lombardo del siglo XIX.

LA HOJA CARY

En la universidad estadounidense de Yale se conserva una hoja sin cortar, llamada hoja Cary por el nombre del donante que la llevó a este país a principios del siglo xx. Incluye cuatro filas de cinco cartas cada una, pero sólo están completas las seis figuras centrales (a la izquierda), es decir, La Emperatriz, El Emperador, El Papa, El Mago, La Estrella y La Luna. Imágenes de los cuatro márgenes podrían ser El Enamorado, El Carro, La Rueda de la Fortuna, La Sacerdotisa, La Fuerza, El Loco, El Sol, La Templanza, El Diablo, La Torre, y el siete y el ocho (o tal vez el nueve) de bastos. Estas figuras constituyen un puente entre los Tarots milaneses y los marselleses, pues hay afinidad entre las versiones de ambas procedencias en los triunfos de La Emperatriz, El Emperador y La Estrella. También La Luna es casi idéntica, aunque en la de la hoja Cary faltan los perros y las «gotas de luz». En las imágenes cortadas de los márgenes de las cartas destacan diversas coincidencias en La Torre (idéntica que en el modelo marsellés, con las mismas «esferas» cayendo del cielo) y en El Sol, del que salen las mismas «gotas de luz».

Estas analogías, más las derivadas del hallazgo del castillo Sforza, son la prueba definitiva de que los fabricantes franceses copiaron los Tarots milaneses usados en el siglo XVI y mantuvieron las figuras casi inalteradas.

En la imagen, la Hoja Cary.

DECADENCIA Y RENACMIENTO

Las cartas de la hoja Cary, junto con un Ermitaño y una reina de copas encontrados en la Biblioteca Nacional de París en 1985, son los únicos ejemplos conocidos de Tarots lombardos de los siglos XVI y XVII. Es posible que la causa de que la supremacía milanesa se perdiera rápidamente fuera la epidemia de peste que diezmó la población de Europa en 1630, pero el golpe definitivo le fue asestado por la burocracia.

La emperatriz Maria Teresa (1717-1780) accedió al trono austriaco en 1740, a la edad de 23 años, y fue una de las grandes figuras de la política europea de su tiempo. La soberana introdujo normas liberalizadoras en la economía de sus distintos estados, con lo que e/ comercio se reactivó; así, los viejos talleres artesanos lombardos dedicados a la fabricación de cartas se transformaron en pequeñas industrias.

A partir de 1640, España, entre cuyos dominios se encontraba en aquella época Lombardía, impuso nuevas tasas a sus posesiones italianas y reforzó el sistema de monopolios, es decir, la exclusividad de la venta o fabricación de determinadas mercancías, entre ellas los naipes. El resultado fue que los fabricantes milaneses de cartas empezaron a emigrar a los estados vecinos o se limitaron a fabricar productos de escasa calidad. Se importaron naipes de Bolonia, de Venecia y especialmente del sur de Francia, con lo que los jugadores lombardos de Tarot no sufrieron demasiado con estos cambios, ya que el Tarot de Marsella, que se fabricaba sobre todo en Provenza y en Saboya, se había mantenido casi idéntico a los antiguos Tarots milaneses.

En la imagen, El Diablo, La Luna y El Mundo en un Tarot lombardo del siglo XIX, al que pertenece también el detalle de la sota de copas que aparece en la página anterior. Aunque fabricado en la ciudad italiana de Trieste, se realizó sobre modelos de antiguos Tarots lombardos de origen francés, como indica el idioma en el que se nombran los arcanos.

El monopolio se mantuvo en Lombardía hasta el fin del dominio español, en 1706, y durante los primeros decenios del dominio austriaco; pero para ver el renacimiento de la industria local hubo que esperar a la intervención directa de la emperatriz María Teresa. Un fabricante de cartas de origen mantuano, Giovan Battista Barbieri, envió, en 1758, una petición a María Teresa explicando los problemas comerciales derivados del sistema en uso. Tras algunas discusiones con los titulares del monopolio, que veían desvanecerse sus antiguos privilegios, entre los años 1772 y 1774 las autoridades austriacas abolieron el sistema. No se conoce ninguna carta impresa por Barbieri, por cuanto no existe una marca de fábrica que lo identifique claramente. Pero gracias a él la industria de los naipes resurgió en Milán y en toda Lombardía; fue un periodo breve, pero abundante en innovaciones interesantes, que transcurrió en una época de grandes revoluciones económicas y sociales que convulsionaron toda Europa.

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