EL RESTO DE LA FAMILIA.

6-Bodas de Caná cuadro manierista de Paolo Veronese, 1563 s. XVI-metirta.online

Bodas de Caná cuadro manierista de Paolo Veronese, 1563 s. XVI.

Hoy pocos expertos en la Historia bíblica dudan de que Jesús tuvo hermanos y hermanas. Los citan los Evangelios en múltiples ocasiones, algo que en épocas pasadas molestaba a la ortodoxia eclesiástica ya que chocaba con el carácter virginal de María. Así, la explicación que se solía favorecer es la de que la expresión «hermanos» era metafórica, o referida a los apóstoles, o incluso uña forma común de Jesús para dirigirse a sus congéneres acentuando su amor fraternal hacia toda la humanidad.

Pero lo cierto es que hay pasajes que no dejan lugar a dudas, como el de San Juan cuando, tras relatar el episodio de las bodas de Caná, detalla que a continuación de la celebración Jesús «bajó a Cafarnaúm con su madre, sus hermanos y sus discípulos». Aquí se distingue perfectamente entre aquellos que formaban parte de su círculo religioso y los que a todas luces tenían que ser sus hermanos en sentido literal y biológico. Hay más referencias a ellos ajenas a los Evangelios, tanto en fuentes cristianas como judías.

De esta forma, podemos dar credibilidad a que Jesús tenía cuatro hermanos, cuyos nombres aparecen citados en el Evangelio de San Marcos: eran Santiago, José, Judas y Simón. De las hermanas no se ofrecen nombres ni número exacto aunque, por el uso del plural que hace el cronista al referirse a ellas, es evidente que como mínimo había dos. Así que la familia de José y María era, además de sagrada, numerosa, con siete vástagos, contando al propio Jesús.

Hay bastantes partidarios de que los hermanos pudieron ser hijos de un primer matrimonio de José, del cual habría enviudado. Esta posición encuentra su fundamento en varios Evangelios apócrifos y en escritos de autores orientales, cercanos a los hechos, durante el siglo II. En ellos se menciona como una circunstancia conocida y aceptada. Uno de esos textos es el Protoevangelio de Santiago, atribuido precisamente al hermano de Jesús (aunque todo indica que se escribió un siglo después).

ES SEGURO QUE JESÚS DEBIÓ HABLAR ARAMEO Y HEBREO Y ES PROBABLE QUE TAMBIÉN GRIEGO

 

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