El Quinto Pilar

5-5. EL QUINTO PILAR

La Meca

1.-La peregrinación a la Meca

Obligatoria una vez en la vida para todo musulmán adulto libre, que tenga los recursos necesarios para el viaje y para el mantenimiento de los suyos durante su ausencia, y con la condición de que el camino sea seguro (ni guerras, ni bandidos, ni epidemias), la gran peregrinación o hay), ha marcado profundamente a la sociedad musulmana. Es igualmente obligatoria para las musulmanas, cuando pueden ir acompañadas. Relacionada con el Corán y por las tradiciones con el recuerdo de Abrahán, comprende dos grupos de ceremonias.

PATIO DE LA MEZQUITA DEL PROFETA MAHOMA EN LA MECA-metirta.online

Este plano lleno de color representa el lugar más sagrado del islam, el patio de la mezquita del profeta Mahoma en la Meca. Muestra la kaaba, un pabellón cúbico rodeado de tela negra que contiene fragmentos de la Piedra Negra que, según se cree, se entregó a Adán como gesto de perdón por los pecados de la humanidad. Esta imagen es un detalle de un pergamino que certifica que un musulmán ha realizado el Hajj (la peregrinación a la Meca que todos los musulmanes que se lo puedan permitir deben hacer al menos una vez en la vida), o que alguien ha realizado en su nombre los ritos en la Meca. Los detalles estilísticos sugieren que el dibujo se realizó en la Meca, obra de un artista indio. La vista aérea se basa en la tradición de plegar las paredes de la mezquita hacia fuera para que se vea la galería interior, normalmente roja y verde. El propio mapa, al igual que la imagen de la mezquita del profeta en Medina que lo acompaña, es bidimensional, pero las variaciones en la perspectiva crean una impresión de profundidad. Los certificados del Hajj con ilustraciones aparecieron en el siglo XII, y el comercio de este tipo de imágenes alcanzó su apogeo entre los siglos XV y XVI.

Las primeras ceremonias se efectúan individualmente en la misma Meca, en un período determinado del año (durante los meses 10,11 y comienzos del 12, siendo este último el mes de dhulhifia o mes de la peregrinación). Desde su llegada a la ciudad o poco después, el peregrino da ritualmente siete vueltas a la Kaaba, teniendo siempre el templo a su izquierda. Luego, después de una oración prevista, recorrerá siete veces (cuatro de ida y tres de vuelta) la distancia que separa dos colinas sagradas llamadas Safa y Marua.

Las segundas ceremonias tienen lugar para todos en la misma fecha fija del año, primero en los alrededores de la Meca y luego en la ciudad misma. Todos los peregrinos (varias centenas de millares antes, más de dos millones en 1985) se reúnen en esos grandes espacios desérticos. Comienza entonces una inmensa reunión el día 9 del mes de dhulhijja, desde el mediodía hasta la puesta del sol, en una llanura rodeada de montañas, a 25 km al este de la Meca. Esta marea humana de peregrinos vestidos de blanco y de tiendas para alojarles rodea a una pequeña loma rocosa en el centro de la llanura inmensa de Arafa, hacia la que se dirigen los ojos de todos; se tiene allí un sermón oficial y oraciones privadas, personales. Desde hace algunos años, los peregrinos llevan su transistor y pueden seguir el sermón que antes era imposible oír.

el islam2Al volver a la Meca, está prevista una parada por la noche para rezar y para dormir en un lugar llamado Mozdalifa; al día siguiente, día 10, todos se reúnen en Mina (o Muna, según las pronunciaciones), a 68 km al este de la Meca, para permanecer allí dos días completos, hasta el día 12. El día 10 es el día de los innumerables sacrificios, realizados en Mina (individualmente por todos los que lo desean o están obligados a ello, según los diversos casos previstos por la ley). Un breve regreso a la Meca para volver a dar otras siete vueltas a la Kaaba y varios ritos de desacralización, y regreso a Mina. Los días 10, 11 y 12, en Mina, los peregrinos tiran piedras contra unos pilares que simbolizan al demonio (hay tres pilares). Sin embargo, el día 10 sólo se tiran piedras contra uno, apenas llegar. Los días 11 y 12 se apedrean los tres, cada uno con siete piedras. Antes todos se quedaban un día más en Mina, hasta el 13, pero la partida el día 12, tolerada ya antes, se ha convertido hoy en regla general.

Antes, los restos de la carne de los sacrificios que no se consumían ni se llevaban quedaban expuestos al aire libre, con su mal olor y su rápida descomposición bajo los efectos del sol y de las moscas. Hoy, el gobierno saudita ha logrado resolver los problemas higiénicos y de salubridad con medios modernos. Desde hace poco, parte de la carne se expide por avión o en barcos frigoríficos a varias regiones del mundo musulmán.

Los detalles de estas observancias están fuertemente marcados por la concepción semita de lo sagrado, concepción que encontramos ya en el Antiguo Testamento.

MAPA DE LA PEREGRINACION

 

2.-El vestido ritual

Este vestido ritual, llamado ihram, sólo se impone a los hombres. Se compone de una especie de falda que cubre las piernas y de un chal; no debe tener costuras. La falda se ata con un cinturón de cuero ancho, con un bolsillo para los papeles personales y el dinero. Además, el peregrino lleva muchas veces un bolso de cuero colgando del hombro. Los pies se cubren con sandalias que dejan los dedos al descubierto. La cabeza va desnuda, pero de hecho muchos usan una sombrilla.

El peregrino hace sus abluciones cuando toma este hábito, el mismo para todos los hombres, símbolo por tanto de igualdad ante Dios, sin diferencias de situación social, en una religión sin sacerdocio. Se prevén unos puntos determinados en el itinerario para vestirse el ihram. La llegada en barco por mar no cambia en nada el ritual; la ceremonia tiene lugar a bordo en ciertos puntos determinados, tanto al norte como al sur de Djedda. Si los peregrinos vienen en avión, se las arreglan para ponerse el ihram al subir al aparato en la última etapa que les llevará a Djedda. El aeródromo del Cairo está así lleno de peregrinos en traje ritual durante la época de la peregrinación. Las mujeres entran en el estado sagrado sin ningún traje especial; pero se les exige que lleven mangas y faldas largas, con una toca sobre el cuello.

El estado sagrado, con la observancia de las prohibiciones que impone, debe guardarse por lo menos mientras se cumplen los dos grupos de ceremonias mencionados. Si el cumplimiento de los dos grupos se ve separado por algunos días, el peregrino tiene libertad para seguir en estado sagrado todo el tiempo o para seguir entretanto el estado normal hasta que llegue la hora de ponerse de nuevo el ihram.

Mientras está revestido del ihram, el peregrino repite continuamente la invocación que reproducimos en el recuadro adjunto.

Obsérvese que el vestido ritual de los hombres debía ser el traje corriente desde antes en el país.

Los nómadas de los desiertos tórridos cerca del Djibuti lo siguen llevando ahora.

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LA GRAN INVOCACION DE LA PEREGRINACION

Tú nos llamas, aquí estamos (labbayka),

oh Dios, aquí estamos.

Aquí estamos. Tú no tienes asociados;

aquí estamos.

La alabanza y el bien obrar te pertenecen, y el imperio.

Tú no tienes asociados.

 

Los peregrinos repiten mil veces esta invocación durante los primeros días de peregrinación, antes de ir al monte Arafa.

 

EL SENTIDO DE LO SAGRADO Y LAS COSTUMBRES SEMÍTICAS

El peregrino musulmán practica algunas observancias que recuerdan mucho las del Antiguo Testamento y que se arraigan en el mismo fondo semítico.

 

ANTIGUO TESTAMENTO

1.-El templo de Jerusalén, como todos los templos, es llamado casa de Dios. Dios está presente en él de modo especial.

Tres veces al año, el fiel sube a Jerusalén para las fiestas llamadas en hebreo hag (cf. Nm 16, 16, que enumera las tres fiestas y repite tres veces la palabra hag).

Importancia de las piedras sagradas en las formas más antiguas de culto.

2.-Obligación de estar en estado de pureza ritual para acercarse a Dios. Antes de la teofanía del Sinaí, Dios le dijo a Moisés que el pueblo lavara sus vestidos (Ex 19, 10).

3.-Dios le dijo a Moisés que delimitara las fronteras de una zona sagrada en la que no entrase nadie (Ex 19, 12). También una parte del templo de Jerusalén estaba prohibida bajo pena de muerte a todos los no judíos.

4.-Moisés dijo al pueblo antes de la teofanía que se abstuviera de las relaciones sexuales (Ex 19, 15).

5.-El fiel que tiene un voto especial de consagración a Dios (el nazir, cf. Nm 6, 5) deja crecer libremente su cabello sin cortarlo. Cuando vuelve al estado normal, se corta el pelo en una ceremonia oficial (cf. Pablo en Hch 21, 2324).

6.-El sacrificio de la pascua correspondía a un sacrificio semítico de primavera.

7.-El carácter sagrado de la cifra 7 en el Antiguo Testamento, desde los 7 pozos de Bersabé hasta las 7 vueltas de Josué alrededor de Jericó.

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PEREGRINACIÓN MUSULMANA

1.-La Kaaba de la Meca es llamada casa de Dios. Los peregrinos son huéspedes de Dios, delegados ante Dios; por tanto, un sentimiento de una presencia divina muy fuerte. La Meca es la nueva Jerusalén para los musulmanes, aunque no utilizan nunca esta expresión. Una vez en la vida es obligatoria la peregrinación (Hayy, pronunciada a veces Hag). Importancia de la Piedra Negra que intenta besar la mayor parte de los peregrinos.

2.-Obligación de pureza ritual. Vestido sagrado para los hombres, llamado ihram, que se ponen en sitios concretos antes de llegar a la zona de la Meca. Estas prescripciones afectan también a las musulmanas, aunque no estén obligadas a ningún uniforme, sino sólo a un vestido discreto que cubra los brazos y las piernas, pero no el rostro.

3.-Existencia de un territorio en torno a la Meca, absolutamente prohibido a los no musulmanes. El carácter sagrado del territorio obliga a los musulmanes que penetran en él a observar ciertas reglas (no cazar ni pelear, a no ser para rechazar a los agresores, etc.).

4.-Las prohibiciones sexuales son observadas por el peregrino mientras está en estado de sacralización (vestido con el ihram).

5.-El peregrino en estado de ihram, vestido con el hábito sagrado (o sin él, las mujeres), no debe cortarse ningún cabello o pelo de su cuerpo. A ello se añade la prohibición de perfumarse… La ceremonia de desacralización comprende el corte simbólico de algunos mechones de pelo.

6.-En la peregrinación hay también un sacrificio, el único sacrificio oficial en el islam.

7.-El hecho de dar 7 veces la vuelta a la Kaaba y los 7 viajes entre Safa y Marua.

Saudi Hajj

3.-El sentido de la peregrinación

La peregrinación es un gran «perdón» que, si está bien hecha, alcanza la remisión de todos los pecados anteriores. Es una inmensa reunión que hace tomar conciencia a sus participantes de la fuerza del islam y que permite, si no verdaderos contactos e intercambios que sólo una minoría está en disposición de realizar, al menos palpar de cerca la multiplicidad de pueblos que han abrazado el islam. El peregrino repite y escucha sin cesar invocaciones a la gloria de Dios, el único, y en alabanza de Mahoma. De ese modo se le repite incansablemente lo esencial del dogma del islam. Vive en el marco que vio nacer el islam, y muchos musulmanes cultos buscan igualmente en este viaje el descubrimiento y la visita de todos los lugares históricos del comienzo del mismo. Los recuerdos de la victoria de los primeros musulmanes sobre el politeísmo están presentes por todas partes. El peregrino regresa con el título apreciado de hayy o hajji (en Africa). Las circunstancias han cambiado. Cuando el califa era en Medina el jefe de un imperio naciente, la peregrinación era la mejor ocasión para convocar a los gobernantes de provincias para solventar con ellos muchos asuntos de gobierno. Igualmente, hasta comienzos del siglo XIX, cuando se introdujo la navegación a vapor, la peregrinación era la ocasión para una feria comercial considerable (en la ruta comercial de la India al Mediterráneo) y las transacciones que entonces se efectuaban en el espacio de dos o tres semanas alcanzaban en el siglo XV un volumen calculado en dos millones de monedas de oro. Luego, las mercancías de la India y más tarde el café se cambiaban por especias o mercancías procedentes de Europa. Actualmente, la actividad comercial es solamente la propia de un centro mundial de peregrinación, a veces con la venta de objetos preciosos traídos por los peregrinos como si fueran traveller checks (piedras preciosas, alfombras…). Algunos se dedican también a la compra de objetos más baratos que en otras partes, o al cambio de divisas. Los predicadores denuncian a los que van a la peregrinación por razones sobre todo materiales, y la opinión pública les apoya por completo en este punto.

 

4.-Los recuerdos bíblicos o para-bíblicos en la peregrinación

Los musulmanes, aunque realizan la peregrinación porque se trata de una orden de Dios, relacionan esta observancia con una serie de recuerdos o de relatos tradicionales. Como ya dijimos de pasada al comienzo de este libro, el Corán enseña que el propio Abrahán llamó a los hombres a la peregrinación después de haber edificado (o solamente reedificado, dicen algunas tradiciones) la Kaaba. Como estas afirmaciones se encuentran en el Corán, ningún musulmán las discute. Quizás corrían ya estos relatos antes del islam en los ambientes judíos de la diáspora de Arabia, lo mismo que corren hoy entre los cristianos de Egipto toda una serie de tradiciones sobre la venida de la sagrada familia a Egipto.

39Una serie de tradiciones relacionan a Agar, la madre de Ismael, con la carrera entre Safa y Marua. Cuando Agar estaba a punto de morir de sed junto con su hijo (cf. Gn 21, 14-19), corrió llevada por la sed. Un ángel le habría mostrado entonces, al pie del lugar donde fue reconstruida la Kaaba, el pozo de Zem-Zem, cuya agua habría salvado a su hijo. Agar e Ismael se habrían instalado entonces en la Meca, adonde Abrahán habría ido a visitarles de vez en cuando. En un relicario dorado, a unos pasos de la Kaaba, se venera todavía una reliquia, una piedra en la que habrían dejado su huella los pies de Abrahán; el conjunto se llama el Maqam Ibrahim, o estancia de Abrahán.

Cuando narra el sacrificio de Abrahán, el Corán no menciona el nombre de su hijo: ¿se trataba de Isaac corno en el Génesis, o más bien de Ismael? Al comienzo del islam, los comentaristas vacilan y muchos piensan en Isaac. Pero poco a poco se fue difundiendo la idea de que el sacrificio se refería a Ismael y que había tenido lugar en los alrededores de la Meca. Hoy, los partidarios de Isaac son una exigua minoría. De aquí se deduce que las ceremonias del 10 de dhul’hijja se ponen en relación directa con Abrahán y con su sacrificio. Además, las lapidaciones de los tres pilares se han presentado como una repetición de los gestos efectuados por el patriarca. Tentado por el demonio, que le sugería que no hiciera caso de Dios y que dejase vivir a su hijo, Abrahán reaccionó apedreando por tres veces al tentador. En esta perspectiva han de leerse las actuales lapidaciones contra tres postes de cemento.

 

5.-Algunos ejemplos de invocación pronunciados por los peregrinos

Algunos autores cristianos en los momentos actuales han dado una traducción de las oraciones rezadas por los peregrinos. Es interesante observar que entre estas oraciones hay algunas de pura devoción y varían según los autores. Así, los textos que el célebre maestro espiritual del islam, al-Ghazali (+ 1111), recogió en su tratado sobre la reviviscencia de las ciencias de la religión. Otras, por el contrario, son dichas por todos, infatigablemente. Así la invocación que vimos más arriba: «Aquí estamos, oh Dios, aquí estarnos, etc.».

Hay otra que se oye continuamente, sola o precedida por algunas frases, a partir de la estancia en Arafa (9 dhul’hijja). Recuerda que la peregrinación no pudo tener lugar más que después del triunfo completo del islam sobre los paganos de la Meca y proclama que sólo Dios fue la causa de la victoria:

No hay divinidad fuera de Dios, el único, que no tiene asociados. A él el imperio, a él la alabanza. El es poderoso sobre todas las cosas. No hay divinidad fuera de Dios, el único. El realizó su promesa: él concedió la victoria a su servidor y sólo él derrotó a los confederados.

40Un último ejemplo mostrará una de las numerosas plegarias de devoción que se proponen a los fieles para que la repitan con frecuencia. Dice así:

No hay divinidad fuera de Dios, el único, que no tiene asociados. A él el imperio y la alabanza; él es poderoso sobre todas las cosas. Oh Dios, pon en mi corazón una luz, y en mis oídos una luz, y en mi vista una luz, y hazme fácil lo que tengo que hacer.

Los locutores de radio que retransmiten las ceremonias o los que presiden las oraciones improvisan peticiones para los musulmanes del mundo entero, sin olvidar su victoria y las necesidades políticas de unos y de otros. Así, por ejemplo, en 1960 escuché invocaciones por la victoria de los argelinos (en guerra por su independencia), por la de los árabes y los musulmanes contra Israel, por los musulmanes sometidos en algunos países a jefes no musulmanes, aunque fueran mayoría en esos países. Oí rezar por los musulmanes de Etiopía, de la URSS. Ahora se mencionan igualmente los filipinos.

Además, numerosas invocaciones se refieren a Mahoma, y los sermones recuerdan la manera como realizó su última peregrinación y lo que dijo.

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6.-Influencia de la peregrinación sobre el islam del África subsahariana

Señalemos en breves palabras que, para muchos de los musulmanes de estas regiones, los contactos con el resto del mundo musulmán se realizaron en la Meca con ocasión de la peregrinación. Este viaje descubrió a los ojos de todos el hecho de que se habían hecho musulmanes; así, muchos príncipes africanos recién convertidos se empeñaron en mostrar su adhesión a la nueva fe haciendo la peregrinación. Todavía hoy, la peregrinación es fuente de prestigio. Desde el punto de vista ideológico, parece ser que muchas de las posiciones menos conformes al dogma y que durante mucho tiempo estuvieron cargadas de prácticas heredadas del paganismo han quedado corregidas después de estas peregrinaciones. Se conocen casos en que las reflexiones oídas en los lugares santos de Arabia han hecho pensar y cambiar a algunos peregrinos.

Finalmente, los jefes de cofradías han podido entablar conversaciones con otros dignatarios de su cofradía en la Meca; por ejemplo, el Hajj Omar Tal, del que antes hablamos. Pero todos, incluso los que no son miembros de cofradías, vuelven impresionados por esos momentos de emoción religiosa intensa. Han quedado marcados por la atmósfera de fervor, por el sentido de una presencia de Dios. Han constatado el poder del islam, con fieles proceden de todo el mundo.

42Los hombres son siempre los mismos y las personas con que se encontraron los peregrinos eran de todas clases, acogedoras o ávidas de ganancia. Con el tiempo, los recuerdos relativos a la explotación de los peregrinos por muchos comerciantes se van borrando y sólo quedan los buenos recuerdos. De todas formas, es justo que los habitantes de la Meca se ganen la vida para todo el año durante esas breves semanas de afluencia; algunos recuerdan la oración que Abrahán rezó por su descendencia residente en la Meca:

Haz de manera que los corazones de algunos hombres

se inclinen hacia ellos; concédeles frutos que los alimenten.

Quizás entonces sean agradecidos (Corán 14, 37).

 

7.-La visita a la tumba de Mahoma en Medina

Esta visita no la exige la ley musulmana, pero una gran parte de los peregrinos se aprovecha del viaje para dar una vuelta por Medina e ir a rezar junto al sepulcro de su profeta, enterrado en donde había pasado los últimos años de su vida, en la primera mezquita de los musulmanes.

43Incluso algunos (no tantos) se dirigen a Jerusalén, o por lo menos se dirigían antes de la ocupación de la ciudad por Israel. Jerusalén es para el islam «la tercera de las ciudades santas», como enseña un hadit célebre. Mahoma habría pasado por allí durante su ascensión nocturna y, en Medina, durante algunos meses después de la hégira, la oración ritual se hizo orientándose hacia aquella ciudad. Por eso la visita a los lugares santos de Jerusalén (la mezquita al-Aqsa, edificada en la explanada del antiguo templo) es tradicional. Un hadit llega a afirmar que sólo es lícito ponerse en viaje de peregrinación para ir a la Meca, a Medina y a Jerusalén.

Volviendo a la Meca, además de la gran peregrinación que acabamos de recordar y que se practica en un momento determinado del año, es siempre posible, el resto del mismo, cumplir con la pequeña peregrinación u Omrá. Su ritual se parece mucho al de la primera parte del Hayy (vestirse el ihram, dar la siete vueltas a la Kaaba, recorrer siete veces el trayecto entre Safa y Marua).

No olvidemos finalmente que, sin serlo oficialmente, el peregrino se siente el representante de los suyos en la peregrinación. Si pide frecuentemente perdón por sus propios pecados, reza también por todos los suyos y no deja de comprar múltiples recuerdos para sus parientes y amigos. Su acogida al regreso será calurosa e inolvidable.

 

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