El Primero de los Cinco Pilares

5-1- EL PRIMERO DE LOS CINCO PILARES

El testimonio de la unicidad de Dios y de la profecía de Mahoma.

pilares1La fórmula de este testimonio (llamado en árabe sahada) es la siguiente: «Atestiguo que no hay divinidad fuera de Dios, y que Mahoma es el enviado de Dios».

Hemos traducido la palabra Alá por Dios. Algunos occidentales (e incluso algunos convertidos al islam) mantienen la palabra Alá sin traducirla. Esta forma de proceder disgusta a muchos musulmanes. ¿Por qué no decir simplemente Dios? Los cristianos árabes hablan a Dios o de Dios empleando la palabra Alá. La fórmula de fe es tan característica del islam que basta con pronunciarla para ser considerado como musulmán. Es proclamada de una forma ligeramente distinta por el muecín, el funcionario oficialmente encargado de la llamada a la oración, cuando lanza esta llamada. Es recogida por los fieles bajo una forma más matizada (el tasahud) durante la oración ritual y es proferida continuamente en la vida corriente. Está en la base de las invocaciones que se repiten durante la peregrinación; y en la hora de la muerte, el creyente procura decirla con un fervor especial. Realmente, el musulmán es un adalid de la unicidad divina.

Su adhesión a Mahoma se constata igualmente en los detalles de su existencia. Los fieles ordinarios alaban a su profeta en varias ocasiones de su vida. Incluso los que parecen más liberados de las ideas religiosas conservan en el fondo de ellos mismos un sentimiento muy profundo que les hace reaccionar contra el que desprecie ante ellos la memoria del profeta.

22El hecho de emplear en la fórmula de la sahada una frase negativa (no hay divinidad fuera de Dios) le da a la expresión una claridad evidente. Descarta todo lo que no es Dios, pero reserva la cuestión del misterio de Dios para Dios mismo, un misterio en el que no entra y que el creyente está obligado a respetar en virtud de una actitud característica del islam. El empleo de fórmulas simples, entre otras muchas ventajas, supone sin embargo el riesgo de hacer olvidar en la práctica que incluso el monoteísmo es misterioso y que en Dios existe un misterio de vida, por muy inaccesible que sea. En el diálogo, mientras nuestro interlocutor no sea consciente del carácter misterioso de Dios y de su vida íntima, corremos el riesgo de estar situados en planos distintos.

El testimonio en favor de la unicidad divina tiene consecuencias en la existencia cotidiana. Ayuda a negar la sumisión a las autoridades que van en contra del Corán y en contra del islam. Durante el período de ocupación colonial, esta actitud ha fomentado los movimientos de resistencia nacional a través de una resistencia cultural. Expresando bajo una forma distinta la misma idea, la fórmula Allahu Akbar (Dios es el más grande, sólo Dios es grande) fue el grito de guerra de los ejércitos musulmanes. El 6 de octubre de 1973, cuando el ejército egipcio asaltó las fortificaciones israelitas en el canal de Suez, los soldados avanzaron gritando: Allahu Akbar. Y los que mueren en la guerra santa son considerados como mártires, como testigos de la unicidad divina.

23Esta misma fuerza animó igualmente, dentro del islam, la acción de numerosos místicos cuya finalidad suprema era proclamar y vivir esta verdad de que no hay ninguna divinidad al lado del Dios único y descartar todos los falsos dioses que el hombre puede forjarse, empezando por ese «yo» que tantas veces adora el hombre.

 

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