EL PAÍS DE LOS FARAONES Y SUS VECINOS: TRES PAÍSES DE LEYENDA

AFRICA

EGIPTO: CINCO MIL AÑOS DE CULTURA Y ARTE

 LIBIA: DE COLONIA ROMANA A POTENCIA PETROLÍFERA

 ETIOPÍA: LA ANTIGUA ABISINIA

 

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El extremo nororiental del continente africano ocupa más de 6 millones de kilómetros cuadrados de superficie, de los cuales algo más de 3,8 millones corresponden a los tres países cuyos monumentos aparecen registrados en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Egipto ocupa un puesto muy especial, pues en su suelo se desarrolló una de las civilizaciones más sorprendentes de la antigüedad, y la influencia de aquellos tiempos se extendió a las áreas circundantes, principalmente Libia, Sudán y, en menor medida, Etiopía, pero estos otros países desempeñaron un papel muy importante en la historia egipcia. Es una región calurosa y seca, con escasas tierras de cultivo, que se reducen prácticamente a las márgenes del Nilo, algunas franjas costeras y los escasos oasis que salpican el desierto.

1-Isla Elefantina vista parcial

El papel del Nilo en las civilizaciones de esta zona en la época faraónica ha quedado manifiesto en los hallazgos de la isla de Elefantina, vista parcial.

 

El desierto y el gran río

Este amplio territorio está limitado al norte por el Mediterráneo, al este por el mar Rojo y al sur y el o te por las arenas del Sahara, siendo el desierto uno los elementos de presencia perenne en todos esto países, cuya monotonía sólo se rompe en la zona oriental por la línea alargada del Nilo, y en el sureste por la cadena montañosa etíope.

Tanto en Egipto como en Libia el desierto supone la mayor parte del territorio, lo que condiciona la presencia de la población en pequeñas áreas costeras o fluviales. El terreno experimenta un aumento de altitud creciente hacia el sureste. La costa mediterránea está formada por terrenos bajos, con algunas depresiones, como la de Qattara, en Egipto. Las tierras bajas se prolongan a lo largo del valle del Nilo, cuya base se asciende muy lentamente hacia la frontera meridional con Sudán. A continuación viene una extensa meseta que en el sur del territorio libio final con las estribaciones de los montes Tibesti. Una vez cruzado Sudán, formado mayoritariamente por tierras altas, se llega a Etiopía, que tiene más de la mitad de su territorio ocupado por el macizo Etíope, una serie de cadenas montañosas que supera en muchas cumbres los 4.000 m de altura sobre el nivel del mar.

El desierto comprende dos grandes áreas. La zona situada al oeste del Nilo constituye el desierto Líbico, que supone la mayor parte de la superficie total, y la que se extiende al este es el desierto Arábigo, se continúa por el sur con el desierto de Nubia que forma una franja separada del mar Rojo por cadena montañosa de mediana altitud.

El principal río de la zona es el Nilo, con sus afluentes, que nace en el macizo Etíope y va a desembocar al mar Mediterráneo, formando un amplio delta

Otros, de menor envergadura, nacen también en este macizo y recorren el territorio de Etiopía, aunque algunos de ellos mueren en las arenas del desierto de Somalia.

El clima es muy cálido y seco en las áreas del desierto, suavizándose algo en la franja del valle del Nilo. Las temperaturas pueden llegar hasta los 50 °C en las regiones centrales del desierto Líbico, descendiendo después de manera considerable por la noche. En la zona del delta del Nilo impera un clima mediterráneo seco, pues las precipitaciones no superan los 200 mm anuales y las temperaturas medias oscilan entre los 14 y los 36 °C, dependiendo de la estación. En Etiopía, por el contrario, el clima viene condicionado por la altitud, con temperaturas templadas en las áreas altas y precipitaciones que pueden superar los 1.700 mm anuales.

2-foto aérea del relieve accidentado de Etiopía

Fotografía aérea muestra el relieve accidentado que domina en buena parte de Etiopía.

 

Plantas y animales protegidos o sagrados

La mitología de los antiguos egipcios incluye un gran número de animales de la fauna autóctona, algunos de los cuales son ya muy escasos o han desaparecido, pero las ilustraciones y descripciones encontradas en tumbas y templos permiten tener una idea de las especies que habitaron hace 5.000 años en toda la región.

Se ha producido en ese tiempo un aumento de la desertización de muchas áreas, lo que ha contribuido en buena medida a que la barrera física entre las áreas septentrionales y meridionales haya aumentado, por lo que cabe distinguir dos zonas. Una es la formada por Libia y Egipto, al norte, y la otra por Etiopía, al sur.

El desierto tiene grandes extensiones de arenas que se mueven lentamente a consecuencia del viento y donde no es posible la existencia de vegetación alguna. En las áreas de suelos algo más firmes crecen unas pocas especies de gramíneas de ciclo irregular, cuyas semillas son capaces de sobrevivir prolongados períodos de sequía hasta que las lluvias las hacen germinar y completar en muy poco tiempo su ciclo vital, produciendo nuevas semillas antes de iniciarse el siguiente período de sequía. Esas nuevas semillas, lo único que perdura con la llegada de la sequedad pues el resto de la planta muere, son la esperanza de supervivencia de la especie. En áreas de gravas, arenas gruesas y rocas crecen también algunas plantas espinosas. Sólo en los oasis que aparecen dispersos por todo el territorio, aunque á menudo muy alejados unos de otros, la presencia constante de agua ha permitido el crecimiento de diversas plantas, entre las que destacan las palmeras datileras. En estos oasis se concentra una pequeña población humana que cultiva una gran variedad de hortalizas y árboles frutales que han contribuido a crear una gran diversidad vegetal en estos enclaves.

3-Mar Rojo

El mar Rojo, una estrecha franja marina muy rica en fauna, es una importante vía de comunicación.

En el delta del Nilo y en las riberas de este gran curso fluvial crece una vegetación formada por arbustos y árboles, como sicomoros, tamariscos, acacias, algarrobos y palmeras, aunque desde hace siglos se han introducido y aclimatado otras especies, como los mirtos y los cipreses.

En la región meridional, en el territorio de Etiopía, las variaciones altitudinales hacen que sea posible encontrar una gran variedad de vegetación, favorecida por la mayor cantidad de precipitaciones, por lo que es posible hallar la mayor parte de las especies que crecen en las regiones tropicales africanas.

La fauna es igualmente variada y aparece en función del área ocupada. En las regiones desérticas viven especies adaptadas a este tipo de clima, como son las gacelas, los zorros del desierto, los chacales y los jerbos. También están presentes las hienas y los jabalíes, así como algunas poblaciones de asnos salvajes, además del camello, animal tradicional de transporte y carga. En las áreas montañosas y las zonas circundantes de Etiopía, en cambio, es posible encontrar representados todos los grupos característicos de la fauna africana ecuatorial, por lo que en los bosques y selvas de los valles abundan los primates, mientras que en las sabanas viven jirafas, leopardos, leones, elefantes y hienas, entre otros muchos. Las aves son abundantes y no presentan una separación tan radical, estando presentes sólo en función de las condiciones particulares de cada región. Mientras que las rapaces viven tanto en áreas desérticas del norte como en las sabanas del sur, hay otras, como los flamencos o los pelícanos, que están ligadas a la presencia de las masas de agua.

El Nilo constituye un medio especial que con su propia fauna, entre la que destacan los cocodrilos y los hipopótamos. Aunque en las tumbas egipcias aparecen representados y se señala su presencia en toda el área, en la actualidad sólo se les encuentra en las zonas meridionales del país, cerca de la frontera con Sudán, así como en los grandes cursos Etiopía.

 

La población humana

Existen numerosos yacimientos paleontológicos épocas prehistóricas que atestiguan la presencia humana en toda el área. En los dos países septentrionales, sobre una base autóctona constituida en áreas occidentales por grupos beréberes y en las orientales por los antiguos egipcios, se ha añadido la población árabe posterior, la cual se ha fusionado ella en el transcurso de los siglos. En el sur la diversidad resulta mucho mayor, existiendo una mezcla distintos grupos autóctonos, a los cuales también se han incorporado pueblos árabes y de los países africanos ecuatoriales.

El total de la población de estos tres países se acerca a los 130 millones de personas, destacando por su escasez Libia, donde viven unos 5 millones de habitantes. Los modos de vida tradicionales son nómadas en las regiones desérticas, y agrícola y ganaderos en las restantes, con mayores asentamientos en las áreas de tierras fértiles del delta del Nilo y a lo largo del curso del río. En las regiones montañosas del macizo Etíope, con fértiles valles y grandes mesetas, se combinan los grupos de agricultores con los de pastores nómadas.

4-Pirámides de Meroe de la dinastía XXV

Pirámides de la necrópolis real de Meroe. Corresponde a la dinastía XXV, cuyos reyes, procedentes de la Alta Nubia, dominaron todo Egipto.

 

Un viaje por tierras de faraones

Egipto será la primera etapa del recorrido por este extenso territorio, por tratarse del país que cuenta con una de las principales culturas de la antigüedad, que a lo largo de los siglos fue dando unas características particulares a toda la región y cuyos monumentos y logros son hoy uno de los elementos ineludibles del patrimonio común a toda la humanidad. Seguiremos por las arenas del desierto Líbico, donde, como en el noroeste de África, la presencia romana es manifiesta en infinidad de restos arqueológicos. Por último, para completar el área geográfica recorreremos el territorio etíope buscando en sus valles testimonios interesantes del pasado.

 

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