EL NACIMIENTO DE LA ERA POSMERCADO: UNA NUEVA VOZ PARA LA DEMOCRACIA.

No es sorprendente que el nuevo interés en el tercer sector sea paralelo a la expansión, a nivel mundial, de los movimientos democráticos. En diciembre de 1993, representantes de docenas de países anunciaron la formación de una nueva organización internacional llamada Civicus, cuya misión fundamental es ayudar «a cultivar el voluntariado y los servicios a la comunidad», especialmente en regiones en las que el tercer sector empieza a florecer. El primer director ejecutivo de la organización, Miklos Marschall, antiguo alcalde de Budapest, afirmaba: «Somos testigos de una verdadera revolución por todo el mundo que implica a decenas de miles de asociaciones, clubes y grupos no gubernamentales». Marschall cree que «los años 90 serán los del tercer sector, puesto que en el mundo se ha producido… una gran decepción por las instituciones tradicionalmente establecidas, entre las que cabe citar a las centrales sindicales, los partidos políticos y las iglesias». El vacío de poder, argumenta Marschall, es llenado a través de la creación de pequeñas organizaciones no gubernamentales (ONG) y por grupos de comunidad en docenas de países. (8) Marschall dice que la nueva organización «creará un foro para estos grupos, una oportunidad para la defensa internacional y servirá también como tribunal mundial de carácter moral» (9)

La creciente influencia del tercer sector ha sido muy notable en las antiguas naciones comunistas del bloque soviético. Las ONG han jugado un papel decisivo en la caída de la antigua Unión Soviética y de sus antiguos satélites de la Europa comunista y, en la actualidad, figuran como elementos fundamentales en la reconstrucción de esa región. En 1988 más de 40.000 organizaciones no gubernamentales ilegales estaban en funcionamiento en la Unión Soviética. (10) Muchas de las organizaciones de voluntarios en Rusia y en la Europa del Este fueron alimentadas por las autoridades de la Iglesia que, además, les garantizaba un refugio seguro para sus actividades. Los grupos de voluntarios iniciaron un amplio abanico de programas, desde la promoción de reformas culturales hasta la puesta en marcha de una guerra contra la degradación medioambiental. Muchos iniciaron directamente actividades políticas, desafiando al poder político establecido y las prerrogativas del estado.

Estos incipientes grupos democráticos demostraron ser mucho más efectivos para derrocar los regímenes autoritarios de la Europa del Este y la Unión Soviética que los grupos tradicionales de resistencia basados en el confrontamiento de ideologías políticas apoyadas por campañas paramilitares. Como reflejo del desarrollo que condujo a la caída del comunismo en Europa Central y del Este, el historiador especializado en la Unión Soviética Frederick Starr argumenta que el rápido crecimiento de la actividad del tercer sector imprimió una tremenda presión sobre los aparatos gubernamentales, ya debilitados. «La extraordinaria efervescencia de las ONG de todo tipo», afirma Starr, «es el aspecto más distintivo de las revoluciones de 1989.”(11)

Como consecuencia de la caída de los partidos comunistas en la Europa Central y del Este, el tercer sector se ha convertido en el detonante de las nuevas ideas y reformas, así como en elemento de liderazgo político. Se considera que existen del orden de las 70.000 ONG en Europa Central y en la antigua Unión Soviética, las cuales son una base de entrenamiento del ejercicio de la práctica democrática. (12) Con el sector privado pujando por poder hacer su aparición y las reformas del sector público en etapas claramente iniciales, el tercer sector juega un papel único en las políticas de la región. Su habilidad en responder rápida y eficazmente a las necesidades locales y, simultáneamente, su voluntad por instalar un espíritu democrático en la sociedad deberían ser en gran medida los factores determinantes del éxito de los esfuerzos de reforma en los antiguos países comunistas.

A medida que la revolución propiciada por las tecnologías punta y las nuevas fuerzas del mercado se instalen en los países de la Europa del Este y en Rusia, los aspectos relativos al desplazamiento tecnológico y al crecimiento del desempleo empezarán, con toda probabilidad, a destacar y se convertirán en elementos fundamentales de debate político. El crecimiento de la ola xenófoba, el nacionalismo y el fascismo, alimentados por un creciente desempleo, por las presiones populares y por la globalización de la economía de mercado, pondrán seriamente a prueba el incipiente espíritu democrático del emergente tercer sector, así como la estabilidad política de estas naciones recientemente liberadas. El futuro político de la Europa Central y del Este quedará, probablemente, decidido por cómo el sector del voluntariado mantendrá a raya la nueva ola de sentimiento neofascista y en función de su capacidad para construir una fuerte infraestructura que permita y garantice la participación democrática popular. Si falla en el momento en el que tenga que articular una adecuada y efectiva respuesta a los problemas del desplazamiento tecnológico y del desempleo estructural a largo plazo, estos países sucumbirán fácilmente a la llamada emocional del fascismo, llevando a esta parte del mundo a una nueva época de tinieblas.

Mientras que el tercer sector juega un papel decisivo en la reconstrucción de la Europa Central y del Este, su papel emergente en los países en vías de desarrollo de Asia y del hemisferio Sur no es menos significativo. Las ONG en el tercer mundo son un fenómeno relativamente nuevo. Han acompañado a los movimientos de derechos humanos y las reformas democráticas en la era poscolonial y se han convertido, en la actualidad, en una fuerza mayor en la vida cultural y política de estos países pertenecientes al hemisferio Sur.

En la actualidad existen más de 35.000 organizaciones de voluntarios en las naciones en vías de desarrollo.(13) Las ONG del tercer mundo están involucradas en el desarrollo rural y en las reformas de la propiedad de la tierra, en el suministro de alimentos, en el cuidado asistencial preventivo y en la planificación familiar, en la educación de los niños de corta edad y en campañas de alfabetización, en el desarrollo económico, en la construcción de viviendas y en la defensa política, y a menudo, son la única voz de la gente de países en los que los gobiernos son débiles y corruptos y la economía de mercado prácticamente inexistente. En muchos países en vías de desarrollo, el sector del voluntariado se está convirtiendo en la fuerza más efectiva para resolver las necesidades locales, mucho más que los sectores público o privado. Especialmente allí donde la economía de mercado formal juega un pequeño papel en la vida económica de la comunidad. Se estima que las organizaciones cívicas ya influyen en las vidas de más de 250 millones de personas que viven en países en vías de desarrollo, y su capacidad y efectividad seguirá creciendo en los próximos años. (14)

El tercer sector ha experimentado su mayor crecimiento en Asia, donde existen más de 20.000 organizaciones de voluntarios.(15) En Orangi, un suburbio de Karachi, Pakistán, el Orangi Pilot Project ha congregado la ayuda de 28.000 familias para la construcción de 40.000 metros cuadrados de cloacas y desagües subterráneos y para construir más de 28.000 letrinas para los residentes locales. En la India, el Self-Employed Women’s Association (SEWA), un sindicato de mujeres pobres con sede en Ahmedabad, suministra servicios legales gratuitos para estas mujeres, así como servicios de cuidado a sus hijos y cursos de formación en carpintería, fontanería, trabajos en bambú y en la especialidad de comadrona.(16) En Nepal, las ONG que trabajan con las poblaciones locales, construyeron 62 presas a un cuarto del coste de la construcción equivalente si hubiese sido realizada por el gobierno.(17) En Sri Lanka, el Sarvodaya Sharanadana Movement (SSM) emplea 7.700 de sus voluntarios en trabajos en más de 8.000 pueblos, ayudando a la población local a reunir recursos y en la creación de comunidades autosuficientes. Los proyectos del SSM incluyen programas de nutrición para niños en edad preescolar, asistencia a las personas sordas y desvalidas, y programas de formación para la generación de ingresos basados en coser, en reparaciones mecánicas, trabajos de imprenta y de carpintería.(18) En Malasia, el Consumers Association of Penang (CAP) trabaja con comunidades rurales, ayudándoles a asegurar la asistencia gubernamental y a evitar los programas de desarrollo explotadores.(19) En Senegal, el Committee to Fight for the End of Hunger (COLUFIFA), con sus más de 20.000 miembros, ayuda a los granjeros a promover las cosechas en lugar de exportarlas. El grupo también forma a los granjeros sobre técnicas para cultivar y almacenar mejor, y también ha creado programas para reducir el analfabetismo y mejorar los niveles de salud de los habitantes rurales. (20) En las Filipinas, PAMALAKAYA, una ONG que representa a 50.000 pescadores, presiona al gobierno con la finalidad de preservar los caladeros comunitarios y a la vez proporciona formación y educación para sus miembros.(21)

Muchas de las actividades de las ONG en Asia se han centrado en los problemas ecológicos. Grupos de protección de bosques, por ejemplo, se han formado en Corea del Sur, en Bangladesh, en Nepal y en otras naciones de Asia, con la finalidad de salvar los bosques que todavía quedan de las manos de los madereros y sus empresas. Existen, en la actualidad, más de 500 organizaciones dedicadas al medio ambiente tan sólo en India, con la clara finalidad de ayudar a preservar la calidad de la tierra de cultivo y los árboles, conservar la calidad de las aguas y luchar contra la polución agrícola e industrial. En este sentido, una de las actividades más importantes realizadas en años recientes ha sido puesta en marcha por mujeres del pueblo dispuestas a proteger sus bosques de las empresas madereras. El movimiento Chipco obtuvo reconocimiento mundial cuando las campesinas se tumbaron delante de inmensas aplanadoras y se abrazaban a los árboles para salvar a sus bosques de ser arrancados. (22)

Las organizaciones de mujeres también han proliferado en Asia en la última década. En Indonesia y en Corea, los clubes de madres ayudan a las mujeres a desarrollar sistemas de planificación familiar efectivos. En Bangladesh, miembros de una asociación nacional de mujeres abogados han viajado a más de 68.000 pueblos, informando a las mujeres sobre sus derechos legales básicos y suministrando asistencia legal a aquellas mujeres víctimas de malos tratos por parte de sus esposos o del propio gobierno.(23)

América Latina, al igual que Asia, ha sido testigo de una explosión de organizaciones de voluntarios en los últimos veinticinco años. Gran parte del ímpetu del tercer sector ha sido consecuencia del apoyo prestado por la Iglesia católica. Curas, monjas y ciudadanos normales han creado una red de grupos locales de acción denominada Comunidades Cristianas de Base.* Tan sólo en Brasil, se han creado más de 100.000 comunidades de base, con más de 3 millones de miembros. En el resto de América Latina existe un número similar de comunidades. Estas CCB** combinan las actividades de autoayuda con las de defensa, creando un movimiento democrático de base entre toda la gente pobre del subcontinente. (24) En Lima, se han instalado alrededor de 1.500 cocinas comunitarias. Más de 100.000 madres trabajan en ellas distribuyendo leche en polvo a los más pobres. En Chile, cientos de organizaciones de voluntarios urbanos, llamadas Organizaciones Económicas Populares u OEP, se han establecido para cubrir las necesidades populares largamente ignoradas por el gobierno y por la economía de mercado. Algunas OEP han establecido cooperativas de consumo y de alojamiento. Otras han puesto en marcha programas de salud y de educación, de escuelas alternativas y de cocinas comunitarias. (25) En la República Dominicana las mujeres se han unido para formar el Centro de Investigación para la Acción Fémina (CIPAF), una ONG que trabaja para la mejora de la situación de muchas mujeres campesinas, así como de las mujeres pobres, en los barrios urbanos. (26) En Colombia, más de 700 grupos sin ánimo de lucro construyen casas para los que carecen de ellas. (27)

Las asociaciones para la mejora de las comunidades, o juntas de vecinos, existen por toda América Latina. Estos grupos voluntarios de acción cívica ayudan a construir escuelas y canalizaciones de agua, organizan la recogida y eliminación de basura y mejoran los servicios de transporte público. Las asociaciones de padres han aparecido en la totalidad del subcontinente a lo largo de la última década, ayudando a los padres a establecer centros de cuidado para sus hijos, huertos comunitarios y cooperativas de productores. En países en los que una pequeña élite de terratenientes todavía poseen y controlan una buena parte del terreno, se han formado asociaciones y uniones de agricultores y labradores para pedir la reforma de las tierras. La Unión Nacional Mexicana de Organizaciones Agrícolas Regionales Autónomas*** y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, **** en Brasil, se hallan entre los grupos más conocidos y activos. (28)

África también está experimentando un rápido crecimiento en la actividad de su tercer sector. Existen más de 4.000 ONG que funcionan en la actualidad en el continente africano y muchos analistas comentan que «resultan ser la fuerza más importante para el desarrollo de los diferentes paises en los que actúan» en esta parte del mundo. (29)

En Uganda 250 ONG locales garantizan servicios de urgencia y programas de asistencia sanitaria para los pobres. En Burkina Faso existen 2.800 grupos de trabajo para la comunidad, denominados Naams, con más de 160.000 miembros, cuyos trabajos más importantes consisten en cavar canales de drenaje, construir depósitos de agua potable, levantar pequeños diques, ayudar a comunidades rurales, poner en marcha programas de alfabetización, construir hospitales maternales, instalar farmacias, levantar escuelas y construir clínicas en los pueblos alejados de cualquier núcleo urbano. Los Naams promueven, incluso, actividades culturales y organizan acontecimientos deportivos en comunidades locales del país. (30)

En Kenia, el Green Bel Molemente, formado por algo más de 80.000 mujeres, ha plantado más de 10 millones de árboles y ha enseñado a sus miembros la forma de restaurar y conservar sus tierras de cultivo y usar los fertilizantes naturales. (31) En el Zaire, la Agrise du Christa, con más de 12 millones de seguidores, trabaja en 62 comunidades, estableciendo programas de promoción de la salud y campañas de creación de escuelas primarias y de plantación de árboles. (32)

En muchos países del hemisferio Sur, en los que la economía de mercado es prácticamente inexistente, y en especial en las zonas rurales, las ONG desempeñan un papel un tanto diferente que sus homólogos del norte en el tercer sector. En los Estados Unidos y en otros países industrializados, las organizaciones que conforman el tercer sector asumen, a menudo, actividades que la economía de mercado desdeña e incluso ignora, por ejemplo, la rehabilitación de casas para personas de bajos ingresos o la construcción de viviendas para los «sin techo». Sin embargo, en el tercer mundo, afirma Julie Fisher, del Program on Non-Profit Organizations de la Universidad de Yale, las ONG «intervienen en las mismas áreas en las que interviene el mercado en los países industrializados», dado que el sector del mercado apenas existe. «Puesto que la gente es tan desesperadamente pobre», afirma Fisher, «no existen prácticamente oportunidades para ellos en la economía formal, y resultan esencialmente irrelevantes para mucha gente en el mundo». Las poblaciones carecen, a menudo, de posibilidad de elección, comenta Fisher, como no sea el desarrollo de alternativas al mercado. Esta sustitución se transforma a menudo en actividades de mercado. El establecimiento de microempresas, cooperativas y redes de intercambio entre pequeñas poblaciones suelen ser los elementos precursores del establecimiento de un mercado rudimentario en una determinada región o en un país entero. Fisher afirma que «lo que tenemos en el tercer mundo es un tercer sector que fomenta el sector privado a escala masiva». Las ganancias que se obtienen del sector de mercado se emplean a su vez, en la mayoría de los casos, para financiar la continua expansión de la actividad del propio tercer sector. (33)

El sector del voluntariado con fines cívicos emerge en cualquier parte del mundo. Su meteórico crecimiento es atribuible, en parte, a la creciente necesidad de llenar el vacío político dejado por la retirada tanto del sector privado como del sector público de los diferentes asuntos relativos a las comunidades locales. Las compañías de ámbito global son normalmente insensibles a las necesidades de las comunidades individuales. En muchos países del tercer mundo, la economía global de mercado es prácticamente inexistente. Allí donde existe, las comunidades locales no tienen poder para negociar los términos de los posibles acuerdos. Las normas y regulaciones son dictadas por hombres anónimos que operan a puerta cerrada en despachos a miles de kilómetros del lugar. De forma parecida, los gobiernos nacionales están poco implicados en las comunidades locales. En la mayoría de países del segundo y del tercer mundo, los gobiernos no son más que frágiles acuerdos enredados en trámites burocráticos y muy corruptos. Infectados por débiles crecimientos económicos, por un desempleo crónico, por una deuda galopante y atrapados por la economía global de mercado que fuerza a cada nación a competir en los niveles más bajos del comercio internacional, los gobiernos pierden su dominio sobre las poblaciones locales. Incapaces de ofrecer unos servicios básicos e insensibles a las demandas de los más necesitados por una mayor participación, se apartan cada vez más de la vida de los ciudadanos. Esto es cierto en el mundo en vías de desarrollo y queda reflejado por el sutil cambio en el modo en que las ayudas internacionales y los fondos de desarrollo son canalizados. Aunque una parte de estas ayudas todavía fluye de gobierno a gobierno, un creciente volumen de fondos de origen público son dirigidos desde los gobiernos de países del hemisferio Norte directamente hacia las ONG en los países menos favorecidos. En los Estados Unidos, la Inter-American Foundation y la African Development Foundation, ambas creadas por el Congreso, suministran fondos directamente a las organizaciones con base en países en vías de desarrollo, generalmente con la finalidad de dar apoyo financero a proyectos de desarrollo. La United States Agency for International Development (AID) también apoya a los proyectos e iniciativas locales de las ONG del tercer mundo. (34)

Mientras que las ayudas de asistencia a las ONG de los países desfavorecidos empiezan a crecer en importancia, la mayor parte de los recursos financieros destinados a iniciativas en el tercer sector en los países en vías de desarrollo siguen procediendo directamente de las ONG que funcionan en los países industrializados del hemisferio Norte. Entre 1970 y 1990, las ONG del Norte incrementaron sus ayudas a las del Sur de 1.000 a 5.000 millones de dólares: En 1991, los Estados Unidos contabilizaron casi la mitad de la totalidad de los fondos privados destinados al tercer sector en los países en vías de desarrollo. (35)

La asistencia directa externa a las ONG en los países en vías de desarrollo se verá probablemente aumentada en los próximos años, a medida que el tercer sector sea más estable y esté mejor equipado para poder afrontar las necesidades humanas a nivel local. Al mismo tiempo, la economía social «jugará un papel mucho más significativo en el mercado laboral de estos países», afirma Miklos Marschall. Como otros, él piensa que «una de las funciones más importantes del conjunto de las ONG… es ofrecer a la gente empleo basado en la comunidad». Está convencido de que muchos de los nuevos puestos de trabajo que se crearán en el tercer sector y que buena parte de los fondos destinados a los empleos basados en la comunidad procederán de los gobiernos centrales, que preferirán contratar a las ONG en lugar de crear costosos programas específicos. (36)

Martin Chor, director del Tirad Word Network, teme que los gobiernos centrales de los países del tercer mundo financien ingresos sociales para aquellas personas que deseen y puedan trabajar en el tercer sector. Aunque la asistencia extranjera a las ONG basadas en la comunidad ayuden a obtener parte de los recursos financieros necesarios, los gobiernos de países del tercer mundo deberán aportar el resto a través de sus propios sistemas impositivos. Chor argumenta que si se impone el concepto del impuesto sobre el valor añadido, éste deberá aplicarse sobre tecnologías, productos y servicios adquiridos por los elementos más ricos de la sociedad. El activista del tercer sector afirma que los gobiernos pueden desempeñar un papel clave «eliminando las desigualdades más importantes» existentes en los países en vías de desarrollo mediante «un sistema impositivo que afecte a los ricos… como medio para garantizar el empleo para los pobres». Kohr advierte que la redistribución de los ingresos es la clave para avanzar en la economía social en los países en vías de desarrollo. Si «no hemos resuelto el problema de la distribución social de los ingresos», advierte Kohr, «no se podrá resolver el problema del desarrollo del tercer sector, puesto que ¿de qué otra forma podrá ser financiado?».(37)

El extraordinario crecimiento del tercer sector empieza a fomentar nuevas redes internacionales. Las ONG de las naciones, tanto del hemisferio Norte como del Sur, intercambian información, se organizan alrededor de objetivos comunes y se asocian para lograr que sus voces puedan ser oídas en la comunidad internacional. Si existe un aforismo compartido que pueda unir sus objetivos individuales, se podrá aplicar la conocida frase «Piensa globalmente y actúa localmente». Las ONG, en la mayoría de las naciones, comparten una nueva visión que trasciende tanto las aspiraciones convencionales de la economía de mercado, como la estrecha ideología de la geopolítica y el nacionalismo. Suya es la perspectiva biosférica. Los nuevos activistas del sector del voluntariado están íntimamente unidos a la participación democrática a nivel local, al restablecimiento de la comunidad como base para la convivencia, al servicio a sus vecinos y a la preservación de la amplia comunidad biológica que conforma la biosfera común de la Tierra.

Aunque unidas por una visión común del futuro, las Organizaciones No Gubernamentales de los hemisferios Norte y Sur deben enfrentarse a una amplia variedad de retos y prioridades en los inicios de la tercera revolución industrial. Mientras las ONG urbanas, tanto en el Norte como en el Sur, necesitan afrontar el problema del crecimiento del desempleo como consecuencia del espectacular crecimiento en la productividad y del desplazamiento tecnológico, las ONG del Sur deberán enfrentarse a un segundo problema, igualmente importante: el derivado de la introducción de la biotecnología en la agricultura y de la posible eliminación de las granjas abiertas sobre el planeta. El espectro de cientos de millones de agricultores convertidos en desempleados por la revolución propiciada por la ingeniería genética es algo increíble. La pérdida de los mercados internacionales de materias primas agrícolas arrastrará a las naciones del hemisferio Sur a una caída en picado de la economía, forzando una crisis bancaria internacional de proporciones insospechadas. La civilización caerá, probablemente, en un declive a largo plazo que podrá durar siglos. Sólo por esta razón, las ONG del hemisferio Sur sentirán una creciente presión para resistirse a la revolución de la biotecnología en la agricultura mientras que, de forma simultánea, deberán seguir trabajando para lograr la reforma de la propiedad de las tierras y para defender formas más ecológicas de explotación de esas tierras.

La Dra. Vandana Shiva, directora del Research Foundation for Science, Technology and National Resource Policy, en India, advierte que en su país, hasta un 95 % de la población rural podría quedar desempleada en el siglo próximo, por la revolución de la biotecnología aplicada a la agricultura. Si ello llega a ocurrir, advierte Shiva, «tendremos el caso de Yugoslavia pero multiplicado por mil», con movimientos separatistas, guerras abiertas y fragmentación del subcontinente Índico. La única alternativa viable para evitar los conflictos sociales masivos y el posible colapso del estado indio, argumenta Shiva, es la construcción de «un nuevo movimiento de liberación» basado en la reforma de la propiedad de la tierra y en la práctica de una agricultura básica ecológica. (38) Las Organizaciones No Gubernamentales en el tercer mundo empiezan a unirse para luchar contra la incursión de la biotecnología agrícola. En los años venideros, la oposición, tanto a los intentos de patentes de semillas propias de sus países por parte de las empresas multinacionales, como la asunción de las prácticas agrícolas por parte de la industria de la biotecnología a nivel global, se incrementará en la práctica totalidad de los países del hemisferio Sur, como consecuencia de la lucha de millones de agricultores por su supervivencia frente a las tecnologías de ingeniería genética que permitirán eliminar importantes cantidades de puestos de trabajo.

APUNTES A PIE DE PÁGINA

  1. Entrevista del 4 de mayo de 1994, en la que Miklos Marschall afirma que en su país, Hungría, así como en otros de la Europa del Este, las «ONG fueron las fuerzas motrices de los cambios» que ayudaron a superar los regímenes comunistas. Comoquiera que los partidos políticos estaban prohibidos, «la oposición quedó circunscrita a las únicas organizaciones legales disponibles —las organizaciones de voluntarios».
  2. «World Volunteerism Group Forms», New York Times, 21 de diciembre de 1993, pág. A12.
  3. Starr, S. Frederick, «The Third Sector in the Second World», World Development, vol. 19, #1, pág. 69.
  4. Ibíd., pág. 65.
  5. Ibíd., pág. 70.
  6. Fisher, Julie, The Road from Rio: Sustainable Development and the Non-Governamental Movements in the Third World, Westport, CT, Praeger, 1993, pág. 91.
  7. Human Development Report 1993, United Nations Development Project Program, Nueva York, Oxford University Press, 1993, pág. 93.
  8. Fisher, págs. 89-91.
  9. Human Development Report 1993, págs. 86-87.
  10. Fisher, pág. 167.
  11. Durning, Alan, Action at Me Grass Roots: Fighting Poverty and Enviro tal Decline, Washington, DC, Worldwatch Institute, 1989, pág. 11; Human opment Report 1993, pág. 95.
  12. Cordoba-Novion, Cesar, y Sachs, Céline, Urban Self-Reliance Dirodoty, Nyon, Suiza, International Foundation for Development Alternatives, enero de 1987, pág. 33.
  13. «COLUFIFA: 20.000 Individuals Fighting Hunger», African Farmer, 4, julio, pág. 81.
  14. «Philippenes: Pamalakaya, Small Fishermen’s Movement», IFMA sier, Nyon, Suiza, International Foundation for Development Alternatives, 1981, #61, págs. 68-69.
  15. Fisher, pág. 124; Rush, James, The Last Tree, Nueva York, The Asia Society, distribuido por Westview Press, 1991, pág. 55.
  16. Fisher, págs. 40, 104.
  17. Durning, pág. 11.
  18. «Alternative Resources for Grass Roots Development: A View from Latin America», Development Dialogue, vol. 1, 1987, págs. 114-134; «Another Development Under Repressive Rule», Development Dialogue, vol. 1, 1985.
  19. Human Development Report 1993, pág. 87.
  20. Fisher, pág. 23.
  21. Lopezlera-Méndez, Luis, Sociedad Civil y Pueblos Emergentes: Las Organizaciones Autónomas de Promoción Social y Desarrollo en México, Ciudad de México, Promoción del Desarrollo Popular, 1988, pág. 60.
  22. Fisher, pág. 89; «In Search of Development: Some Direction for Further Investigation», The Journal of Modern African Studies, vol. 24, #2, 1986, cita en pág. 323.
  23. Human Development Report 1993, págs. 93-94.
  24. «Kenya’s Green Belt Movement», The UNESCO Courier, marzo de 1992, págs. 23-25; «Reforestation with a Human Touch», Grassroots Development, vol. 12, #3, 1988, págs. 38-40.
  25. Fisher, pág. 108.
  26. Entrevista del 22 de marzo de 1994, en la que Fisher afirma que «la mayor parte de los gobiernos en el tercer mundo se encuentran muy cómodos con el crecimiento del sector de los voluntarios o sin ánimo de lucro, dado que representa una fuente alternativa de poder en el país». Sin embargo, según Fisher, el tercer sector sigue creciendo, en muchos países desarrollados, para convertirse en una fuerza institucional potente y estable y, con toda probabilidad, jugará un papel crítico en la ayuda al desarrollo y conformación de las agendas nacionales en los años venideros.
  27. Durning, pág. 47.
  28. Human Development Report 1993, pág. 88.
  29. Entrevista del 4 de mayo de 1994, en la que Miklos Marschall afirma que no cree que «las ONG lleguen nunca a sustituir las responsabilidades del gobierno», aunque considera que «las pequeñas ONG son mucho más eficientes en el problema del desempleo que las grandes burocracias gubernamentales. Dado que se basan en la comunidad y están mucho más familiarizadas con las necesidades reales, tienen una imagen mucho más clara sobre la situación laboral en una de-terminada región, frente a los grandes programas gubernamentales en los que, implemente, se da cobertura asistencial pública a los ciudadanos». Marschall afirma que la clave para la ampliación del papel y responsabilidades de las ONG y para el avance de los intereses de la economía social es «favorecer proyectos de colaboración entre los diferentes gobiernos y el tercer sector».
  30. Entrevista del 18 de mayo de 1994, con Martin Khor, en la que éste afirma que, mientras que el tercer sector jugará un papel cada vez más importante en términos de defensa y reforma y como garante de servicios sociales, los gobiernos en los países del tercer mundo serán considerados, en un futuro más o menos in-mediato, como las instituciones básicas para garantizar la seguridad y el bienestar de las masas populares.
  31. Entrevista del 27 de abril de 1994. En ella, Vandana Shiva afirma que en un país como India, la tercera revolución industrial agravará, con toda probabilidad, el diferencial existente entre ricos y pobres a medida que las nuevas tecnologías de la información creen una nueva élite de analistas simbólicos, por un lado, mientras que por otro, las nuevas biotecnologías eliminan, de forma masiva, pequeñas granjas familiares. Shiva advierte que «India no podrá sobrevivir con enclaves de prosperidad mientras que el resto de la población carecen absolutamente de cualquier derecho a tina vida digna y a un trabajo que les permita su subsistencia».

 

 

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