EL NACIMIENTO DE LA ERA POSMERCADO: UN NUEVO PAPEL PARA LOS GOBIERNOS.

El gobierno jugará, con toda probabilidad, un papel muy distinto en la emergente era de las nuevas tecnologías, menos ligado a los intereses económicos y comerciales y en la línea de la economía social. Mediante la creación de una nueva unión entre el gobierno y el tercer sector, cuya finalidad sea la de reconstruir la economía social, se podrá ayudar a restaurar el sentimiento cívico en cualquier sociedad. Proporcionar alimento a los pobres, garantizar unos servicios sanitarios básicos, educar a los jóvenes, construir casas asequibles y preservar el medio ambiente encabezan la lista de prioridades urgentes para los próximos años. Todas estas áreas fundamentales han sido ignoradas o mal atendidas por las fuerzas del mercado. En la actualidad, con una economía formal cada vez más apartada de la vida social de la nación y con el gobierno abandonando su tradicional papel de proveedor de último recurso, sólo queda conseguir un esfuerzo concertado encabezado por el sector de voluntarios y adecuadamente apoyado por el sector público que permita garantizar los servicios sociales básicos y reiniciar el proceso de revitalización de la economía social en cada país.

La reducción del papel del gobierno en la economía formal y su cambio hacia actividades que aumenten el bienestar y la prosperidad del tercer sector puede que cambie la naturaleza de los planteamientos políticos. La administración Clinton ya ha dado un primer paso en la creación de una nueva colaboración entre el gobierno y el sector de voluntarios al anunciar, el 12 de abril de 1994, la creación de la Non-Profit Liaison Network, constituida por veinticinco funcionarios de la administración cuyo objetivo será «trabajar con las organizaciones sin ánimo de lucro para la consecución de metas comunes». Estos funcionarios deberán construir redes cooperativas entre sus departamentos y agencias gubernamentales y las diferentes organizaciones del sector de voluntarios. Cuando anunció este hecho, el presidente Clinton afirmó que él personalmente «había abogado durante mucho tiempo por el papel del sector sin ánimo de lucro». Recordó al público en general que «a lo largo de nuestra historia, las comunidades sin ánimo de lucro han ayudado a nuestra nación a adaptarse al mundo, mediante el fortalecimiento de los valores fundamentales que conforman la vida americana». El presidente afirmaba que la Network crearía y favorecería una mejor colaboración entre la administración y los grupos de trabajo desinteresado, en un esfuerzo mutuo por resolver los problemas derivados de la criminalidad, de la falta de techo, de la carencia de asistencia sanitaria y de otras necesidades primordiales de la nación. Aunque la acción del presidente puede ser vista más como un gesto simbólico que como un cambio en los paradigmas políticos, sugiere tanto una creciente preocupación del papel potencial del tercer sector en la vida americana, como la necesidad de crear nuevas relaciones de trabajo entre el gobierno y las organizaciones sin ánimo de lucro. (1)

La administración Clinton no es la primera en apreciar la importancia del sector de voluntarios. En la década de los 80, los republicanos llegaron a la Casa Blanca camuflados bajo las faldas del voluntariado. El Grand Old Party dominó la escena política durante más de una década con el pretexto de «devolver el gobierno al pueblo». Las fuerzas de Reagan se dieron cuenta pronto del poder simbólico y emocional de la imagen del tercer sector y la emplearon para su propio beneficio como elemento básico en la década de los 80. Tanto en el periodo de Reagan en la Casa Blanca, como en el de Bush, los temas relativos al tercer sector continuamente fueron manipulados en un cínico esfuerzo para enmascarar la agenda política propia del mercado libre. «Devolver el gobierno al pueblo» se convirtió en un eufemismo útil para sacar adelante la liberalización de la industria, reducir los impuestos a las empresas y recortar los servicios sociales y los programas de derechos de los pobres y de los que se hallaban por debajo del mínimo vital. Al final se puso en peligro al sector de voluntarios, que quedó seriamente debilitado por las mismas fuerzas políticas que pretendían ser sus paladines y defensores. Para evitar una situación similar en el futuro es necesario entender tanto la táctica conciliadora de la gente de Reagan para manipular la imagen del tercer sector, como la respuesta que esto provocó en demócratas y el resto de fuerzas progresistas.

 

NOTA A PIE DE PÁGINA

  1. Nota de prensa de la Casa Blanca, 12 de abril de 1994.

 

 

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