EL NACIMIENTO DE LA ERA POSMERCADO: SALARIOS FANTASMA PARA EL TERCER SECTOR .

El gobierno podrá fomentar una mayor participación en el tercer sector proporcionando reducciones de impuestos por cada hora de voluntariado cedida a las organizaciones legalmente certificadas con exenciones fiscales. Para asegurar un recuento honesto del número de horas donadas, cada organización libre de impuestos debería justificar las horas donadas a ella tanto al gobierno federal como a los voluntarios al final del ejercicio fiscal, en forma de impresos IRS estandarizados, similares a los impresos W-2. El concepto de «salario fantasma», en forma de deducciones en la declaración de impuestos personal por las horas cedidas de forma voluntaria, podría servir de incentivo para que millones de americanos dedicasen una parte mayor de sus horas libres a las actividades de voluntariado en el tercer sector. Aunque que la idea es nueva, el concepto ya se establecía firmemente en las leyes de exención de impuestos por donación. Si la entrega de dinero para causas de caridad está sujeta a deducciones impositivas, ¿por qué no extender la idea hasta llegar a cubrir deducciones producidas en forma de donaciones en horas, efectuadas para causas similares?

La proporción de deducciones a las personas que donasen su tiempo para actividades de voluntariado aseguraría una mayor implicación en el amplio abanico de temas sociales que deben ser atendidos. Aunque hubiera una disminución en los ingresos fiscales directos, quedaría ampliamente compensada por una menor necesidad de gastos en programas gubernamentales para cubrir necesidades y servicios que no son mejor atendidos por el tercer sector. Por medio de la extensión de deducciones fiscales directamente a los voluntarios que donan sus servicios y habilidades, el gobierno eliminaría buena parte de los gastos que se emplean en financiar las diferentes etapas de la burocracia que se establecen para administrar programas en comunidades locales. Las mejoras en las condiciones de vida y en la calidad de vida de millones de americanos desfavorecidos inevitablemente afecta a la propia economía en forma de más oportunidades de empleo e incremento del poder adquisitivo, produciendo todo ello un sensible incremento en los ingresos fiscales para cada nivel de gobierno.

Algunos podrían argumentar que la autorización de deducciones fiscales a consecuencia de las horas de voluntariado podrían acabar con el espíritu del asociacionismo con fines cívicos. Las probabilidades de que ello ocurra son improbables. Después de todo, hacer contribuciones caritativas fiscalmente deducibles parece haber animado sólo el espíritu filantrópico y la probabilidad de crear un salario fantasma para los que, mediante el voluntariado, estén dispuestos a dar algo más de su tiempo a la economía social, en lugar de practicar el pluriempleo en un trabajo extra para poder llegar a fin de mes o quedarse en casa viendo la televisión.

Las ventajas de legislar un salario fantasma para la actividad voluntaria son obvias y trascendentes. Ayudar a facilitar el traslado de millones de trabajadores desde el empleo formal en la economía de mercado a los servicios para la comunidad en la economía social, es algo que se convertirá en esencial si la civilización quiere acabar de forma efectiva con la disminución en la masa de puestos de trabajo en el siglo que viene.

Para garantizar que la sociedad no se desintegrase en miles de pequeñas iniciativas locales carentes de un propósito y una dirección nacional y coherente, el gobierno debería considerar reforzar el sector de voluntarios con los adecuados incentivos. Las deducciones fiscales por el trabajo voluntario deberían ser prioritarias, con mayores deducciones a aquellos servicios que, tanto el público en general como los funcionarios del Congreso y de la Casa Blanca, considerasen más urgentes y apremiantes. Además, el Congreso debería considerar la posibilidad de priorizar las deducciones por contribuciones en obras de caridad, beneficiando aquellas que se hallen enmarcadas en actividades consideradas fundamentales para el interés nacional. Mediante esta priorización de las deducciones, el gobierno podría jugar un papel muy importante, al ayudar a dirigir la economía social. En los próximos años, los cambios legislativos en las provisiones de exenciones fiscales del Internal Revenue Code podrán ser contemplados como una importante herramienta fiscal para la regulación de la economía social, de la misma forma que otras políticas fiscales han jugado un papel muy importante en regular la economía de mercado.

 

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