El Apetito

 

1-La bella dama sin piedad, Frank Dicksse.metirta.online

 

Significado

En el aire que te rodea estallan chispas y todo tu ser está inundado de una poderosa atracción. Tus deseos corporales naturales están en plena ebullición y te encuentras centrada solo en una cosa: la satisfacción exuberante de tus deseos. El Apetito irrumpe a veces en tu vida demandando toda tu atención.

Has elegido encarnar en un cuerpo físico, y ese cuerpo tiene sus propias necesidades y deseos.

Ha llegado la hora de usar conscientemente el apetito de tu cuerpo físico para lo que te sea más útil.

¿Tienes miedo de algo relacionado con los deseos de tu cuerpo? ¿Te has liberado de tu apetito; lo has enterrado porque te han enseñado que el acto físico es desagradable, y prohibido fuera del matrimonio, y que solo debe ser usado para la procreación?

Quizá lo has utilizado para todo, desde una gratificación inmediata hasta para anestesiarte o para no enfrentarte con tu vida, o para evitar una intimidad más profunda, olvidándote de su propósito principal: para comunicarse con lo Divino.

Es hora de establecer una relación correcta con el más sagrado de los dones.

La experiencia del conocimiento físico íntimo es un combustible de alto poder que explota por caminos de expresión artística: escribir, pintar, bailar, música. O puede dirigirse a la crianza de los hijos.

También puede utilizarse para ganar poder o para el conocimiento espiritual.

Una cosa es cierta: tanto si optas por hablar su lenguaje, como si no, ello está presente en tu vida. Se trata de un fuerte apetito que necesita ser utilizado en forma saludable.

Si has relegado la intimidad física a la posición de «continente perdido», este es el momento de organizar una expedición a gran escala para recuperarla en nombre de lo Femenino.

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Meditación

Busca tiempo y un lugar donde puedas estar tranquila, cierra los ojos.

Respira profundamente y exhala, expulsando todo el aire fuera de los pulmones.

Inhala profundamente, exhala un poco y te detienes; enseguida, exhala un poco más y te detienes; después, exhala otro poco más y te detienes; finalmente, exhala el resto.

Haz una inspiración profunda y espira lenta y suavemente.

Inhala lenta y profundamente y, a medida que exhalas, mira o siente la imagen de un cáliz.

Mientras mantienes ese cáliz en la mente, inspira profundamente. A medida que exhalas, nota que tu cáliz se va transformando en una mujer.

Haz otra respiración profunda y, al exhalar, haz que la imagen se vaya volviendo más clara.

Haz una última inhalación y, al exhalar, sabes que la mujer es María Magdalena.

Te saluda con un abrazo cariñoso y te pregunta qué es lo que quieres de ella.

Le pides que te ayude a tomar contacto en forma cariñosa y saludable con la sagrada intimidad física. Ella acepta y extrae de su vestidura una vasija de belleza exquisita.

Al abrir la vasija puedes oler un fuerte aroma penetrante y refrescante. Ella mueve la vasija de un lado a otro, perfumando el aire con el ungüento que contiene.

Después te pide que te quites la ropa. Te sientes a salvo con María Magdalena y te desnudas.

Observa con atención tu cuerpo y te dice, con sus ojos llenos de amor, que eres bella. Después te pide permiso para ungirte.

Le concedes permiso.

Introduce los dedos en la vasija del ungüento y lleva su mano hacia tus partes en un profundo contacto íntimo. —Venero tu sagrado conducto, tu capacidad como mujer de engendrar vida y de experimentar el don del placer y el éxtasis al usar la intimidad física con el fin de conectarte con la Divinidad —declara ella, bendiciendo tu flor femenina con su fragante óleo.

Sientes que tu centro de placer se llena de vida y hormiguea mientras experimentas un destello de energía sanadora e integradora.

María Magdalena impregna sus dedos nuevamente y dirige su mano hacia tu vientre: —Bendigo el fruto de tu vientre, sea este la creatividad o los hijos —manifiesta, a medida que unge esa zona de tu cuerpo en la que se halla el útero.

Este se llena con una energía sanadora y nutritiva y vuelves a sentirte íntegra. La Magdalena vuelve a sumergir sus dedos en la vasija y se acerca para tocar tu corazón, declarando:

—Unjo tu corazón, para que todos los actos de sagrada intimidad física sean hechos con amor total.

Sientes que tu corazón se conecta con el brote de tu centro de placer como si fuera un rayo de curación, la energía del amor cruza a través de ti, dejándote un sentimiento de paz.

Sumergiendo por última vez sus dedos en la vasija, María Magdalena toca suavemente sobre tu tercer ojo, ese punto situado entre tus cejas, y dice:

—Bendigo el asiento de tu sabiduría y tu derecho a elegir con quién compartes tu don de la sagrada intimidad física.

Te ves envuelta en amor y luz y sientes una profunda sensación de alineación entre todos tus cuerpos. Tras decirte que ha terminado, María Magdalena te pregunta si necesitas algo más.

Le das la respuesta conveniente. Después de lo cual, te pide que le des algo y se lo das de todo corazón.

Tras un abrazo final y un beso de paz, María Magdalena desaparece y llega el momento de terminar la visita.

Haz una inspiración profunda, exhala lentamente tomando primero conciencia de tus pies.

Vuelve a inspirar profundamente y, a medida que exhalas, toma conciencia de todo tu cuerpo.

Tras otra respiración profunda y cuando sientas que estas lista, abre los ojos. ¡Bienvenida a tu ser!

 

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