El Alma Soñadora

 

El alma soñadora

Uno no puede evitar que le guste el alma soñadora, puesto que posee muchas cualidades atrayentes. Incluso en el colmo de la frustración por sus ideas descabelladas, resulta difícil estar enfadado con ella, porque normalmente abriga las mejores intenciones. Si hay un alma soñadora en tu vida, ésta se enriquece.

Con sus pensamientos fluyendo a menudo en distintas direcciones a la vez, el alma soñadora necesitará imponerse una disciplina, algo difícil para ella, pero si está dispuesta a crecer puede conseguirlo sin duda alguna, sobre todo si se fija un objetivo concreto. Como signo de fuego, es extremadamente resuelta pero de un modo tranquilo; su fuego, su pasión, permanece bien oculto.

El alma soñadora se ve empujada a actuar por las emociones, al igual que todos los signos de fuego. No obstante, su tenacidad y frecuente rechazo a transigir son mucho menos evidentes que en el resto de los signos de su grupo. Precisamente por este motivo al alma soñadora se la subestima con frecuencia. Como con todos los signos de fuego, nos viene a la cabeza el refrán inglés: «Puedes llevar al caballo al agua, pero no puedes obligarle a beber.»

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LOS RASGOS DEL CARÁCTER DEL ALMA SOÑADORA

Aspira a cosas maravillosas; es ambiciosa pero no la mueve la ambición, idealista pero no siempre vive en lo que algunos llamarían el mundo real. Posee una rica imaginación y cierta tendencia a dejarse llevar; pensativa y a menudo absorta en sus propios pensamientos; no es especialmente activa o inclinada al ejercicio extenuante, pero caminar, practicar yoga o actividades similares, como suaves ejercicios que impliquen mente y cuerpo, captarán su interés.

El alma soñadora puede ser meditabunda, con tendencia a hacerse ilusiones, siempre expectante y optimista con respecto a la vida y a las situaciones; prefiere evitar el conflicto, pero luchará cuando se vea emocionalmente empujada a ello. Un alma soñadora puede ser reflexiva, pero también sentirse insegura de sí misma, a la defensiva.

Feliz de poder fantasear, con un agudo sentido del humor; con dotes artísticas, imaginativa, adora pintar o coser o mostrarse activamente creativa.

Le encanta la gente, los niños, los animales. Muy bondadosa, desea lo mejor para los demás, es una trabajadora dispuesta y le complace ser de ayuda, pero no le gusta hallarse en una posición de autoridad y se aturulla con facilidad.

 

LAS RELACIONES Y EL ALMA SOÑADORA

El alma soñadora es comprensiva y tolerante y, a menudo decidida a contemplar a su pareja a través de cristales color de rosa. No obstante, la unión de dos almas soñadoras puede resultar desastrosa, ya que toda relación suele necesitar que al menos uno de sus miembros sea realista.

Esta alma puede permitir que se aprovechen de ella, pero sólo si así lo desea; rara vez descontenta y siempre con esperanzas de mejora, busca al caballero de la brillante armadura con el que vivir un matrimonio de cuento de hadas.

PELIGROS: Ser poco realista y verse decepcionada por su pareja si desaparecen los cristales rosas; no siempre ve las cosas como realmente son; presupone que todo el mundo piensa igual que ella.

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LA CANCIÓN DEL ALMA SOÑADORA

El alma soñadora está representada por el Poeticus; al parecer, una correlación perfecta. Sonrío al recordar a los niños cantando «Poetices a la luz», y sin duda cuando contemplamos la flor podemos comprobarlo. Sólo hay que observar esta flor para ver cómo se corresponde con su signo del alma.

 

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