CONFUCIANISMO – Las enseñanzas de Confucio.

Actos conmemorativos en honor a los fallecidos

Reglas severas

La leyenda sobre el príncipe Lu habla sobre todo de la esperanza de Confucio de convencer a las personas de su rígida concepción de la vida. Cuando, a sus ojos, el príncipe fracasó porque sentía gusto por el lujo, Confucio lo abandonó defraudado. “También el soberano debe observar las virtudes generales.

 Además, debe manifestar dignidad y tratar a todos los hombres del mismo modo». Esa virtud es para Confucio norma, pues es el camino del cielo. En él, el príncipe tiene especial responsabilidad como líder religioso y moral. Él es el noble.

Obrar justamente: la jerarquía de Confucio

Confucio distingue en los seres humanos una jerarquía: «Estar provistos de saber al nacer es el grado más alto. Adquirir saber mediante el estudio es el siguiente grado. Tener dificultades y pese a todo aprender es el subsiguiente. Tener dificultades y no aprender es el grado más bajo, el del pueblo común«.

A los hombres del primer grado, que ya saben cuando nacen que deben seguir la ley del tao, Confucio los llama santos. En el siguiente nivel están los hombres nobles, que lideran al pueblo porque saben cómo hay que obrar justamente. Esto parece un pensamiento idealista, pero Confucio opina al respecto: «Gobernar significa hacer justicia. Quien es justo no necesita dar órdenes, y funciona. Quien no es justo gusta de dar órdenes, pero no es obedecido». Cuando un noble que gobierna interioriza esta ética, su gobierno es eficaz y bueno.

La diferencia entre noble y común

Confucio diferencia entre hombres nobles y comunes. Estos últimos no reconocen los mandatos del cielo y no sienten ningún respeto por ellos. Se ríen de todo lo bueno, de todos los valores y perjudican a la comunidad con sus actos.

 Confucio concede a los nobles una posición privilegiada en el sistema social: son por naturaleza mejor que los no nobles, aunque pese a todo pueden fracasar. Las reflexiones de Confucio siguen resultando hoy en día evidentes; por ejemplo, la que hace sobre aquellos que se mofan de la religión: Quien peca contra el cielo no tiene a nadie a quien poder rezar». Lo único que sería posible replicar a esto es que no se tiene ningún interés en rezar.

Pareja vietnamita celebra su boda según el rito confuciano.

Culto y creencias

Toda persona debe esforzarse por alcanzar la honestidad, debe ser amable, discreta, leal, moderada, de confianza y sincera. Los amigos han de buscarse entre personas igualmente correctas. El acatamiento de los ritos antiguos y de las reglas de buenas costumbres es importante para el orden del mundo. Las ofrendas a los antepasados y a los espíritus, y las ceremonias de enterramiento deben realizarse con participación intuitiva».

 El sistema moral de Confucio proporciona indicaciones claras para la vida en la comunidad. El sabio no reflexionó sobre cuestiones metafísicas, como tampoco sobre la vida tras la muerte o sobre un creador. En lo referente a la vida después de la muerte, para él sólo los nobles tenían la suerte de seguir viviendo tras la descomposición de su envoltura terrestre —aunque sólo mientras sus descendientes lleven a cabo el culto a los antepasados—. Confucio se veía a sí mismo como alguien que hace realidad en la Tierra las leyes del cielo (tao) —en sí mismas completamente armónicas y sistemáticas—, ajustándose al credo: toda persona ha de obedecer las leyes del príncipe, que a su vez deben estar en armonía con las del cielo. A diferencia de lo que ocurre con Lao-zi, el tao para Confucio es una ley universal divina, y obrar de acuerdo a la moral contribuye al objetivo de generar una armonía cósmica. En este sentido, también se consigue armonía cuando se respetan las jerarquías: El súbdito honra a su señor. El más joven respeta al más viejo. La mujer obedece a su marido. Los hijos a los padres.

SABER MÁS

El sabio honrado Una leyenda dice que, a los cincuenta años, Confucio, en condición de funcionario del principado de Lu, tuvo oportunidad de poner en práctica sus ideas sobre un Gobierno justo. Según estas fuentes, logró efectos extraordinarios, ya que al parecer su actuación pública como ministro de Justicia consiguió sacar a los delincuentes de sus escondrijos y motivó al pueblo a la honradez.

 Pero el príncipe del reino vecino, presa de la envidia por la prosperidad del principado de Lu, regaló a su príncipe algunas jóvenes duchas en el arte de la danza y el canto y algunos hermosos caballos para que se diera al libertinaje y se apartase de los principios de Confucio. Y lo logró. Cuando Confucio lo vio, renunció a su cargo, defraudado. Según otras fuentes, después de esto, Confucio estuvo exiliado durante trece años.

Celebraciones, rituales, reglas

 En el confucianismo no deja nada a la improvisación. Para todo existen indicaciones claras. El Libro de los ritos señala reglas que hay que acatar en las celebraciones más importantes de la vida. Éstas incluyen sucesos tales como el nacimiento, las nupcias, las visitas, grandes reuniones en casa o las exequias.

 Los hijos debían observar un tiempo de luto de varios años cuando moría alguno de los padres; tanto los estudios como el trabajo se suspendían durante ese tiempo; ningún cargo podía conservarse. Incluso se exigía a la viuda fidelidad, y durante mucho tiempo le estuvo prohibido un nuevo matrimonio.

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