CONFLICTOS Y GUERRAS EN LA EX YUGOSLAVIA – NUEVAS Y VIEJAS GUERRAS EN CROACIA.

Durante más de mil años los croatas lograron evitar, como explicaba Francisco Eguiagaray, el yugo bizantino humero y turco después, “hallándose integrados en una convivencia con el mundo occidental, y concretamente con lo, que se llamaba Europa Central, o sea Mitteleuropa”. , ¿Pero quién inventó Yugoslavia? Fue inventada por ese místico evangelista poco documentado en asuntos europeos que era el presidente Woodrow Wilson”, como lo define Hermann Tertsch, en 1918.

Y las tensiones entre los distintos pueblos que habitaban la nueva Yugoslavia aparecieron muy pronto: El 20 de junio de 1928, Stjepan Radic fue asesinado en el parlamento yugoslavo junto con otros dos diputados croatas por el diputado radical serbio Punisa Racic, exasperado por las ansias .autonomistas de los diputados croatas. Este hecho provocó lar los diputados croatas abandonaran el parlamento y que, desde ese momento, se negasen a acatar la constitución de 1923, exigiendo para Croacia la soberanía nacional plena.

Como consecuencia de esto, el irresponsable rey Alejandro derogó la constitución, disolvió el parlamento, prohibió los partidos políticos e instauró una dictadura personal especialmente dura con los movimientos nacionalistas croata, esloveno y albanés (entre enero y octubre de 1929). Como fruto de esa ineficaz política represiva, el terrorismo se extendió por toda el área balcánica y el mismo rey fue asesinado, en 1934, en In ciudad francesa de Marsella.

Tras la muerte de Alejandro, la regencia, bajo el mandato del príncipe Pablo Karageorgevic, intentó proseguir con esta política, mientras que los ideales independentistas, unidos al descontento popular por la situación, cuajaban en toda Croacia. Para evitar males mayores y preservar el ideal yugoslavo, el Reino Unido y Francia  -¡cómo no!- aconsejaron al Gobierno de Belgrado, formado únicamente por serbios, un cambio de actitud que hiciera posible una solución negociada para la cuestión croata. Como fruto de estas presiones diplomáticas, el jefe del Gobierno real, Dragisa Cvetkovic, y el doctor. Vladimir Macer, líder del Partido Campesino Republicano Croata, suscribieron un acuerdo por el que se establecía un estatuto de autonomía limitada para Croacia, que no recogía las demandas esenciales de los círculos nacionalistas croatas.

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Provincias de la República de Croacia.

Sin embargo, a pesar de la moderación y la mesura que emanaban del acuerdo firmado, las élites políticas y militares serbias comenzaron a inquietarse, al mismo tiempo que las bandas paramilitares cetnici se reorganizaban como si de una nueva lucha contra los turcos se tratase. Coincidiendo con estos acontecimientos, la situación en Europa se agravaba: las potencias del eje, Alemania e Italia, dominaban la mitad del continente y el ejército alemán era imbatible. Italia, con el apoyo de Alemania, instala un Gobierno fascista en Zagreb, liderado por el tristemente conocido líder de los ustachi Ante Pavelic, que extiende los límites territoriales de Croacia hasta Bosnia-Herzegovina. La primera versión de Yugoslavia había llegado a su fin.

El historiador británico Arnold J. Toynbee, en La Europa de Hitler, explica muy concisamente las realizaciones de la corta experiencia que significó el estado croata: “La realización más positiva del Estado Ustasa fue una serie atroz de matanzas; los serbios de Bosnia y los judíos, en todos los lugares donde pudieron ser encontrados, fueron víctimas de la furia desenfrenada de lo salvajes pretorianos de Pavelic, perfectamente secundados por los musulmanes de Bosnia. Era como una nueva guerra de religión con los católicos y los musulmanes aliados contra los ortodoxos y los judíos. Resultaba irónico que, en la primavera de 1942, el Poglavnik (jefe) estableciese una Iglesia Ortodoxa Croata, con el fin de controlar más rígidamente a los serbios que habían sobrevivido a la matanza”.

Según fuentes neutrales, entre mayo y octubre de 1941 fueron eliminados entre 300.000 y 340.000 serbios en territorio croata. El número de judíos asesinados podría sobrepasar los 100.000 y el de gitanos se eleva a los 30.000. Toda Croacia fue sometida al fuego purificador de la limpieza étnica las iglesias ortodoxas fueron destruidas e incendiadas, se prohibió el uso del alfabeto cirílico y los ciudadanos judíos y serbios si tuvieron la suerte de no ser asesinados en los tipos de concentración, fueron expulsados hacia otros países. Así, el Gobernador del Oeste de Bosnia, Víctor Gutich, anunciaba triunfalmente, en 1941, que todas las ciudades latas habían sido limpiadas de “sucios serbios”.

La derrota alemana en la guerra puso el punto y final al estado fascista croata (1939-1944). Los aliados, que habían apostado en los Balcanes por Tito, un comunista croata que lideraba un movimiento de resistencia local, impusieron de nuevo la fórmula yugoslava. Sin embargo, la segunda versión de Yugoslavia iniciaría su andadura con un baño de sangre y muerte. Apuntaba Jacques Julliard: “¿Es preciso recordar aquí que el famoso campo de Jasenovac,  fue utilizado hasta 1951 por el titismo contra los croatas recalcitrantes?” El nacionalismo croata, incluso el de talante democrático y moderado, fue aplastado salvajemente, sin contemplaciones.

Pero Tito, consciente de que el problema nacional era la espada de Damocles que pendía sobre el nuevo estado yugoslavo, concibió un modelo federal con seis repúblicas Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Macedonia, Montenegro y Serbia) y dos regiones autónomas (Voivodina y el Kosovo). No obstante, la nueva estructura federal tenía un pecado original: la mayoría de los cuadros de la judicatura, la administración central y local, las fuerzas armadas, la policía e, incluso, los funcionarios destinados en las repúblicas, entre ellos los enviados a Croacia y Eslovenia, eran de origen serbio. Eso iba a minar la salud del nuevo estado yugoslavo.

Y la historia, como siguiendo parte de un ritual ensayado previamente, volvía a repetirse. A partir de finales de los años 60 y principios de los 70 el movimiento nacionalista croata,

De la mano de los líderes comunistas locales, entre los que se encontraba el presidente Franjo Trudjman, comienza dar señales de vida y a demandar una mayor autonomía frente a Belgrado. La respuesta de la capital serbia llegó rápidamente: en 1971se desata una feroz represión contra los principales cabecillas del movimiento autonomista croata (se llega a la a alguno de ellos en el extranjero). Pero Tito, que alomado por la gravedad de la situación, introduce algunos cambios en el ordenamiento constitucional y opta por la reforma en lugar del enfrentamiento directo con los croaras. La nueva carta magna, aprobada en 1974, preveía un equilibrio entre las diversas nacionalidades convivientes y otorgaba mayores derechos a las regiones autónomas.

Más tarde, en 1980, tras la muerte de Tito y los primeros síntomas de descomposición del ex bloque socialista, los albaneses del Kosovo, los croatas y los eslovenos demandaron unos cambios de mayor envergadura y el fin de la hegemonía serbia en todas las instituciones. Los albaneses lo harán porque su situación se hacía insostenible y los croatas y los eslovenos, que eran los que más aportaban al presupuesto yugoslavo, porque no estaban dispuestos a seguir sustentando económicamente una estructura política obviamente injusta. El ejército serbio (nominalmente yugoslavo) respondió con contundencia a estas demandas: en 1981 cientos de estudiantes albaneses son asesinados, torturados o detenidos durante años tras una semana de protestas contra el bunker serbio. Europa nuevamente prefirió callar. Y quien calla, otorga.

Como respuesta a esta escasa capacidad de diálogo y consenso, Franjo Tudjman, al que seguían los principales líderes nacionalistas croatas, decide liderar el proceso hacia la independencia de Croacia. En 1989 funda el movimiento Comunidad Democrática Croata (CDC), el principal protagonista de la emancipación nacional del pueblo croata. Una vez que la CDC ha conquistado el poder a través de las urnas, con una aplastante mayoría, Trudjman, ya con la certeza de que los dirigentes serbios no quieren discutir sobre unas nuevas bases el futuro de la ex Yugoslavia, convoca un referéndum para refrendar sus posiciones secesionistas. De los tres millones y medio de croatas convocados a decidir la cuestión, más del 95% se manifestó a favor de la independencia.

Esto ocurría en mayo de 1990. Meses más tarde, avanzado el año 1991, las tropas del ejército serbio, mientras Europa titubeaba sobre si reconocer o no a las nuevas repúblicas ex  yugoslavas, comenzaban su ofensiva anti croata. Así la veía el escritor francés Julliard: “En diciembre de 1990, pocos días antes de que se aprobase la constitución croata, trece municipios de la región del Knin se constituyeron en “región autónoma serbia de Krajina”. A partir de la primavera de 1991, antes incluso la de la proclamación de la independencia de Eslovenia y Croacia (25 de junio), las regiones de Croacia de mayoría serbia (Eslavonia, Krajina) estaban en estado de insurrección abierta. El 2 de mayo de 1991, en Borovo Selo (Eslavonia), un destacamento croata cayó en una emboscada en la que murieron trece policías y otros muchos resultaron heridos. Tal fue el verdadero comienzo de la guerra. A partir del 27 de junio es decir, dos días después de la proclamación de la independencia, el ejército federal yugoslavo bajo dirección serbia intervenía en Eslovenia y enviaba refuerzos a los sublevados serbios de Croacia”.

En la consolidación de la nueva “República Serbia” ha influido la victoria de las milicias serbias de Karadzic en la guerra bosnia. El control del 70% del territorio bosnio en manos de los cetnici ha permitido el tráfico de armas y víveres por estas regiones, donde las fuerzas serbias poseen una indudable ventaja frente a sus oponentes (ahora aliados) croatas y musulmanes. Por ejemplo, la situación de la Eslavonia ocupada por los serbios, en la misma frontera serbia, es inmejorable; no sólo entran armas y víveres, sino que algunos de los mejores oficiales y mandos de las fuerzas armadas yugoslavas prestan su apoyo y asesoramiento a estos rebeldes serbios en territorio croata.

¿Sobrevivirá Croacia? Tendrá que verse obligada a entregar el 20% de su territorio a la Gran Serbia. Ante los sucesos que han ocurrido en Bosnia-Herzegovina, que han demostrado la ineficacia de las acciones internacionales y la inutilidad de la diplomacia comunitaria, incapaz de frenar el genocidio perpetrado contra los musulmanes y croatas, Croacia puede verse abocada a un nuevo conflicto con sus enemigos serbios. Serbia sólo tiene una Ley: la de la fuerza. Y el camino de esta ley a la guerra es muy corto. Los bosnios y los croatas lo saben.

 

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