COMPETENCIA INTERNACIONAL. LA POSICIÓN DE ESPAÑA

Por. Pedro Mesegner INVESTIGADOR CIENTÍFICO. JEFE DEL DEPARTAMENTO DE LÓGICA Y RAZONAMIENTO. INSTITUT D’INVESTIGACIÓ EN INTEL.LIGÉNCIA ARTIFICIAL (IIIA), CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIONES CIENTÍFICAS (CSIC).

Aunque muchas veces las noticias tienen un punto de exageración, la IA es una tecnología potente que cada vez está más presente en nuestras vidas. ¿Qué entendemos por IA? Veámoslo con detenimiento. Para un lector no especialista es un término bastante reciente, pero no lo es tanto para expertos en informática.

 La etiqueta IA se acuñó en una reunión científica en 1956 hace más de sesenta años, en el Darmouth College (una pequeña universidad de la costa este de Estados Unidos), en donde se comenzó la investigación en comportamiento inteligente mediante ordenadores digitales. La IA trata de eso, de realizar mediante ordenadores un comportamiento que no dudaríamos de calificar de inteligente si lo realizara una persona. Por eso la IA tiene una faceta de ingeniería muy acusada cómo construir en software esa funcionalidad inteligente, pero sus raíces también beben de la ciencia cognitiva, las matemáticas y la estadística entre otras disciplinas.

 Desde su origen, la JA se ha desarrollado en un entorno académico, confinada en laboratorios de universidades y centros de investigación, con breves escapadas al mundo real. En todo este periodo, los programas de IA más populares para el público general han sido los sistemas expertos y las redes neuronales (aunque algunas noticias de la IA han hecho impacto en la opinión pública, como el sistema Deep Blue que ganó en 1997 al campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov, o el sistema Watson que ganó en el 2011 el concurso Jeopardy! de preguntas/respuestas en la cadena ABC de la televisión estadounidense, o el sistema AlphaGo que ganó en el 2016 en el juego del go a Lee Sedol, que fuera campeón mundial de Go). Si tiene más de 60 años, ¿por qué es hoy cuando se habla de esta tecnología? De forma resumida, se puede decir que la IA ha madurado en los últimos años gracias a la conjunción de tres factores.

Por un lado, los avances en la capacidad computacional (lo que en jerga informática se denomina el hardware) han sido trascendentales para alcanzar el alto rendimiento que exhiben muchas aplicaciones. Por otro lado, los progresos en el campo del aprendizaje automático (deep learning) han revolucionado áreas clásicas de IA tales como lenguaje natural o visión por computador (aunque también han mostrado limitaciones, como una explicabilidad escasa).

 Por último, la disposición y utilización de grandes volúmenes de datos (internet es un inmenso repositorio digital fácilmente accesible por los ordenadores) para ser procesados por esas aplicaciones. La IA también tiene una dimensión filosófica. La distinción entre IA fuerte e IA débil ha atraído bastante atención en la comunidad científica interesada en los fundamentos del área.

 Se habla de IA fuerte cuando pensamos en sistemas con capacidades intelectuales similares o incluso superiores a los humanos, con elementos como estados mentales o consciencia. Esta concepción ha resultado muy atractiva para la ciencia-ficción (por ejemplo, el ordenador HAL 9000 de la película 2001: una odisea del espacio es la encarnación perfecta de la IA fuerte). Por el contrario, la IA débil considera la resolución de problemas concretos que involucran la inteligencia mediante herramientas informáticas (por ejemplo, el sistema Deep Blue mencionado más arriba).

 Desde el punto de vista técnico, podemos afirmar que todos los progresos actuales de la IA entran dentro del esquema de IA débil. La IA es una tecnología de propósito general, es decir, se puede aplicar a cualquier campo; por lo tanto, puede afectar a cualquier área del sector económico. Las posibilidades que ofrece la IA, en tanto que automatización de procesos cognitivos, son inmensas, con una aún no visualizada completamente gran capacidad de revolucionar las formas de producción actuales. En el mundo académico, la IA se ha centrado en el razonamiento abstracto (la resolución de problemas, juegos y puzles matemáticos, la utilización del conocimiento de un dominio concreto, la planificación de secuencias de acciones elementales para conseguir un objetivo), el proceso del lenguaje natural (interacción con ordenadores, traducción automática, respuesta a preguntas), la percepción por ordenador (visión, robótica).

 Hay áreas que están a caballo entre la IA y otras disciplinas (por ejemplo, en robótica la automática y la teoría de control quedan fuera de la IA). En el mundo empresarial, la IA ofrece una capacidad casi ilimitada de aplicación a dominios muy diversos. La capacidad de domesticar los elementos cognitivos que aparecen en cualquier técnica puede aumentar la productividad y eficiencia de nuestros procesos productivos, y crea oportunidades de negocio radicalmente nuevas. El manejo inteligente de la información y los datos nos van a permitir atacar objetivos de desarrollo sostenible, impensables con otras tecnologías.

En los países de nuestro entorno (2018) ¿Qué sucede en los países de nuestro entorno? Dado que en la sociedad actual hay mucho interés en esta tecnología, se están preparando de forma intensa para su llegada. Prácticamente todos los países desarrollados siguen la estela de los líderes en IA, se han tomado en serio esta tecnología y han preparado sus estrategias. Vamos a repasar dos países líderes en el contexto europeo: Francia y Alemania Francia fue uno de los países europeos más madrugadores en definir políticas sobre IA, y que más en serio se la ha tomado.

Con un impulso que viene del propio presidente, Emmanuel Macron, comenzaron a trabajar en el 2017 y a comienzos del 2018 ya tenían un documento, coordinado por el matemático y ahora político Cédric Villani, en donde se definían las grandes líneas de una estrategia francesa para la IA.

Este documento fue presentado por el presidente Macron en marzo del 2018 en el College de France: fue un acto importante con el atractivo título AI for humanity (LA para la humanidad). En su discurso, con la meta final de desarrollar la IA francesa, marcó tres grandes objetivos: 1. mejorar la educación en IA; 2. establecer una política abierta de datos, y 3. desarrollar un entorno ético para el uso transparente y justo de la IA. La iniciativa contempla la creación de cuatro institutos interdisciplinares, cuarenta nuevas cátedras de IA y prioridad en cinco sectores de aplicación: salud, transporte, entorno, defensa y seguridad.

Se promueven redes de laboratorios de IA, proyectos de investigación con Alemania y Japón y laboratorios público-privados, con la idea de atraer talento. También se habla de un supercomputador de potencia superior a 10 petaflops, que se instalará al sudoeste de París. Pero los franceses no se han quedado en las grandes palabras, sino que han descendido a los hechos concretos. Se establecieron diez grupos de trabajo en distintos subtemas, que han hecho más de 50 recomendaciones específicas y ambiciosas, como incluir formación en IA en todos los niveles educativos, una fuerte conexión con la industria, y una especial atención a los servicios públicos. Se han asignado recursos económicos a este plan. Por lo que sabemos, algo se está moviendo en la escena francesa, con inversiones considerables en IA por parte del Gobierno.

 Alemania tampoco ha sido una excepción en este interés mundial por la IA. En noviembre del 2018, el Gobierno federal publicó un documento sobre la estrategia alemana de IA, en el que se posiciona literalmente en la IA débil y marca unos objetivos a medio plazo, que se pueden resumir en: 1. fomentar el liderazgo alemán en este campo; 2. hacer desarrollos de IA para el bien de la sociedad, y 3. su integración en la sociedad de forma ética.

Sobre las acciones para lograrlos, sin pretender ser exhaustivo, sobresalen las medidas para priorizar la investigación (centros de excelencia) y la enseñanza de IA (con al menos cien nuevas cátedras de IA en las universidades alemanas), la realización de grandes proyectos de investigación (flagships), y la conexión de la IA con casi todas las áreas y tecnologías (desde la agricultura y la industria de alimentos hasta la tecnología espacial, pasando por la salud, asistencia, etcétera.).

Se proyecta la atención sobre startups, la transferencia de tecnología a pymes, con un énfasis en nuevas formas para realizar trabajos ayudados por la IA (se habla de centros de excelencia en investigación sobre el trabajo), y también en el desarrollo sostenible. Otras medidas del plan son la creación de redes de laboratorios de IA (con uno virtual franco-alemán). Naturalmente, el documento incluye regulaciones éticas. También se ocupa de los datos, formatos y estandarizaciones, y menciona la protección frente a posibles ataques a sistemas de IA. Este plan cuenta con una importante financiación.

En la Unión Europea

 La Unión Europea (UE) también ha tomado una posición en este interés generalizado por la IA. Comenzó a trabajar en el 2017 y en abril del 2018 presentó el documento Artificial intelligence for Europe, donde definía una estrategia de IA para la UE. En junio del 2018 creó un grupo de expertos (HighLevel Expert Group on Al) para guiar sus decisiones.

En diciembre del 2018 publicó el documento Coordinated Plan on Artificial Intelligence, con el objetivo de coordinar acciones entre la Comisión y los estados. En él se emplazaba a los estados miembros a definir sus estrategias nacionales para mediados del 2019. El grupo de expertos publicó dos documentos en el 2019: uno, en abril, sobre criterios éticos para la IA, y otro, en junio, sobre recomendaciones en políticas e inversiones para una IA digna de confianza. En todos estos documentos, la UE anima a los estados miembros a desarrollar esta tecnología, a preparar los cambios socioeconómicos que se avecinan, y a extender el sistema legal de forma ajustada a criterios éticos.

 El objetivo principal es el mayor bienestar de los ciudadanos europeos, y en ese sentido se ha acuñado la etiqueta humancentred Al. El plan de la UE está dotado con una cuantiosa financiación. Durante el 2019 se han sucedido diversas acciones para promover la IA en la UE.

Destaca el proyecto AI4EU, con fondos de la UE, que agrupa a 79 socios de 21 países, para construir una plataforma europea de IA. Durante este año 2020 se prevén diversas convocatorias de proyectos sobre IA. En el mundo académico, desde el 2018 existen las iniciativas CLAIRE (Confederation of Laboratories for Al Research in Europe) y ELLIS (European Lab for Learning and Intelligent Systems), para fortalecer la excelencia europea en investigación e innovación en IA.

Los grandes: Estados Unidos y China

 Estados Unidos siempre ha estado a la cabeza de la tecnología de IA, tanto por la calidad de su investigación como por la potencia de su innovación. En los últimos años, China se ha colocado cerca, adelantando a otros países que poseían una gran tradición en esta tecnología. El interés de Estados Unidos por la IA viene de lejos.

 En el pasado, la agencia DARPA, del poderoso Departamento de Defensa, promovió la investigación en temas muy cercanos a la IA como los coches autónomos (Challenges 2004, 2005, 2007) y la robótica (Challenges 2013, 2015). A finales del 2016, durante la Administración Obama, la Casa Blanca ya elaboró documentos que evidencian la importancia que se daba a esta tecnología, tanto Para la investigación como para la economía.

 En febrero del 2019, se publicó el documento sobre la estrategia estadounidense de IA, al que siguió una actualización en junio. En esos documentos se establece la importancia de mantener el liderazgo mundial y para ello se plantea dedicar inversiones, investigación e infraestructura para datos. Más allá del Gobierno, otras instituciones han promovido estudios sobre la IA en contextos concretos.

En el mundo académico hay una interesante iniciativa de la Universidad de Stanford para un estudio que contemple cien años de IA. El caso de China es particular, porque hace 1015 años este país no era una gran potencia en IA. Sin embargo, han concentrado esfuerzos en este tema, con importantes inversiones en I+D, consiguiendo resultados de investigación significativos, que la han aupado a una posición muy relevante en el contexto mundial.

 En julio del 2017 se presentó un documento sobre el desarrollo de la IA en China, en donde se establecía un progreso escalonado hasta llegar en el 2030 a un liderazgo mundial en IA (China becomes global Al innovation center). Es elocuente que el presidente del país, Xi Jinping, en su discurso frente al Partido Comunista mencionara explícitamente la IA como una de las tecnologías relevantes para el futuro del país, y crucial para su economía. El impulso en IA está llegando a todos los niveles educativos, aunque su implementación permanece algo difusa. Parece claro que el tecnológico es otro elemento del conflicto comercial entre Estados Unidos y China.

 En este contexto, las universidades punteras en IA adquieren una importancia capital, como atractoras de talento y generadoras de buena investigación e innovación de calidad. En este capítulo, Estados Unidos va por delante.

 ¿Y en España? ¿Y en Catalunya?

 ¿Y qué ha sucedido en España en este terreno? A finales del 2018 se creó un grupo de trabajo en IA que produjo un documento sobre la estrategia española de I+D+i en IA. Este informe que servirá como base a una estrategia española para la lA lo presentó en Granada en marzo del 2019 el ministro Pedro Duque, en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En él se enfatiza la importancia de la IA como tecnología capacitadora, y se aboga por construir un sistema sólido de I+D+i, mediante una serie de iniciativas: colaboraciones entre centros de investigación de excelencia, definición de áreas prioritarias para la IA (con una atención especial a la interacción entre servicios públicos y ciudadanos); reformas educativas en todos los niveles para formar en IA, complementadas con estrategias de aprendizaje durante toda la vida (lifelong learning) y mecanismos de reactualización (reskilling); bases de datos abiertas, accesibles vía un portal de datos con plataformas de algoritmos para facilitar su uso; recursos computacionales a través de la red de supercomputación existente, y apoyo a las comunicaciones basadas en 5G.

 También se recomienda un comité de ética. Parece que el documento final sobre la estrategia española de IA está próximo a salir. Esta onda de interés por la “A también ha llegado a la periferia. En julio del 2019, la Generalitat de Catalunya publicó dos documentos, uno técnico y otro sobre las bases de su estrategia para la IA. Con la presencia del presidente de la Generalitat Quim Torra, el conseller Jordi Puigneró presentó dicha estrategia en febrero del 2020

Se trata de un plan dotado de presupuesto, en el que se priorizan ciertos sectores y se marcan actuaciones en seis ejes. Con financiación pública y privada, se crea el CIDAI (Center for Innovation in Data Tecla and Artificial Intelligence), una red de investigación en IA y un observatorio ético. Pocos meses antes, en diciembre del 2019, el gobierno de la Comunidad Valenciana también presentó su estrategia de IA, en el Museo de Ciencias de la ciudad de Valencia. Ante el presidente de la Generalitat Valenciana Ximo Puig, el ministro Pedro Duque y la ingeniera Nuria Oliver, la consellera de innovación Carolina Pascual desgranó los ejes principales del plan.

 En este contexto, se inserta el observatorio de IA para la función pública. Hay indicios de que otros gobiernos autonómicos también trabajan para concretar sus planes estratégicos. Algunos tímidos efectos de este interés hispano por la IA comienzan a notarse. Por ejemplo, algunas universidades están preparando grados exclusivos de IA (ya que, hasta ahora, la IA ha sido una especialización de informática). Falta ver si esta tendencia tendrá efecto en los recursos destinados a la investigación o a la innovación (en la transferencia a empresas).

Conclusiones

La atención que la IA está recibiendo por parte de todos los países es bien interesante. Por un lado, marca la tendencia de que la IA es una tecnología madura que puede entrar en la sociedad y producir cuantiosos beneficios; el país que cierre los ojos ante ella y se quede atrás, perderá la oportunidad de actualizarse tecnológicamente y sufrirá las consecuencias.

 Que haya unanimidad en los gobiernos todos generando estrategias de lAy acciones de estímulo es una muestra palpable de la solidez y actualidad de esta tecnología (de la que oiremos hablar cada vez más en el futuro cercano). Por otro lado, esta sobreexposición de la IA puede causar un estado de euforia (y también de alarma) sobre sus capacidades increíbles (o sobrehumanas).

 Creo que eso está lejos de ser posible (lo que no evita la necesidad de un desarrollo ético de la 1A, ahora que sale a la sociedad). Que podamos desarrollar aplicaciones concretas no implica que las máquinas vayan a controlar nuestra vida. De hecho, yo tengo más miedo a las actuaciones de ciertos humanos que a las que puedan aconsejar las máquinas. En mi opinión, una persona es quien en último caso debe decidir. Entre otras razones, por las dimensiones emocionales presentes en los humanos pero ausentes en los sistemas de lA.

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