BUDISMO – ADEMÁS

Situación política en la India

En época de Buda, la vida en la India estaba marcada por la explotación, la violación de los derechos humanos, la carencia de libertades y una penuria extrema, lo que había generado fuertes tensiones en la población. Las gentes anhelaban una mejora de las condiciones sociales. La corrupción y la tiranía de los gobernantes no habían conseguid otra cosa que arrastrar al país a una guerra interminable. Las capas sociales inferiores eran explotadas y oprimidas de forma clamorosa. La religión establecida ayudaba a consolidar esta situación injusta. El pueblo ansiaba su liberación. La palabra que significa «salvación», moksha («liberación del cautiverio»), era políticamente muy relevante y un elemento esencial de la doctrina de la encarnación.

 

La iluminación de Buda

Buda vivió durante muchos años como monje mendicante. Una noche que había caído en un estado profundo de meditación bajo una higuera, apareció el demonio para tentarlo con imágenes de sus años, gratos en la corte palaciega de su padre, donde no le había faltado de nada. Siddharta soportó todas las pruebas y al cabo de 49 días, con la aurora del nuevo día, alcanzó la iluminación plena. Después se le revelaron el camino para superar el sufrimiento y las «Cuatro nobles verdades». El príncipe, y posterior monje mendicante, se había convertido en un iluminado, en un buda.

 

El camino hacia la perfección

Tan pronto como el ser humano deja tras de sí la codicia, el odio y la ofuscación, puede alcanzar, al igual que Buda, la iluminación. Pero sólo lo consiguen muy pocas personas, ya que el karma que se arrastra —acumulado en la vida anterior por la suma de los actos buenos y malos y por no saber reconocer el mundo verdadero— es sencillamente demasiado grande y convierte en un proceso prolijo el acopio de iluminación. Buda enseñó cómo han de recorrer las personas ese difícil camino hasta la perfección a lo largo de sus muchas existencias.

 

El rey Ashoka y la paz

Doscientos años después de la muerte de Buda, accedió al trono el sanguinario rey Ashoka (268-232 a.C.). Conoció entonces la doctrina de Buda y en el que hasta aquel momento había explotado y oprimido a su pueblo en la India se desencadenó una profunda transformación. Ashoka se propuso alcanzar él mismo la iluminación, y fue el primer soberano en la historia universal que renunció a la guerra y a la opresión como medios políticos. A partir de entonces, en su reino dominó la tolerancia y el humanitarismo. Abogó por la propagación pacífica de la doctrina de Buda y fomentó la cultura en su reino. Tras la muerte de Ashoka, la influencia del budismo en la India decreció. Muchos siglos después, Gandhi se haría eco de la apuesta de Ashoka por la no violencia.

 

Bodhisattvas

El budismo mahayana distingue entre bodhisattvas encarnados y transcendentales. El creyente actual entiende por bodhisattvas transcendentales seres sobrenaturales que le apoyan y le ayudan en su vida. En los templos se les caracteriza a través de símbolos y gestos determinados, y si se les implora convenientemente se hacen cargo del sufrimiento de los seres humanos. A partir del momento en que se encarnan en una persona al nacer, siguen el camino de la salvación tal y como se enseña en las escuelas budistas. Un bodhisattva debe recorrer diez etapas antes de poder alcanzar, en una última vida, la iluminación.

 

Budismo tantrayana

Escuelas budistas posteriores redactaron sus textos también en tibetano y en chino. El budismo no llegó al altiplano tibetano hasta los siglos donde por aquel entonces dominaba la creencia en espíritus y demonios. Las corrientes que surgieron allí del budismo —tantrayana, «el vehículo de los textos tántricos»— adoptaron pensamientos tradicionales y populares, creencias en dioses y demonios, y combinaron deidades míticas y tradiciones de culto con ideas de la superación de las pasiones y el Óctuple noble sendero.

 

Ciclo de los renacimientos

Para el budismo tibetano, la liberación es también el cese total del ciclo de renacimientos y la extinción en el nirvana. Lo que acciona el ciclo de renacimientos lo expone Buda en su «Verdad sobre el origen del sufrimiento». Para Buda, el Iluminado, es el deseo (anhelo) que está amarrado al Samsara («vagabundear»). El deseo, el odio y la ofuscación impulsan un nuevo renacimiento. Buda considera que existe una relación entre nuestros deseos desenfrenados y nuestras acciones en el mundo. Ésta da lugar al renacimiento y a un nuevo sufrimiento. La aniquilación del deseo contribuye al cese del sufrimiento. Por deseo ha de entenderse la realización del Yo (ego) en el mundo. El deseo no está relacionado con el afán de riquezas o la avidez de golosinas, sino más bien con participar en el juego del mundo y de la sociedad. Por medio de Buda se alcanza un autoaleccionamiento que lleva a la ausencia de deseo, al sosiego y al conocimiento sobre la vida verdadera. El mundo no es, sino que acaece. Todo es llegar a ser, por lo que nada tiene existencia. En numerosos escritos del budismo tibetano se pone de manifiesto esta filosofía religiosa.

 

El Dalai Lama actual

Nacido en julio de 1935 en el nordeste del Tíbet, a la edad de dos años fue reconocido como reencarnación de su predecesor, el decimotercero Dalai Lama. Después de que en el verano de 1949 el Ejército Popular de Liberación chino invadiese el Tíbet, en noviembre de 1950 se traspasó la autoridad del país al Dalai Lama, que entonces sólo tenía 15 años. Los tibetanos se alzaron el 10 de marzo de 1959 en rebelión popular contra el ocupante chino; esta última insurrección costó la vida de unos 90.000 tibetanos. El Dalai Lama huyó hasta la India cruzando el Himalaya. En su exilio en Dharamsala formó un Gobierno democrático, y desde entonces intenta aminorar el sufrimiento de los tibetanos dentro y fuera del Tíbet, así como también obtener el apoyo de la comunidad internacional en favor de su causa. En 1989, recibió el Premio Nobel de la Paz por su lucha incansable por el pueblo tibetano con medios no violentos. Pese a los numerosos intentos por parte del líder religioso tibetano de entablar un diálogo con China, hasta ahora no ha habido conversaciones directas con los dirigentes de este país.

 

La religión en el Tíbet antes del budismo

En el Tíbet vivían, y viven, campesinos y nómadas que creían (y aún siguen creyendo) que el mundo está vivificado por espíritus (animismo) y que los chamanes pueden apaciguarlos o someterlos a su servicio. Esto sucede mediante invocaciones (según la tradición Bón), que desde época temprana asumieron personas con habilidades mágicas. Los chamanes han conseguido domeñar a los espíritus del mal con sus invocaciones. Un chamán se encuentra a caballo entre la vida terrenal y el más allá, y es al mismo tiempo un curandero. El budismo se encontró en el Tíbet con un legado mágico-mítico milenario de la religión popular primitiva, que fue integrado en la manifestación peculiar del budismo que se da en el Tíbet (antes llamado lamaísmo).

 

Avalokiteshvara,

señor que mira en todas direcciones En la parte sudeste del complejo arquitectónico del templo hay un patio cuadrangular donde los emperadores descansaban en sus visitas. En el sudoeste hay otro patio. Allí escucharon los creyentes sermones de boca del propio Buda. El pabellón mahayana, con sus tres pisos y sus 37 metros, es uno de los más altos de China construidos en madera: En el patio, rodeado por galerías, se encuentra la estatua de madera de Bodhisattva Avalokiteshvara, que mide 22 metros de altura, tiene un diámetro en las caderas de 15 metros, 42 brazos, innumerables ojos y pesa más de 120 toneladas. Repartidas por varios nichos en las paredes, hay exactamente 10.090 figuras de Buda, cada una de ellas de unos 10 cm de altura, hechas en cerámica y recubiertas en oro.

 

Shaolin y zen

Según la leyenda, el arte marcial del Kung Fú (Gongfu) fue desarrollado por monjes budistas en el monasterio de Shaolin, en el monte sagrado Song. El monasterio se fundó en el 495 d.C. Allí se tradujeron al chino en el siglo vi un gran número de textos indios (sutras). Bodhidharma, un hombre que llegó de occidente (haciendo referencia en este caso a la India), se pasó en el monasterio sentado frente una pared meditando nueve años. Bodhidharma (hacia 470543, llamado también el bárbaro de occidente) es un monje conocido en el zen chino que consiguió que el chan gozara de gran prestigio en China. El monasterio de Shaolin es famoso por sus artes marciales, aunque no consta en ningún lugar si también los maestros zen eran duchos en la materia.

 

La generación Beat

La generación Beat debe su nombre a una serie de autores estadounidenses jóvenes e «indómitos» de los años 1944-1960. Entre sus representantes más conocidos se cuentan Jack Kerouac, Allen Ginsberg y William S. Burroughs. Sus obras, de marcado carácter autobiográfico, significaron un violento contraste con la literatura estadounidense establecida. « ¿Somos beats?», proclamaron, una expresión que se convirtió en signo de su «locura». No deseaban tener nada en común con la sociedad burguesa y su moral. La generación Beat se interesó por la cultura maya, así como por el argot de los taladores canadienses. Pero, sobre todo, redescubrieron el budismo y leyeron con entusiasmo a Han Shan, ya que este desconocido eremita chino rechazó conscientemente vivir en el mundo civilizado.

 

Dogen Zenji: figura destacada del soto zen

Dogen Zenji (1200-1253) llevó la tradición de la escuela soto a Japón. En la actualidad, está considerado incluso una de las más grandes personalidades religiosas y es venerado por todas las escuelas budistas como santo o bodhisattva. Dogen llegó a China en 1223, donde experimentó una profunda iluminación y recibió el reconocimiento en la tradición del soto zen. En 1227 volvió a Japón y vivió diez años en Kyoto en dos monasterios. Más tarde se retiró a una ermita en las montañas. El pequeño refugio se convirtió con el tiempo en un gran monasterio, Eiheiji, junto a Sojiji, el más importante del soto zen japonés. Su obra más importante, Shobogenzo, se considera uno de los textos más profundos de la literatura zen. En ella elogia su forma del zazen y define el zazen como «una práctica sin pensamientos y sin ideas».

 

El Óctuple noble sendero

  1. Correcta comprensión o entendimiento: ¿qué es el mundo? Ilusión.
  2. Correcto propósito: ¿cómo he de actuar? Buscando la liberación.
  3. Correcta palabra: abstenerse de mentir, chismear, calumniar, etc. Hablar con la verdad, usar palabras amables.
  4. Correcta acción: todo lo que hago de aquí en adelante tiene que ver con el camino de la liberación.
  5. Correcto modo de vida: actúo y pienso moralmente.
  6. Correcto esfuerzo: todo mi actuar está destinado a un único objetivo.
  7. Correcta atención: respeto a todos los seres de este mundo.
  8. Correcta concentración: practico la meditación para encontrar la liberación. Cuando uno ve los siete caminos como fundamento intelectual y moral de las enseñanzas de Buda, entonces el octavo sendero es la coronación de todo lo demás. Como quiera que sea la concentración correcta, según Buda es sólo el transbordador con que se accede a la otra orilla, el vacío.

 

Los «vehículos» del budismo

El budismo es yana, el «vehículo» (o también «transbordador») que, en sentido metafórico, atraviesa el mar del sufrimiento para conducir hasta el nirvana. Con el paso del tiempo han surgido muchas formas y concepciones diversas del budismo (hinayana: «pequeño vehículo»; mahayana: «gran vehículo»; vajrayana: «vehículo de diamante»; tantrayana: «vehículo de los textos tántricos»). Visto históricamente: en una primera fase se extendió el budismo theravada; en una segunda fase surgió el mahayana y se difundió por Asia. En una tercera fase apareció el hinayana. En una cuarta fase el budismo llegó hasta el Tíbet, donde se perfiló como vajrayana, que más tarde daría lugar al budismo tibetano.

 

Fiestas y festividades budistas

El año budista se guía por el calendario lunar, en el que los meses tienen 29 o 30 días. En febrero tienen lugar procesiones con velas en recuerdo del sermón de Buda. Pero la fiesta más significativa se celebra en el mes de mayo y coincide con la luna llena, en recuerdo del nacimiento, la iluminación y la extinción en el nirvana de Buda. En octubre, los monjes festejan el fin del periodo de ayuno. En noviembre, de nuevo coincidiendo con la luna llena, hay otra gran fiesta con velas. Cada país celebra además pequeñas fiestas relacionadas con determinados escritos sagrados, rituales del templo o reliquias.

 

Banderas y molinos de oración

Los molinos de oración budistas se componen de un cilindro con una tira de papel que lleva escrito un texto religioso. Los creyentes hacen girar este cilindro, que se encuentra en los monasterios, según van pasando para que las oraciones cobren vida. También hay molinos de oración de grandes dimensiones que disponen de su propio edificio. En las banderas de oración hay reproducidos mantras y otro tipo de máximas. Con ellas se persigue que el viento que las vapulea lleve su mensaje a los cuatro puntos cardinales.

 

Duración del duelo

El tiempo de luto más corto previsto por la tradición budista asciende a siete días por siete semanas, es decir 49 días. Éste es el tiempo durante el cual el alma de fallecido lleva a cabo su viaje por el más allá y en el que puede necesitar apoyo espiritual. Principalmente al final de cada semana tienen lugar ceremonias budistas. Las honras fúnebres en el templo, en las que participa un amplio círculo de amigos y familiares, coinciden también en estas fechas. El color del luto es hoy el negro, pero en el pasado fue el blanco. Periódicamente —tras uno, tres, siete o trece años— se conmemora la muerte del fallecido. Después, por lo menos en Japón, se supone que su alma ha alcanzado definitivamente el más allá.

 

Situación del fallecido

La situación del fallecido es terrible, porque considera real todo lo que ve. Si se volviese de inmediato a la Clara Luz, estaría salvado. Si desgarrase el velo de Maya, entraría enseguida en el nirvana, porque todas sus visiones se habrían revelado como sombras de su defectuosa conciencia. Pero, por regla general, se deja impresionar por las figuras que surgen atemorizadoras, y sus propios tormentos y miedos lo alejan de la Clara Luz y lo conducen a las tinieblas profundas. Algo fatal para él.

 

Mujeres y vida monacal

El budismo está abierto a todas las personas que buscan la liberación. Ya en el vajrayana, a partir del cual evolucionó el budismo tibetano, la sexualidad tiene un sentido distinto al que se le da en el budismo origi4io. Desde muy temprano, las mujeres demostraron en el budismo vajrayana o tántrico ser grandes maestras. Por el contrario, en el Tíbet siempre ha habido muy pocas monjas. Sus monasterios siguen estando subordinados a los conventos masculinos, y el abad es también su autoridad superior, lo que, por otra parte, está en consonancia con la sociedad tibetana, de marcado carácter patriarcal.

 

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